El Rincon de Alberto

viernes, 23 de marzo de 2018

Basta con vivir


AMORAGA, Carmen (2017)
Basta con vivir
Ed. Destino, Barcelona, 318 p.p.
ISBN: 978-84-233-5287-6

Pepa es una mujer madura en quiebra emocional. Siente que ha malgastado su vida y culpa al mundo de su aparente desgracia. Sola, enfadada y amargada, siente como una herida la felicidad del resto, y para protegerse del dolor no encuentra otra forma que vivir dentro de una coraza que oculta sus verdaderos sentimientos.

Durante unas vacaciones forzosas, Pepa se ve obligada a reflexionar y a tomar consciencia de los errores que la han llevado a estar donde está. Justo cuando comienza a reconciliarse con sus recuerdos, empieza a observar a una chica embarazada que toma el sol a diario en un banco de la misma plaza en la que Pepa pasea a su perro. Esa joven es Crina, que vive una tragedia ante los ojos impasibles de una sociedad que no quiere verla.
Crina llegó a España engañada por su propia pareja, que la vendió a una red de trata de blancas, y ahora esa red planea vender al bebé que espera. Pepa, inmersa en el proceso de rehabilitación de su invalidez emocional, es la única persona que puede ver más allá de lo que se ve, y decide volcarse en ayudar a esa desconocida.

“Pepa, que vivir no es dejar pasar un día después del otro, que el día menos pensado te mueres con el café en la mano y no hay más oportunidad”
Comencé el libro atraída por su titulo y por una portada más que sugerente.
No había leído ninguna opinión, ni siquiera una de las múltiples reseñas que se han publicado en las redes, ni había tenido siquiera la necesidad de leer la sinopsis; si lo hubiera hecho quizá no estaría escribiendo esto, tal vez ni siquiera hubiera comenzado la lectura del libro. Y no porque sea un mal libro, todo lo contrario, sino porque creo firmemente que hay un momento adecuado para cada lectura y tal vez yo no estoy en el mejor estado anímico para enfrentarme a una lectura de esta índole.
Sin embargo, lo he leído de un tirón, en un día, porque necesitaba encontrar un rayo de esperanza tras la oscuridad de las primeras páginas.
Existen tantas Pepas en nuestro mundo, tantas mujeres solitarias y solas, con una vida anodina, sin objetivos, sin motivación, para las que la vivir, o mejor dicho, sobrevivir, consiste en pasar un día tras otro, de casa al trabajo y del trabajo a casa, mujeres y hombres, que también los hay, convencidos de que el mundo es su enemigo, de que no hay nadie que merezca ser amado  ni hay nadie de quien merezcan amor.
Está tan bien retratado el mundo interior de Pepa, esa toxicidad que retroalimenta su resentimiento, que es imposible no compadecerla, es imposible que al leer no te venga a la cabeza la imagen de cualquier Pepa de carne y hueso a la que tienes más cerca de lo que te habías parado a pensar.
Y Crina, Crina representa esa realidad a la que no nos queremos enfrentar, pero que existe; esa realidad que, para protegernos de su sordidez, arrinconamos en un lugar recóndito de la memoria, como esas notas breves que leemos sin demasiada atención en las portadas de los periódicos u oímos, sin escuchar realmente, en los sumarios de las noticias. Mujeres que han sido “liberadas” de un mundo sórdido y cruel que nos toca de refilón y al que la autora nos obliga a mirar de frente.
“A veces pienso que somos invisibles […] Que de tanto mirar para otro lado, la gente ni nos ve.
Ese submundo de esclavitud, aislamiento y abusos, lo recrea la autora con rigor y crudeza, consigue, sin “truculencias” innecesarias, sin entrar en detalles escabrosos que seamos capaces de revivir el miedo, las ganas de rendirse  y a la vez la necesidad innata del ser humano por intentar sobrevivir aun en las circunstancias más extremas.
Pepa, anclada al pasado, un pasado que reinterpreta llenándolo de enemigos imaginarios para justificar su ira; Pepa, que se encuentra de frente con esos fantasmas del pasado y no tiene más remedio que asumir que el pasado no es lo que ella recuerda; Pepa, que obligada a reinterpretar sus recuerdos, comienza, en ese presente a descubrir a las personas que la rodean, que no tiene más remedio que abrir los ojos y ver, tal vez, por primera vez, que su vida es mucho más que ella misma; Pepa, descubriendo un motivo que la lleva a tener una razón para vivir.
Y en el lado opuesto Crina; Crina añorando ese pasado que contrariamente a Pepa, idealiza, porque lo ha perdido; porque su presente es infinitamente peor que ese pasado que le parecía poco.
Y son dos realidades que chocan frontalmente, la de quien se ha negado a vivir y la que ha vivido más de lo que deseaba, más de lo que le tocaba vivir…
Además de una historia magníficamente estructurada y unos personajes  definidos a la perfección, incluidos esos secundarios entre los que encontramos malos, malísimos, de la peor calaña y también malos con resquicios de bondad; me ha sorprendido el magnífico uso de los diálogos, muy presentes en la historia y que en múltiples ocasiones, es una conversión del propio pensamiento de quien habla, en un recurso estilístico que descubro por vez primera y que consigue funcionar como prólogo de lo que va a venir y a la vez como llamada de atención sobre lo que los personajes tienen que decir.
“La madre insistía en la falta de tiempo de la hija.
-Te falta tiempo para todo, hija.
La hija insistía en que tenía tiempo para la madre.
-Para ti siempre tengo tiempo, mamá.
La madre protestaba porque no tenía tiempo para nada.
-Pero si nunca tienes tiempo para nada”.

Es una gran historia plasmada en una gran novela, con un lenguaje cuidado y un estilo impecable, con una coherencia y una verdad que hacen creíble la ficción; es una de esas novelas que me hacen recordar porque la lectura es mi mayor afición.

4 comentarios:

  1. Gran reseña Gema, este libro también lo reseñamos en la yincana y tuvo mucho éxito. Un beso.

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    1. Gracias Domi, aún no era Yincanera, lo que me estaba perdiendo, pero ya estiy aquí. 😘

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  2. Gema, me encantan tus reseñas. De la novela decirte que comparto todo lo que dices, la leímos en Yincaneras y fué un éxito, yo creo que tod@s estuvimos de acuerdo en eso. Un beso

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    1. Muchas gracias Ángela. Me alegra que te gusten. Esa lectura me la perdí, pero ya no me pierdo ni una iniciativa de #soyyincanera. 😁😘

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