miércoles, 14 de noviembre de 2018

La Isla de las últimas voces


SANTIAGO, Mikel (2018)
La isla de las últimas voces
EDICIONES B, Barcelona, 554 pp.
ISBN: 9788466664097


Una isla perdida en el mar del Norte.
El temporal se cierne sobre St. Kilda y casi todos han huido en el último ferry. No quedan en la isla más de cincuenta personas, entre ellos Carmen, una mujer española que trabaja en el pequeño hotel local, y un puñado de pescadores. Serán ellos quienes encuentren un misterioso contenedor metálico junto a los acantilados.
Una extraña caja traída por las olas.
A través de unos personajes llenos de matices y secretos, atrapados en el corazón de la tormenta, Mikel Santiago nos plantea la pregunta que sobrevuela cada página de la novela...
¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para sobrevivir?


BIENVENIDOS A SANTA KILDA
Como un  regalo del mar. Así recibieron aquella misteriosa caja los habitantes de Santa Kilda, un islote en la costa norte de Escocia. Luego llegó la gran tormenta que dejó completamente aislada a la pequeña comunidad de pescadores. Los teléfonos dejaron de funcionar, algunos lugareños comenzaron a comportarse de un modo extraño y otros, a su vez, se fueron sumiendo en una especie de letargo…

Desde que descubrí a Mikel hace ya cuatro años, he leído todas las historias que ha tenido a bien contarnos. He disfrutado cada una de ellas, pero esta será la primera de la que dé mi opinión.

En esta última novela me he reencontrado con el autor que me fascinó y me sorprendió enormemente en “La última noche en Tremore Beach” y ha vuelto a fascinarme y a sorprenderme en “La Isla de las últimas voces”.

Con unos paisajes perfectamente dibujados y la atmósfera opresiva de las pequeñas comunidades en las que todos se conocen pero todos guardan secretos  inconfesables, Mikel nos lleva de la mano por una historia claustrofóbica que va ganando intensidad en cada una de las paginas sin decaer en ningún momento.

Al autor se le ha llamado “El Stephen King Bilbaino” y esta historia tiene todos los ingredientes para que este apodo siga vigente.

Mikel construye la trama en un paraje invernal inhóspito, en medio de una gran tormenta,  alrededor de una caja de cuyo origen y contenido nada se sabe a priori, pero que intuimos tendrá efectos inesperados.

En este contexto se mueven un buen número de personajes, cada uno de ellos inquietantes, a su manera, que vamos conociendo a lo largo de la trama.

Carmen es una mujer española que ha aterrizado en Santa Kilda huyendo de una pesadilla personal que no consigue dejar atrás.

Nunca olvidaría el momento en que vió la isla aparecer a lo lejos, sola en aquel vasto océano, y la sensación de que aquel era el sitio adecuado para ella. Perdida. Lejos de todo.

Amelia, una viuda  anclada a la isla y a su pequeño hotel rural, a quien une con Carmen una relación que va más allá de lo profesional.

“Me quede viuda hace un año- Mi compañero durante cincuenta y cuatro años se marchó de pronto, sin avisar. Se fue de manera rápida y elegante, pero a mí me hizo la mayor cabronada de mi vida. Me ha dejado sola, artrítica y helada en un  hotel de dos plantas. No me oirás llorar, pero a veces suelo maldecir a Frank en voz alta”

Charlie Lomax, un investigador, a quien en la isla ven como un enemigo enviado por un gobierno demasiado lejano que les ningunea y Carmen, como la oportunidad de arriesgarse de nuevo a VIVIR.

Las aseguradoras se pusieron tiesas ante el alud de reclamaciones, y entonces el pueblo se unió para enviar un SOS a Edimburgo esperando una flota completa de helicópteros, ayuda humanitaria, ingenieros y camiones cargados de regalos. Pero todo lo que llegó fue Charlie Lomax, un joven ingeniero con la misión de evaluar los daños, actualizar unos cuantos mapas y medidas del islote y emitir un informe. Y digamos que no fue precisamente aplaudido a su llegada. La gente se lo tomo casi como un insulto, Charlie Lomax era la encarnación del desprecio que la capital sentía por los remotos isleños del norte.


Bram, un excéntrico artista local, al que le gustaría contar algo más en la vida de alguna de nuestras protagonistas.

Harían falta más de dos líneas para describir al bueno de Bram Logan. “el chamán” (como le llamaba Amelia) que vivía en un cotagge en las faldas de Bealach Ba.


Didi la gerente del café Moore, lo más parecido a una amiga que Carmen tiene en Santa Kilda y que, como buena “mesonera”, está al tanto de los tejemanejes de la zona, una zona, cuyo objetivo es abandonar en pos de sus sueños Camboyanos.

-Yo me he enterado porque Lowry se lo ha contado a su mujer en mis narices esta mañana…
“Radio Didi” siempre empezaba medio disculpándose por enterarse de todo.


Dave, quien se erige como verdadero protagonista de la trama desde la primera línea, el personaje alrededor del cual pivota toda la historia.  El Sargento, Cabeza de Chorlito,  Dave Dupree, un aguerrido militar, acostumbrado a obedecer sin hacer preguntas y a sobrevivir, pase lo que pase. El único que nos cuenta su historia en primera persona y del que la novela nos acaba ofreciendo un  retrato psicológico perfecto.

En el más absoluto dolor, tanto que se confundía con  el vacío, podía escuchar mi respiración, lenta, muy lenta. ¿Estaba vivo? ¿Cómo se puede estar vivo en esa cámara de dolor rojo?

Cierran este “coro de personajes” un grupo de beatas, encabezadas por  una fanática Theresa Sheeran, un grupo de pescadores que nos mantendrán angustiados hasta la última página, tres hermanos en quienes la  empatía brilla por su ausencia y un sheriff y un alcalde en continua dejación de sus funciones de protección y orden.

El peso de la trama se reparte entre los abruptos paisajes y la mente de estos habitantes de Santa Kilda  en cuya mente va adentrándonos el autor de manera magistral y cuyo comportamiento va desconcertándonos a cada párrafo leído.

Es una novela que te atrapa desde el primer momento, que te arrastra y que a ratos no te deja respirar, una novela, que hará las delicias de quien disfruta del género negro con tintes fantásticos, como es mi caso. Una novela de la que he disfrutado de la primera a la última línea, una novela, que, una vez más, aumenta mi deseo de seguir leyendo las historias que seguro nos seguirá regalando Mikel Santiago.

-¿Crees que superaremos esto?
Carmen no respondió a eso. No lo sabía. Aunque tenía la vaga noción de que era posible. La muerte siempre estaba ahí para destrozarlo todo, para acabar con las cosas preciadas en menos de un instante, Pero la vida era… tan terca. Siempre volvía a intentarlo. Una y otra vez.

martes, 13 de noviembre de 2018

La hija del relojero


Morton, Kate (2018)
La hija del relojero
Suma de Letras, Barcelona, 648 pp
ISBN: 9788491292166

En el verano de 1862, un grupo de jóvenes artistas, guiados por el apasionado y brillante Edward Radcliffe, viaja a Birchwood Manor, una casa de campo en Berkshire. Tienen un plan: vivir los siguientes meses recluidos y dejarse llevar por su inspiración y creatividad. Sin embargo, cuando el verano toca a su fin, una mujer ha muerto de un disparo y otra ha desaparecido, se ha extraviado una joya de valor incalculable y la vida de Edward Radcliffe se ha desmoronado.

Unos ciento cincuenta años más tarde, Elodie Winslow, una joven archivista de Londres, descubre una cartera de cuero que contiene dos objetos sin relación aparente: una fotografía en sepia de una mujer de gran belleza con un vestido victoriano y el cuaderno de bocetos de un artista en el que hay un dibujo de una casa de dos tejados en el recodo de un río.

¿Por qué ese boceto de Birchwood Manor le resulta tan familiar a Elodie? ¿Y quién es esa hermosa mujer que aparece en la fotografía? ¿Le revelará alguna vez sus secretos?

Narrada por varias voces a lo largo del tiempo, La hija del relojero es la historia de un asesinato, un misterio y un robo, una reflexión sobre el arte, la verdad y la belleza, el amor y las pérdidas. Por sus páginas fluye como un río la voz de una mujer ya libre de las ataduras del tiempo y cuyo nombre ha caído en el olvido: Birdie Bell, la hija del relojero, la única persona que vio todo lo sucedido.


Todos se han ido. Todos se han ido hace mucho tiempo. Y las preguntas siguen siendo mías. Nudos que ya no podrán deshacerse. Pensadas y repensadas una y otra vez, olvidadas por todos salvo por mí. Pues yo no olvido nada, por mucho que lo intente.



Desde que leí El jardín olvidado hace ya ocho años he esperado impaciente cada nuevo libro de Kate Morton. Una tras otra he disfrutado de cada una de las historias que nos ha contado, de sus tramas, de sus personajes y sobre todo de su forma de narrar. Había pasado demasiado tiempo desde El ultimo adiós y acercarme a esta historia ha sido un placer aun mayor por el largo tiempo de espera.

Comenzamos la novela escuchando la voz de la protagonista, una mujer de nombre olvidado que narra su historia, una historia que va ligada a la que siento como la otra gran protagonista de la novela, Birchwood Manor, una casa en el alto Tamesis, una casa solitaria enclavada en un paraje bucólico, una casa que será el referente al que volveremos página tras página, una casa que al final de la novela he sentido casi como propia.


Este boceto estaba más trabajado que los otros, más acabado. Era una escena en un rio, con un  árbol en primer plano y un bosque distante que se veía al otro lado de un prado. A la derecha, detrás de un bosquecillo, se veía el tejado doble de una casa, con ocho chimeneas y una elaborada veleta con el sol, la luna y otros cuerpos celestiales.


La autora nos lleva de la mano por los bajos fondos y por el “alto Londres” hipócrita y pacato de la época victoriana, nos sumerge en la ideas del movimiento prerrafaelista, nos imbuye en los avances de la revolución industrial, nos muestra la crueldad y los estragos de la guerra en ese Londres devastado por las bombas, y nos muestra, en todas y cada una de estas situaciones,  la necesidad del ser humano de sobrevivir sean cuales sean las circunstancias, y las pérdidas irreparables. Nos lleva de viaje como si de una máquina del tiempo se tratara a lo largo de más de 150 años, volviendo, una y otra vez a esa casa y a ese paisaje alrededor de los cuales orbita toda la historia.  

Y esa casa es vívida y vivida de una manera distinta por cada uno de los personajes que la moran  a lo largo de ese tiempo. Personajes todos ellos con un denominador común, todos arrastrando una pesada carga, todos ellos victimas del abandono temporal o permanentemente, fortuito o forzoso.

Cada uno es diferente de quienes vinieron antes, pero en el corazón de cada visitante había una pérdida que los unía. He llegado a comprender que las pérdidas dejan un  agujero en las personas y que los agujeros hay que llenarlo. Es lo natural.

Thurston, Félix, Adele… quienes la moraron en el verano de 1862 para sumergirse en los postulados artísticos de su Hermandad Magenta.

Lucy, Ada, Margaret, May… quienes fueron proyectora y proyecto de “Señoritas” en una escuela creada exprofeso para transmitir conocimientos y no solo modales.


Leonard, que encontró refugio en el estudio de un personaje para escapar del shock postraumático de haber sobrevivido a la gran guerra en la que perdió mucho más que su juventud y su esperanza.

Juliet, Beatriz, Tip y Fred que encontraron en Birchwood un hogar con el que sustituir al que perdieron en los bombardeos de la otra irracional guerra.

Lauren, el mito inmortal que quiso poner fin a un cuento de que nunca tuvo un “y fueron felices para siempre”.

Elodie, que recorrió vidas ajenas para encontrar a alguien que le ayudara a cerrar el círculo en el paisaje de un cuento que le acompañó toda la vida.

Junto a estos personajes uno que no llega a habitar la casa y, que sin embargo, es origen, punto de partida y nexo de unión: James Stratton, y otros como la Señora 
Mack, Martin o el Capitan, que  son capaces de sobrevivir a costa de lo que sea y de quien sea.

Todos son personajes atormentados, que se mueven en una atmosfera triste, a veces oscura y siempre rodeada por un aura de misterio,  personajes necesarios para entender todas las aristas de esta historia, personajes a los que amamos u odiamos, pero a los que, aun a nuestro pesar, acabamos comprendiendo.

La historia se estructura en cuatro partes perfectamente definidas, en cada una de las cuales prevalece un momento concreto y sobresale alguno de los personajes, pero la autora, con su maestría habitual, nos lleva adelante y atrás en continuos flash backs, entremezclando  historias y personajes de distintas épocas y cuyas andanzas conocemos siempre a través de la atenta mirada de la mujer sin nombre.

Ese nombre de mujer que, a pesar de la patina de crímenes,  misterio y dolor, a pesar del olvido con que fue cubierto, alguien aun recuerda y nos susurra al oído, solo una vez muchos  años después de que haberle sido impuesto a esa voz que nos acompaña a lo largo de toda la lectura.
Kate Morton es especialista en esparcir hilos de todas las tonalidades y  trenzarlos de forma precisa para que, como en un telar, aparezca ante nuestros ojos el paisaje completo que solo puede contemplarse cuando acabamos de tejer, y de esta forma, palabra tras palabra,  frase tras frase, solo somos capaces de conocer la historia completa al volver la última página.

Es una buena historia, sobre la verdad y el honor y los niños valientes que hacen justicia; es una historia poderosa.
La gente da importancia a las piedras relucientes y los amuletos de la suerte, pero olvidan que los talismanes más poderosos son las historias que nos contamos   a nosotros mismos y a los demás.



lunes, 12 de noviembre de 2018

Five Nights al Freddy's


CAWTHON, Scott (2018)
Five Nights al Freddy's
Los otros animatrónicos
Roca Editorial, Barcelona, 303 pp
ISBN: 978-84-17305-41-3

Personajes: Charlie (personaje principal y mayormente el narrador de esta historia), Jessica (amiga de Charlie), Clay  (sargento del pueblo), John (amigo de Charlie), Sammy (hermano gemelo de Charlie).

Categoría: TERROR/ACCION.

Resumen:
Charlie tiene recuerdos de los sucesos ocurridos en Freddy Fazbear’s Pizza pero eso no es su mayor problema;  su mayor problema son los sueños que tiene sobre Sammy (su hermano perdido), siente como su presencia está ahí pero no consigue llegar hasta él.

Mientras tanto descubren un cuerpo cerca de su universidad con marcas de resortes (piezas de dentro de un animatronico) a lo que sigue el descubrimiento de dos cuerpos más con marcas similares entonces Charlie comprueba donde fueron los asesinatos y llega a la conclusión de que van a por ella.
¿Llegaran hasta ella? ¿Ella y sus amigos sobrevivirán?

Opinión personal:
Me gusta porque Scott Cauwthon escribe de una manera muy visual pero a la vez muy cercana. Hace que te imagines todo y es capaz de manipular tu mente.
Creo que al ser el creador de una serie de videojuegos tiene más fácil hacer que veas las cosas.
Es un  poco enrevesado a la hora de contar las cosas,  pero en cuanto a los personajes están muy bien desarrollados, los escenarios son muy detallados, el autor intenta que los escenarios y los personajes sean lo más cercano y realista posible. Le doy un 10/10 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Encuentro con Fernando Aleu


El pasado 25 de Octubre la editorial Roca nos propuso un encuentro con Fernando Aleu, autor cuya primera novela El Intercambio saldrá a la venta mañana día 8 de Noviembre.


Este caballero de penetrantes ojos azules nos recibió en el hotel Villa Real con una sonrisa radiante y el cariño con que uno se reencuentra con los amigos largamente anhelados.

Afincado en Estados unidos hace más de cincuenta años Fernando habla con el tono pausado de quien tiene que pensar lo que quiere decir, de quien elige las palabras exactas para construir un discurso cuidado salpicado de anglicismos.

La pregunta obligada era si nunca se había planteado escribir y su respuesta fue que había escrito textos técnicos y una colaboración en la Vanguardia Americana que le propuso su amigo Javier Godó y en la que relataba aspectos no tan corrientes de los Estados Unidos; actos alejados de las grandes urbes y de los grandes acontecimientos como fue El Pow-wow (un gran encuentro de tribus nativas de Norteamérica donde nativos americanos y no indígenas se reúnen para cantar, bailar y hacer vida social, en honor a la cultura india americana) que se celebró en Utah y cuya emoción consiguió transmitirnos. 


Este hombre, neurólogo de profesión, discípulo de Severo Ochoa a quien conoció durante sus estudios en el New York University, pasó del ejercicio de la neurología, en la que la curación esta en unos niveles muy bajos, a la perfumería en la que encontró la oportunidad de escapar de la frustración de tener que enviar una factura a un enfermo por el que no había podido hacer nada…
 
Si alguien quiere comprar un perfume  que cuesta una fortuna, no  vale para nada y pasa de moda en dos años, es  problema de cada cual, no pasa nada, pero si una persona tiene una esclerosis múltiple y el profesional se  involucra y comprueba que no hay mejoría y aún así debe mandar facturas, ese si es un problema.

A Fernando siempre le fascinó el poder evocador de una fragancia y ocurrió que coincidió con uno de los Hermanos Puig y decidieron montar una compañía en Estados Unidos. Comenzaron con una pequeña empresa en la que buscaban evocar el lujo y el glamour, la elegancia y la moda que Manolo Pertegaz representaba en aquel momento, tras haber llevado a cabo la presentación en el stand español en la exposición de Nueva York.

Le propusieron crear un perfume y llamarlo Pertegaz, pero él decidió que se llamara Diagonal de Pertegaz y  este fue el principio, el primer perfume que fue un gran éxito en Estados Unidos, vendiéndose en las mejores tiendas, pero que nunca fue  vendido en España. Despues llegaría  Paco Rabanne para hombre, que fue el gran espaldarazo.

Su desencanto del sistema sanitario americano,  unido a la ambición de los 30 años y a su alianza con los Puig,  propiciaron  que se embarcase en aquella aventura, que compagino con la medicina durante 4 años.

De esta experiencia perfumistica nació, además,  el Olfactory Research Fund, donde se llevan a cabo estudios que puede resultar útiles para ciertos casos de alzhéimer al vincular los recuerdos con la vía olfativa.

Nos decía Fernando que “Uno tiende a justificar lo que hace,  a  buscar excusas para sus decisiones,  y lo que has escogido se hace imprescindible y piensas, mira que bien, porque haces lo que quieres y eso es lo que hice. Y ahora he escrito un libro y lo he pasado muy bien.”

Nos expone esta frase con humildad y nos pide que seamos críticas duras, algo inusual en los escritores, cuando además intuyes que es una petición sincera.
Hablamos con Fernando de los protagonistas de la historia; en cuyo personaje principal intuíamos un alter ego del autor. Hablamos de una novela coral en sus personajes, con tres hombres potentes y una mujer extraordinariamente fuerte, cruel, sexi, erótica, traidora, fiel, leal, incrédula y que busca redención.

Fernando, ha construido una novela visual, con capítulos cortos, poco dados a la descripción porque quiere poner el foco en lo que pasa y no tanto en  cómo pasa.  Y esto lo consigue llevando el peso a los diálogos, concretos y muy presentes a lo largo de toda la novela.

Hablamos con Fernando del proceso de documentación, que ha realizado casi completamente por internet y utilizando la base de datos digitalizada  de la Vanguardia.

Tuvimos ocasión de hablar de nuestras vidas y sobretodo de hablar largo y tendido de la interesantísima vida de este escritor, una  vida que daría para escribir varias novelas y que en esta, recoge  un episodio del que fue testigo casual en su infancia en su Barcelona natal.

Y hablamos de la presentación que Fernando realizará de esta novela y que yo de vosotros no me perdería, porque conocer a Fernando y oírle hablar es una verdadera delicia.

A continuación podéis conocer un  poco más a Fernando y su novela:

domingo, 4 de noviembre de 2018

Encuentro con Fiona Barton



 
El pasado 9 de Octubre, la Editorial Planeta invitó a un grupo de #SoyYincanera al encuentro organizado para charlar con Fiona Barton sobre su última novela “La Madre”.
Para conocer a la autora y sus obras podéis leer el siguiente enlace.



Aquella desapacible tarde de lluvia nos dimos cita en Mama Framboise, muy cerca del centro de Madrid, donde Ana Turón nos recibió con su habitual sonrisa y con un detalle que cada uno de nosotros encontró en su asiento; una pequeña bolsa de tela con unas hojas de hiedra, como las que aparecen en la portada de la novela y una nota con una pregunta: “¿Hasta qué punto estarías dispuesto a guardar un secreto?”.

Esta pregunta bien podría resumir el argumento de la historia sobre la que íbamos a tener la oportunidad de disertar con su autora.

Comenzó Miriam Vall  presentando a Fiona y destacando el éxito cosechado con la viuda, su primera novela. Intentó encuadrar las novelas de la autora dentro de un género que ella definió como de “arenas movedizas”, ya que la literatura de la autora se mueve entre la novela negra, la novela psicológica y también en lo que se ha venido a llamar “Domestic Noir”; un tipo de novela  que sucede en el entorno más próximo y del que cualquiera de nosotros podríamos ser protagonistas.

A continuación teneis el video de esta introducción que realizó Miriam y que fue grabado por nuestra compañera de #SoyYincanera, Maria Loreto Navarro.

 

Antes de pasar a la ronda de preguntas Fiona nos explicó el origen de esta historia, que como en la novela, parte de una pequeña noticia que leyó en un periódico y que en la realidad tuvo una resolución mucho más rápida y sencilla que en su novela.

La autora decidió que en esta nueva entrega volviera a ser Kate Waters el eje vertebrador de la novela porque tras acabar de  escribir “La viuda” en la que esta intrépida periodista también fue protagonista, Kate se quedó con ella y decidió hacerla protagonista de la Madre porque además de ser un personaje al que tenía cariño, el hecho de ser periodista le permite no tener que plegarse a reglas tan estrictas como un policía y además carecer de esa obligación de encorsetarse en una burocracia llena de papeleo.

Cuando le preguntamos a Fiona porque es Emma quien narra en primera persona, nos comentó que fue su voz la que escucho la primera y por eso le dió ese protagonismo.

La autora tiene muy en cuenta quien le habla en cada momento, lo que determina también su proceso de escritura que no es lineal, sino que escribe en función de la voz que escucha al despertar; lo que supone que a veces escriba escenas que aun no “tocan” por el punto narrativo  en que se encuentra, pero que siente necesidad de contar.

Y es que, además de “escucharlos”, la autora siente con los protagonistas definiendo su creación como emotiva, lo que la afecta realmente al escribir ciertas escenas, realmente duras y difíciles de plasmar que podéis encontrar en la novela.

Porque los personajes de La Madre no son sencillos, son complejos, pero fascinantes.

Las mujeres, sobre las que pone el foco, son personajes fuertes y diversos, personajes que no cumplen, como en muchas novelas del genero papeles secundarios de esposa, novia… de los protagonistas, sino que se erigen en verdadero centro de la historia, no siempre positivas y bondadosas, pero sí un reflejo del universo femenino que a ella le fascina.

Y los hombres, que aun teniendo menos peso también son importantísimos en la historia y a los que no pretende hacer villanos.

Ambos, tanto ellas como ellos pretenden (y lo son, no os quepa duda) ser personajes realistas y verosímiles, personajes con los que sea posible empatizar.

Le preguntamos a la autora porque ese centro de atención en los niños y su respuesta es contundente; los niños, son nuestra debilidad, nos llevan a hacer cosas para protegerlos que no haríamos por nadie más. Y le interesa, además, ahondar en las relaciones madre/hijo y en que estaríamos dispuestos a hacer por proteger a nuestros hijos, incluso, en algunos casos dando nuestra propia vida.

Y en este punto hablamos de los distintos títulos que a esta novela se le ha dado en los distintos países y que podría parecer que cambia el foco de atención.

El título original “The Child” es un titulo que, en castellano, obligaría a decidir un género para el niño o la niña, lo que tal vez daría demasiadas pistas sobre la trama. En todo caso, para que exista un hijo es necesario que haya una madre y por ello se consideró adecuado este título en castellano.
Y este título dio pie a interrogar a Fiona sobre una posible tercera entrega y quien seria protagonista de la misma.

Solo os adelanto que Kate seguirá presente, pero que estará “al otro lado de la noticia” y yo estoy deseando que esa nueva entrega llegue a mis manos porque sé que me fascinará tanto como lo ha hecho la lectura de “La Madre”.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Los crimenes de Mitford


Fellowes, Jessica (2018)
Los crímenes de Mitford
Roca Editorial, Barcelona, 400 pp
ISBN: 9788417167813

Seis hermanas. Toda una vida de misterio. Una familia incomparable.
Estamos en 1919, y Louisa Cannon sueña con escapar de su vida de pobreza en Londres y, sobre todo, de su peligroso y opresivo tío.
La única salvación para Louisa es una posición dentro de la casa de los Mitford en Asthall Manor, en el campo de Oxfordshire. Allí se convertirá en institutriz, acompañante y confidente de las hermanas Mitford, especialmente de Nancy, de dieciséis años, una chica joven y mordaz, fantasiosa e imaginativa.
Sin embargo, una enfermera de nombre Florence Nightingale Shore, será asesinada en un tren a plena luz del día, y Louisa y Nancy se encontrarán envueltas en los crímenes de un asesino que hará cualquier cosa para ocultar su secreto.



Florence se quedó sentada, sin acusar la presencia de su compañero de viaje, con un periódico en el regazo y las lentes para leer apoyadas en la punta de la nariz. Mabel salió del compartimento, cerró la puerta tras de sí y se quedó mirando en el andén, No pasó mucho tiempo hasta que el guarda hizo sonar el último pitido de su silbato. El tren se puso en marcha, muy despacio al principio, para ir cobrando impulso poco a poco hasta alcanzar la velocidad máxima al llegar al primer túnel. Aquella sería la última vez que se vería a Florence Nightingale Shore con vida.

Partiendo de un hecho real, el violento asesinato de Florence Nightingale Shore en un tren con origen en Londres y de unos personajes también tomados de la realidad, las hermanas Mitford, Jessica Fellowes estructura una novela al más puro estilo de las novelas de misterio británicas, de las que, en mi opinión, el máximo exponente es Agatha Christie, a quien he recordado a lo largo de cada una de las páginas de esta historia.

La autora consigue, con sus descripciones  recrear perfectamente el Londres de entreguerras, con sus luces y sus sombras,  con la vida en los bajos fondos y  en las altas esferas de la nobleza y todo ello, ambas caras, narradas con igual mimo y detalle.

Y construye, con estos ingredientes una novela de misterio, pero también una novela costumbrista perfectamente documentada.

Y a pesar de todo esto o más bien, debido a todo esto, nos encontramos con una historia que trasciende el misterio y el costumbrismo y se convierte en un tratado social que nos ofrece una radiografía fiel de la brecha entre géneros y clases en la Inglaterra de los años 20.

-Si, pero las mujeres no cobran tanto estipendio como los hombres, ¿sabes? No tienen personas a su cargo ni hijos. No es más que un poco de dinero para sus gastos personales.
 
Estas diferencias son patentes a lo largo de toda la trama, sobretodo en la contraposición de los dos personajes principales:

Nancy, la mayor de las hermanas Mitford  cuya personalidad y determinación la erigen como protagonista absoluta  de esta primera novela de la serie.

Una mujer  inteligente y perspicaz que lucha por ganar terreno a su independencia en un mundo, en una sociedad en la que el papel de la mujer, sobre todo en las clases altas estaba acotado a ser buena esposa y buena madre.

Una mujer que  lucha por su libertad, pero que también sueña, contradictoriamente, con encontrar en los bailes de sociedad un hombre al que ligar su futuro tal como mandan los cánones de la época, en los que la mujer valía lo que valía su marido.

Nancy y su curiosidad son el origen de la trama central de la novela, el deseo de desvelar la identidad del asesino de Florence.

Louise, la niñera que llega para hacerse cargo de las hermanas, escapando de  la miseria que el trabajo de criada y lavandera de su madre, no le permite dejar atrás y huyendo de la obligación de plegarse  a los deseos de quien solo desea utilizarla para poder ganar unas monedas sea al precio que sea.

Louise es una mujer luchadora y honrada. Una mujer que se abre camino por sí misma a través de su esfuerzo. Una mujer orgullosa a pesar de sus humildes orígenes; una mujer inteligente que sabe cuál es su lugar y se esfuerza por mantenerlo.

Yo prefiero quedarme de pie- contesto Louisa. Un criado nunca se sentaba delante de sus amos.

Y la simbiosis de estas dos mujeres a lo largo de la trama es fundamental para llegar a la verdad, una simbiosis que se basa en la inteligencia y, a veces, en espejismos de igualdad entre sus estatus.

Ambas muchachas habían comenzado a forjar una amistad tentativa, que se basaba en su sexo y en su edad, pero que se veía obstruida por el hecho de que Louisa era una sirvienta, mientras que Nancy, sin ser aun una señora, se encontraba sin duda mucho más cerca de serlo.

Junto a estas dos mujeres dos protagonistas masculinos que les dan la réplica tanto en sus pesquisas como en su devenir emocional.

Guy, ese “policía de tren”, atosigado por la culpa de no haber sido apto de luchar en una guerra en las que sus hermanos podrían alcanzar una fama que a él se le niega.
Un hombre, como Louise,  hecho a sí mismo, un hombre deseoso de demostrar su valía en el papel que le ha tocado desempeñar aún a riesgo de hacerlo rozando los límites de lo establecido.

Roland, ese muchacho por quien Nancy bebe los vientos después de que la salvara, en un baile al que acude de forma clandestina, de las garras de un crápula.
Ese hombre que representa los valores del Caballero Ingles, pero que a lo largo de las páginas se va convirtiendo ante nuestros ojos en coprotagonista del misterio que envuelve la vida y la muerte de la enfermera Shore.

Y esta novela no sería lo mismo si no existiera el personaje opuesto a la honradez. Si no existiera un personaje dispuesto a los actos más abyectos con tal de sobrevivir, un personaje que vemos reflejado en el tío Stephen. Un personaje al que se toma ojeriza desde la primera pagina, pero que es, siendo un personaje imaginario, uno de los más reales de la novela, reflejando la miseria y la amoralidad de los pobres suburbios Londinenses.
 
Acompañan a estos protagonistas una cohorte de secundarios maravillosos que componen un maravilloso conjunto coral que nos ofrece una imagen completa de la sociedad y de la época en la que nos movemos.

Pero hay dos aspectos más que junto a todo lo dicho han hecho que leer esta historia haya sido una magnífica experiencia.

El protagonismo del ferrocarril, de ese ferrocarril que para mí siempre tuvo un halo inquietante (desde que leí Asesinato en el Orient Expres) y que en esta novela se convierte en nexo de unión entre trama y protagonistas.

En este ferrocarril he viajado con las protagonistas, he sorteado viajeros en la Estación Victoria, he tomado té en las frías cantinas de los apeaderos…

Y el ultimo apunte, aunque no por ello menos importante, el fiel reflejo de la guerra y sus efectos que la autora nos acerca, en primer lugar a través de las cartas de Florence a su amante, en las que narra la situación de los heridos y la trascendental labor de las enfermeras para paliar las secuelas físicas  y mentales que las batallas producían en los soldados, a veces poco más que niños. Una labor que nunca será lo suficientemente reconocida y a la que la autora rinde un pequeño homenaje.

Y en segundo lugar a través de ese paisaje, casi desolado, de los bailes de sociedad, en los que apenas quedan hombres y los que quedan lo hacen bien por no ser aptos para la lucha, bien por haber vuelto de ella hechos pedazos que es difícil recomponer.


Ha sido una lectura que he disfrutado de principio a fin, una historia tan bien desarrollada y con un final tan sorprendente y a la vez tan coherente, que bien podría haber sido la solución al asesinato de Florence Nightingale Shore.

El enemigo suele estar más cerca de lo que pensamos.

Encuentro con Jessica Fellowes


Hoy os cuento el encuentro que tuvimos hace ya tiempo para comenzar la temporada. Cierto es que han pasado ya varias semanas, pero a veces se acumulan los encuentros, las lecturas, las crónicas y las reseñas y algunos “deberes” van quedando atrás.

Pero dicen en mi tierra que “los últimos serán los primeros” aunque en este caso “los primeros son los últimos”, pero son, que es lo importante.

Para quienes no sepáis quien es Jessica Fellowes, aquí tenéis un extracto de su trayectoria:


El libro que propició el encuentro del pasado 12 de Septiembre  “Los crímenes de Mitford” nos lo presentó Andrea Tomassini en el mes de Junio y desde entonces estábamos deseando leerlo y poder charlar abiertamente sobre él.

Jessica tuvo el detalle de recibirnos entre dos eventos de su gira de promoción y dedicarnos un tiempo precioso.

Comenzamos hablando del gran trabajo de documentación que hay detrás de esta historia y que hace que la ambientación, sobretodo, el contexto social de la época quede tan patente.

Es una novela costumbrista, en la que la época es importante y para la autora es vital conocerla porque considera que se entiende mejor la historia cuando se conoce la vida de la gente corriente.

Para este trabajo ha estudiado a la familia Mitford, una familia “bien” que efectivamente vivió en la Inglaterra de los años 20, ha leído biografías que le han permitido conocer detalles que integrar en la novela.  Conocerlas le permite llevarlas a la ficción, imaginar cómo eran y como vivían  estas mujeres adelantadas a su tiempo por su carácter independiente, pero educadas en una tradición férrea propia de su época y que representan aspectos muy simbólicos de  esa época: el papel de las mujeres, la tecnología y la sociedad en su conjunto.

Una sociedad, esta a quien le toca enfrentar  el convulso periodo de entreguerras, en el que no hay apenas hombres y los que vuelven, lo hacen marcados por la guerra, en el que las mujeres han tenido que tomar las riendas de su vida en absoluta soledad. Una sociedad en la que la mayor dificultad estriba en entenderse unos a otros; en los que a la mujer, se le exige,  además de tener que  bregar sola para salir adelante, crear un ambiente propicio para acoger a esos hombres que volvían tullidos de la guerra viéndose desplazados de su papel de hombres.

Y frente a estos personajes sacados de la realidad la autora crea personajes totalmente ficticios, personajes luchadores y honrados que se abren camino por si mismos a través de su esfuerzo y también personajes no tan honrados, pero reales, personajes que llevan a cabo actos desesperados cuando la situación es desesperada.

Hablamos con Jessica de esa primera gran guerra, la de las trincheras y los gases  venenosos, esa guerra en la que fue vital el papel de las enfermeras a las que apenas se ha dado voz y a las que la autora también rinde homenaje en esta novela, mujeres que a pesar de los reconocimientos y medallas no fueron reconocidas de forma proporcional a la labor realizada.

Hablamos del ferrocarril y de su importancia en aquella época y en la novela, pues es en el tren donde se da el acontecimiento que supone el punto de partida de la trama.

Y hablamos de las historias que nos esperan en la serie de la que éste, es el primer volumen. En cada uno de ellos el protagonista será uno de los hermanos Mitford, tal como en este primero lo es Nancy, la hermana mayor,  y se desarrollara en un periodo distinto.

Fue una charla fantástica en la que hablamos de un libro fantástico que inicia una serie que estamos deseando seguir leyendo.

Tras la charla y como es costumbre, Jessica firmó nuestros ejemplares y se prestó a todas las fotografías con las que quisimos inmortalizar el momento, unas fotografías que esperamos repetir en las próximas entregas de “Los Crimenes de Mitford”.