lunes, 13 de agosto de 2018

Arderás en la tormenta


VERDON, John (2018)
Arderas en la tormenta
Roca Editorial de Libros, Barcelona,  480 p.p.
ISBN: 9788416700721


La tensión ha ido en aumento en White River. El inminente primer aniversario de la muerte de un motorista negro por el disparo de un policía local inquieta a una población económicamente deprimida y racialmente polarizada.

Se han pronunciado discursos incendiarios. Han empezado manifestaciones airadas. Ha habido casos aislados de incendios y saqueos.

En medio de toda esta agitación, un francotirador mata a un agente de policía y la situación se descontrola. El fiscal de distrito del condado acude a Dave Gurney, detective de homicidios retirado del Departamento de Policía de Nueva York, con una extraña propuesta: quiere que Gurney lleve a cabo una investigación independiente del homicidio y que le informe directamente a él.

Pese a tener algunos recelos sobre la singular oferta, Gurney termina por aceptar el encargo. Sus dudas se intensifican todavía más cuando conoce al tremendamente ambicioso jefe de policía local, en cuyos métodos agresivos y posiblemente ilegales podría hallarse el origen de la inquietud de los ciudadanos.

La situación en White River se vuelve realmente tensa cuando se producen más muertes en lo que parece ser una escalada de venganzas. Sin embargo, cuando Gurney se pregunta por la verdadera naturaleza de todo este baño de sangre y se centra en aspectos peculiares de cada uno de los homicidios, el fiscal del distrito le ordena desvincularse de la investigación.

Obsesionado con los indicios que no corroboran la versión oficial de los hechos, Gurney decide actuar por su cuenta. A pesar de la intensa oposición de la policía, así como de peligrosos fanáticos que acechan en las sombras, Gurney empieza a descubrir un asombroso entramado de engaños, entre ellos, lo que podría ser el plan de incriminación más diabólico jamás concebido.

La respuesta a esta tenaz investigación se vuelve cada vez más violenta a medida que Gurney se acerca a la verdad que se oculta tras los crímenes. Al final, cuando logra desenmascarar al monstruo que maneja los hilos, Gurney descubre que en White River nada es lo que parece.



No hay nada que atraiga tanto la atención como las emociones agresivas. Esta desagradable verdad, de hecho, parecía estar arrastrando el discurso político y los programas de noticias directamente al abismo.

Con el conflicto racial y la crítica explicita al sensacionalismo de los medios de comunicación, al mundo virtual,  a la corrupción policial y política… en definitiva a los valores morales imperantes en la sociedad actual,  se establece el telón de fondo de esta novela en la que Verdon desarrolla un nuevo caso, y van 6, del detective Dave Gurney.

Debo reconocer que este ha sido mi primer acercamiento a Gurney y estoy segura de que no será el último. Dave Gurney es un personaje peculiar, inteligente, lógico, sereno… y debo confesar que desde que tuvimos el encuentro con el autor yo no puedo más que imaginarlo con los rasgos, la voz y el temple de John Verdon, aunque estoy segura de que no era esa su intención.

A la mente fría y analítica de Gurney se contrapone la mente emocional de Madeleine, personaje vital de la novela aunque su intervención en la investigación sea tangencial. Madeleine es el descanso del guerrero, la personificación del pepito grillo que todos tenemos en nuestro cerebro, el ancla que anuda a Gurney a una realidad  mucho mas cotidiana y “rural” de lo que al detective le gustaría.

Son dos personajes diametralmente opuestos, pero totalmente complementarios. Gurney ese el protagonista absoluto, no cabe duda, pero sin el aliento de Madeleine, sin su claridad mental, su objetividad y su empatía, este protagonista, en esta historia, no seria lo mismo.

La variedad de la gente con la que Madeleine mantenía amistad nunca dejaba de sorprenderle. Mientras que inicialmente él se fijaba en el lado turbio o estrafalario de las personas, Madeleine se centraba en su bondad, su vivacidad o su creatividad. Mientras que él encontraba algo sospechoso en la mayoría de la gente, ella siempre encontraba algo encantador. Aunque se las arreglaba para hacerlo sin caer en la ingenuidad. De hecho, era muy sensible a la presencia de un peligro real.

Junto a estos dos protagonistas indiscutibles, destaca Hardwich, un policía irónico, malhablado, malencarado e irreverente, que se convierte en el complemento perfecto al temple de Gurney. Ese compañero extraoficial que está dispuesto a seguir a Gurney, aunque no lo vea claro, aunque proteste, aunque no sepas hasta el último momento si se va a embarcar en las “locuras” del detective… aunque siempre acabe haciéndolo, pase lo que pase. En definitiva, un personaje al que no dudarías en confiar tu vida.

Acompañándolos, un conjunto de secundarios necesarios para la trama, entre los cuales encontramos también organizaciones de uno y otro signo, el xenófobo y el defensor de los derechos de las minorías, en este caso de la minoría negra.

Entre los personajes encontramos políticos ambiciosos, policías presuntamente corruptos, periodistas sin escrúpulos, hijos renegados, viudas desconsoladas, ricos aburridos y policías vocacionales que solo encuentran trabas para desarrollar su labor de la forma en la que les gustaría.

Todos estos personajes se mueven en un escenario de conflicto permanente y que va en ascenso a lo largo de la novela, un paisaje que me ha recordado al que hace años el cine nos mostraba en películas como Arde Misisipi o En el calor de la noche, un paisaje de la América profunda, de pequeños reductos rurales en los que existe una violencia latente que acaba por despertar arrasando todo lo que encuentra a su paso, azuzada, en este caso, por el odio generado por los medios de comunicación que irremediablemente toman partido vendiendo morbo y parcialidad y por ese ente anónimo que es internet y que posibilita una falsa impunidad para volcar los odios y frustraciones que seguro no sería tan fácil exponer con nombres y apellidos.

Los medios de comunicación de todas partes se dedicaban continuamente a publicitar y exagerar los problemas, siguiendo un modelo de negocio basado en un venenoso principio: el conflicto vende. Sobre todo los conflictos en torno a la grieta racial. Ese principio tenía un corolario igualmente venenoso: nada genera tanta lealtad como un odio compartido. Era obvio que la RAM y toda su horda de viles imitadores no sentían ningún escrúpulo por alimentar esos odios para generar unas audiencias leales.

La paradoja de Internet: el mayor almacén de conocimientos del mundo se había convertido en un megáfono para los idiotas.

Con estos personajes y estos escenarios, Verdon construye una trama principal, la investigación policial estrictamente, en la que desde el principio algo le chirria a nuestro protagonista, una trama que crea certezas indestructibles que caen como un castillo de naipes en los párrafos siguientes, juega el autor con nuestras certezas de forma continua y cuando creemos tenerlo todo atado, cuando tenemos en las manos la última pieza que nos hará ver el paisaje completo, esa pieza nos revienta en las manos haciendo saltar por los aires esa realidad que no es tal…

A esta trama central que se cierra con un final magnifico, se superponen dos tramas más, la de la vida del matrimonio y unos restos arqueológicos que el protagonista descubre en su propiedad y cuyos orígenes Gurney desea conocer, involucrando en este objetivo al forense del caso principal.

Ambas tramas quedan abiertas en la novela, por lo que no se puede descartar que aparezcan en una nueva entrega de nuestro detective.

Es una novela que a pesar de su extensión no se alarga en la lectura, pues la trama, la propia redacción de la historia y la disposición de las distintas tramas hacen rauda y muy amena la lectura.

Y junto a la trama, a los personajes, a la dinámica de la historia y a la descripción de los paisajes encontramos una serie de reflexiones que aumentan el atractivo de la historia y la llevan a un nivel superior de la novela negra.

Mientras le daba vueltas al asunto, captó un movimiento en el cielo, por encima de los arboles. Un halcón de cola roja volaba en círculos sobre la linde del campo, sin duda buscando algún pájaro o roedor para atraparlo entre sus garras, hacerlo pedazos y devorarlo. La naturaleza, concluyo por enésima vez, pese a su dulzura, sus florecillas y sus gorjeos, era básicamente un espectáculo de horror.

Una novela fascinante que me ha presentado a un personaje al que seguro seguiré de cerca, porque en mi caso, Gurney ha llegado para quedarse.  
Y un punto más que destacable de esta novela, conseguir que las piezas encajen y se desencajen continuamente y que las certezas y las mentiras tengan en ambos casos el mismo grado de veracidad.

Cuando los investigadores buscaban los móviles de un asesinato, solían decantarse por uno de los cuatro principales: codicia, poder, lujuria, envía. Uno de ellos, o más de uno, estaba casi siempre presente. Pero había un quinto móvil que Gurney había llegado a la conclusión de que era el más poderoso de todos. El odio. El odio puro, rabioso, monomaniaco.
Esa era la fuerza oculta que intuía que impulsaba toda esta muerte y destrucción.


22 comentarios:

  1. Coincido totalmente contigo en tus impresiones, me ha gustado mucho, qué suerte conocerlo, besotes

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fue un verdadero privilegio y un momento inmejorable, el libro una maravilla. Gracias bonita,me alegro verte de nuevo activa. Mil besos.

      Eliminar
  2. Si has hecho un análisis tan preciso y exhaustivo de esta novela, te recomiendo sin dudarlo todas las anteriores. Verás la evolución del matrimonio y alucinarás con algunas tramas. Muy buena reseña.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Concha,sabes que me fio totalmente de tu criterio y estos están muy arriba en la lista de pendientes. Un beso.

      Eliminar
  3. Hemos sido varios los que nos hemos estrenado con Gurney. Y desde luego nos ha convencido a todos! A mí lo que más me ha sorprendido también es la carga crítica y todas esas reflexiones tan acertadas de los protagonistas de esta historia.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un gran gran libro, y grandes tramas porque hay más de una.Gracias por tu comentario. 😘

      Eliminar
  4. Gema, una reseña fenomenal, has reflejado fielmente la novela, me encanta Verdon como autor y además físicamente tiene un gran atractivo, sobre todo viendo la fotografía de la feria del libro. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Ángela. Quede fascinada con Verdon como persona, tiene un magnetismo especial y como escritor es "casi" mejor. Mil besos.

      Eliminar
  5. Nada es lo que parece y, las certezas dan giros y se vuelven incertidumbres. Para mí también, Tiene y ha venido para quedarse. ¡Gran reseña!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me ha tenido despistada hasta el final, que gran novela. Gracias mi Lore. 😘😘😘😘

      Eliminar
  6. Estupenda reseña, Gema. Estoy fascinada con el personaje principal, Gurney. Su desconfianza ante lo que parece evidente, la forma en que se desenvuelve, su templanza, y su relación con Madeleine, me han dejado con ganas de más. En mi caso, el detective también ha llegado para quedarse.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tendremos que leer a Gurmey en regresivo. Gracias por comentar corazón. 😘

      Eliminar
  7. La verdad es que es un novelón (a día de hoy, sigo sin entender algunas reseñas que no la recomiendan, cuando es oro molido). Con respecto a Gurney, ¿qué decir? Es uno de esos protagonistas por los que te quitas el sombrero, pero no está solo y sus pilares están a la altura del personaje. Y el elenco tampoco se queda atrás, porque, aunque prototípicos, sirven para que la novela sea lo que es. Y bueno, que no me enrollo, pero la reseña te ha quedado fantástica.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias por el comentario. A mi me parece un novelon y los personajes están perfectamente construidos.un besazo.

      Eliminar
  8. Fantástica reseña. Coincido contigo al 100 %. Hemos disfrutado con la lectura. Ha sido una pasada. Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ha sido una maravilla, todas las experiencias de #SoyYincanera son pura delicia. Gracias por el comentario Loli. 😘

      Eliminar
  9. Ya veo que no soy el único lector que ha ganado Verdon después de leer esta novela, yo ya he empezado a leer las anteriores, y es que me han encantado la trama, la forma de escribir y la forma de actuar de este detective tan peculiar. Desde que os vi en la retransmisión con el autor me he imaginado a Gurney como Verdon. Un beso y buena reseña.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que impresión me produjo el libro y el autor... espectacular. Gracias.

      Eliminar
  10. No tuve el placer de tener ese encuentro con el autor y no sabes cómo os envidio (pero se agradece que compartierais imágenes), pero desde mi primera lectura (llevo la saga al día) no pude evitar ponerle a Gurney rasgos del escritor, y eso que apenas lo había visto. Me sigue gustando la forma en que Verdon trata problemas de plena actualidad y cómo mantiene la intriga a lo largo de toda la historia. He disfrutado mucho con el libro, y me parecen fantásticas las reseñas. Yo ya cuento el tiempo que queda para poder disfrutar de nuevo con el protagonista. Espero que Verdon se haya puesto ya a crear. Una saga muy recomendable, sin duda.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tengo mucho pendiente de Verdon y en algún momento me pondré al día... besos

      Eliminar
  11. Hola Gema, totalmente de acuerdo contigo, es una novela fantástica y un personaje que no deja indiferente a nadie. Me pongo ya a leer las anteriores entregas, no quiero dejar pasar más tiempo. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo necesito otra vida para leer todo lo que quiero y de Verdon quiero!. Gracias. 😘

      Eliminar