lunes, 19 de agosto de 2019

La sonrisa de los pájaros


VELEZ, Lea (2019)
La sonrisa de los pájaros
Ediciones Destino, Barcelona, 432 pp
ISBN: 9788423354870

Alma, periodista y escritora de treinta y cuatro años, regresa a Paraíso, la urbanización en pleno campo en la que vivió hasta la adolescencia, veinte años después de que un trágico accidente acabara con su felicidad familiar. Llamada por un impulso inconsciente, alquila la casa en plena naturaleza donde creció para tratar de reencontrarse con los recuerdos, en la esperanza de que sirvan de respuesta a sus preguntas vitales.

El accidente de su familia coincidió en el tiempo con el terrible caso del “milano negro”,  nombre que le dio la prensa al asesinato de una madre y sus dos hijos en los parajes naturales de Paraíso, un crimen del que se habló durante años, conmocionando al país, y por el que un hombre que podría ser inocente lleva veinte años en prisión. Alma decide escribir la historia de lo sucedido, hallando nuevos datos y entrevistándose con los protagonistas del drama. La búsqueda de la verdad la reconectará con Javier, un antiguo profesor del que estuvo enamorada, y que, debido a su afición a la cetrería, fue el primero en encontrar a las víctimas durante una de las salidas campestres con su halcón. Mientras Alma encaja las piezas del libro, reflexiona sobre las diferencias entre la realidad y la ficción, la inocencia y la culpabilidad, la necesidad que tiene el hombre de construir un relato hilado de unos hechos incomprensibles, quizá aleatorios, y se encontrará con su propia historia, descubriendo la naturaleza desbordante que la rodea, la verdad de su pasado y algo que jamás pensó llegar a conocer: el verdadero sentido del amor.

Los libros no pueden ser como la vida. Deben tener estructura, sentido, explicar el mundo. Por eso escribís los escritores, ¿no? Para darle sentido humano a un trozo de vida sin rematar

Conocí a Lea hace casi cinco años, después de leer una de las historias con las que más he disfrutado, en el más amplio sentido de la palabra “La cirujana de Palma”, una novela que no ha tenido la repercusión que sin duda merece, si no la habéis leído os aconsejo encarecidamente que lo hagáis, estoy segura de que me lo agradeceréis.

Después de “La cirujana”,  “El jardín de la memoria”, “Nuestra casa en el árbol”,” La Olivetti, la espía y el loro”, la que nos ocupa hoy,  “La sonrisa de los pájaros”; en todas ellas he tenido la oportunidad de conocer a Lea en registros totalmente distintos, he podido escucharla en las presentaciones de todas sus historias y conocer el proceso de la construcción de las novelas, su génesis, sus motivaciones. Y he podido charlar con ella en las ferias del libro de Madrid. Y en todos los casos he cumplido con una tradición que implantamos allá por el año 2014, todos mis libros tienen dos dedicatorias.

Y a pesar de todo esto que os acabo de contar, a pesar de lo mucho que disfruto leyendo las historias que teje su cerebro esta será la primera vez que comparta mi opinión sobre una novela suya con alguien más que con ella y de verdad, ya era hora, aunque prometo que en algún momento me sacaré la espina con La cirujana de Palma, porque aunque no lo creáis aun pervive la historia después de 5 años.

En esta novela, como en todas las suyas, Lea usa un lenguaje llano y sencillo lo que no significa, en ningún caso,  que su prosa no sea cuidada y elegante.
Lo que quiero decir es que no es de las que usa palabras grandilocuentes porque no le hacen falta ni a su trama, ni a su prosa, porque no le hace falta recurrir a artificios para contar una buena historia.

Lo que demuestra que aquí estamos, con total probabilidad y total improbabilidad.  O tal vez, nada es probable o improbable. La casualidad o el destino son inventos del personaje dentro del cuadro. La narración ordenada de los acontecimientos  es nuestra forma de comprender la realidad y si, tienes razón, es una transformación de la verdad. La verdad del mundo es inalcanzable

Leer a Lea es escucharla, es leer sus post de Facebook mejorados, es disfrutar del don de la palabra que sin duda posee.

¿Que porque os cuento todo esto y sigo sin entrar en materia?  Pues porque aunque al leer cada una de sus composiciones podrías pensar que son distintas personas quienes te las  cuentan, todo lo que sale de su cabeza, de su corazón y de sus manos lleva impreso su sello.

La fina ironía, el humor, a veces muy negro, como a mí me gusta, el sarcasmo, la perspicacia, y sobretodo el sentimiento; ese que para bien o para mal, siempre embarga a sus personajes dotándolos de una realidad tan rotunda como incontestable,  son señas de identidad de la autora y continuas en esta historia.

Ese cetrero que  a través de sus pájaros respira y observa con distancia, desde lo alto, ese pasado al que evita  enfrentarse cada vez que mira a Alma, una mujer que no podría tener nombre más adecuado, porque es todo corazón, un corazón partido, una memoria en pausa que se niega a recuperar porque duele demasiado y de esa negativa a conocer su pasado  nace la necesidad de conocer, de analizar, de diseccionar la realidad de otros.

A través de personajes rotos, marcados por la desgracia, a través de los pedazos de sus vidas que vislumbramos a retazos, a través de las palabras de Alma, pero también a través de los cuadernos de campo de Javier, de las conversaciones con Beakker,  la autora nos da una visión de como la vida sigue y se renueva, de como somos capaces de redimirnos o de dejarnos redimir por otros, por su amistad, por su cariño, por su mera presencia.

Dejé de leer su historia clínica porque se me partía el corazón. No por ser el asesino convicto de hoy, por el niño que fue una vez.

Lea nos enfrenta cara a cara al dolor de la perdida, al dolor de la culpa, al dolor de la soledad, al dolor del silencio con que a menudo cubrimos nuestras peores acciones.

Es una novela para paladear, para leer con calma y  atención, una novela para recrearse en las palabras, en las ideas que, seguro que a todos nos han pasado por la cabeza alguna vez, pero a las que autora dota de las palabras justas que las hacen reales.

Lo que demuestra que aquí estamos, con total probabilidad y total improbabilidad.  O tal vez, nada es probable o improbable. La casualidad o el destino son inventos del personaje dentro del cuadro. La narración ordenada de los acontecimientos  es nuestra forma de comprender la realidad y si, tienes razón, es una transformación de la verdad. La verdad del mundo es inalcanzable

Esta novela, intimista, reflexiva, plena; entrelaza sentimientos y pensamientos con transcripciones de un juicio plagado de irregularidades, un juicio antiguo que mantiene en prisión a un hombre que clama por su inocencia en un crimen abyecto que sucedió 20 años atrás, pero que la protagonista se empeña en volver a hacer presente para poder llegar a una solución que no es la que los demás han aceptado como absoluta.

Conviene ser mediático hasta en la desgracia, para poner presión sobre jueces o policías, aunque la fama que acarrea el suceso te machaque y te asfixie para el resto de tu vida

Es una novela sí, es una historia de ficción, pero en la que, la autora desliza realidades que todos hemos vivido alguna vez, en la que la ficción y la realidad están separadas por una línea fina, finísima a veces.

Todas las mujeres hemos cambiado de acera alguna vez, guiadas por el instinto, ese ángel de la guarda interior que nace de las terribles historias que lanzan los telediarios

Es una novela maravillosa en su desarrollo y en un final sorprendente y generoso, tan generoso como es Lea contándonos las historias que nos cuenta de la forma en que lo hace.

Si no habéis leído ninguna de sus novelas os estáis perdiendo acercaros a una maravillosa autora, si ya la habéis leído encontrareis en “La sonrisa de los pájaros” un motivo más para seguir haciéndolo.

Cuando amas de verdad, cuando te aman de verdad, no hay amanecer. No hay después. Todo es ahora

Porque para el hombre importa más el nombre de las cosas que su esencia y, precisamente, les damos nombre a las cosas para cambiarlas y adaptar cualquier realidad a nuestros deseos.  Por ejemplo, los milanos negros… no son negros, son marrones

lunes, 22 de julio de 2019

Los señores del humo


Cerdán, Claudio (2019)
Los señores del humo
Ediciones B, Barcelona, 560 pp
ISBN: 9788466665872


Claudio Cerdán nos conduce a través de una historia turbia, oscura y fascinante, en la que todo empieza a cobrar un significado distinto cuando, tras el impacto de las primeras páginas, un asesino en serie empieza a decapitar a sus víctimas por las calles de Madrid.
En una ciudad corrupta e inmisericorde, tres vidas perdidas chocan en su caza al asesino. Paco Faura, policía retirado que trabaja como detective sin licencia, sospecha que todo podría estar relacionado con un caso que no pudo esclarecer treinta años atrás. Mientras tanto, CJ -un antiguo mercenario- piensa que el culpable es un viejo compañero de armas. Y Aldo, un proxeneta que tuvo que huir de México cuando los narcos pusieron precio a su cabeza, perderá la cordura al creer que el pasado vuelve para vengarse.


Solo se puede salir de la crisis trabajando más y ganando menos.
GERARDO DIAZ FERRÁN, presidente de la patronal de empresarios CEOE en el 2010, dos años antes de entrar en prisión acusado de alzamiento de bienes y blanqueo de dinero.


Un policía que entregó su placa pero no pudo entregar su instinto investigador, un soldado  huyendo de unos recuerdos de guerra que vuelven para torturarle una y otra vez, un proxeneta mexicano  que ha llegado a ello más por accidente que por convicción.

Tres protagonistas únicos y potentísimos que convergen una y otra vez en la encrucijada de los caminos  que recorren y que, en principio jamás debieron haberse cruzado.

Tres vidas que se mezclan y se complican  con el fondo de la corrupción, de los sobornos, del poder que da el dinero, con el fondo de aquel Eurovegas que era un sueño para muchos y una pesadilla para muchísimos otros.

El autor se mueve continuamente entre la realidad y la ficción haciéndonos dudar a cada paso de cual es cual, nos pasea por lugares que todos conocemos aunque sea solo de escucharlos en las noticias y nos pone frente a la sordidez que hay detrás de esos nombres, la cañada real, el cobo calleja y lo que se esconde en sus naves… y se monta una hipótesis sobre los que pudo haber sido y no fue, una hipótesis que bien podría responder a lo que paso realmente, porque si algo tiene esta novela es una grandísima labor de documentación y tal vez solo cambien los nombres y los hechos no sean exactamente lo que nos ha contado o tal vez si…

La urbanización del Pocero, como se la conocía, era el paradigma del pelotazo y sobreexplotación irracional del territorio.

Claudio narra su historia con un lenguaje claro, directo, a veces soez,  un lenguaje que es el que debe ser, que no chirría porque cada una de las palabras está a la altura de los escenarios en los que se mueven sus personajes.

Se arrepintió casi al instante. El barman inició una larga diatriba racista y xenófoba cargada de tópicos que se podrían resumir en: soy un puto ignorante, no he evolucionado nada desde los tiempos de las cavernas, me siento orgulloso de mi estupidez. Luego prosiguió explicando que a sus hijos los educaba en la fe católica, que su mujer era una guarra y que un par de hostias a tiempo calman a la fiera. Aldo pensó que será un excelente proxeneta.

Es esta una novela que ahonda en lo peor del ser humano, la codicia, la envidia, los sobornos,  la droga, el juego, la especulación, el acoso inmobiliario, el cinismo de los que proclaman una verdad y viven en una diametralmente opuesta…. Una novela que hace una crítica veraz y feroz a esta sociedad y sobre todo a este país en el que nos  ha tocado vivir, porque esta novela pisa terreno firme, presente y de una realidad, de una verdad abrumadora.

Dedicó un rato a hojear los archivos  de Levy  sobre España. Muchos llevaban el membrete de la CIA y el FBI . En resumen España pasó de una república a una dictadura y luego se convirtió en monarquía. La gente que echaba de menos al tirano juró amor eterno a un rey que apenas conocían. Era pura magia. Aparte: paro, terrorismo, desigualdad, nacionalismos y un movimiento ciudadano que había desbancado a los sindicatos.
España iba a reventar en cualquier momento.

Una historia oscura en la que a duras penas se vislumbra la esperanza ni la redención que tan fervientemente buscan algunos de sus protagonistas, en la que los sucesos, a menudo te van dejando sin aliento porque son puñetazos directos a la conciencia, a lo que tenemos al lado y no queremos ver, a esa basura literal y metafórica entre la que nos hemos acostumbrados  vivir de tal manera que ya ni siquiera nos afecta el hedor.

- Esta es la realidad. Antes ayudábamos a mendigos, borrachos y drogadictos, pero estos días  alimentamos a gente de clase media que lo ha perdido todo. Son muchos, demasiados, y apenas damos abasto. No me importa si la culpa la tiene el partido rojo o el azul. Solo sé que es inhumano tratar así a un pueblo.

Una novela que queramos o no remueve nuestra conciencia, resquebraja la coraza de indiferencia en la que vivimos permanentemente, en la que las noticias de crímenes y sobornos nos rozan apenas de soslayo, se convierten en noticias que oímos pero no escuchamos, en líneas casi anecdóticas de esos flases que encontramos navegando por la red, eso que para nosotros está años luz, pero que para mucha gente es su día a día.

Camellos, prostitutas, asesinos, mercenarios de la vida y del poder, terroristas, traficantes…. Víctimas y verdugos. Un montón de protagonistas moviéndose entre la sordidez de los barrios más bajos y los pretendidos círculos del poder.

CJ asintió para sus adentros. Había visto los estragos de una economía en recesión donde las diferencias sociales eran cada vez más abruptas. Esto no era de derechas o de izquierdas: era entre los pocos de arriba y los millones de abajo. Y él trabajaba para la élite.

El autor construye una magnifica y original novela negra, en el más amplio sentido de la palabra,  un magnífico edificio con unos sólidos cimientos en los que sostener una trama que no presenta ni una sola grieta, una historia con un inicio que atrapa, una trama que mantiene la tensión y un final a la altura de las más de quinientas páginas que esta novela te hace disfrutar cada una de esas páginas a las que no sobra ni falta absolutamente nada.

Dos viejos fumando ante la puesta de sol. Los ojos fijos en un espejismo de construcciones, zanjas, retroexcavadoras y cimientos. La nada de aquel terreno sin vida. El humo escapando de sus bocas. El gobierno prohibió fumar allí. Ellos lo hacían. Eran los últimos mohicanos.

viernes, 19 de julio de 2019

Despiértame cuando acabe septiembre


Rouanet, Mónica (2019)
Despiértame cuando acabe septiembre
Roca Editorial, Barcelona, 288 pp.
ISBN: 9788417305802

El rastro de un joven español se esfuma por el sur de Inglaterra tras dejar un mensaje de socorro en el teléfono móvil de su madre. Ella, que apenas ha abandonado su pequeño pueblo en contadas ocasiones, decide ir en su busca. Hace un año, su marido desapareció en las tranquilas aguas de la Albufera y no está dispuesta a vivir de nuevo una angustia como aquella.

La Guardia Civil encontró la barca de Antonio abandonada a la deriva, con manchas de sangre sobre sus tablas. Amparo está convencida de que murió, pero las malas lenguas que recorren el pueblo rumorean otras cosas. Una vez en Inglaterra, Amparo descubre que su marido puede continuar con vida, ser el causante de la muerte de una mujer y estar involucrado en una sórdida trama repleta de intrigas.


No hay nada peor que recordar lo que se preferiría olvidar

Esta es la segunda novela que leo de la autora y como en la primera la música no ha dejado de sonar en mi cabeza durante toda la lectura.

Una canción magnífica y triste como “Despiértame cuando acabe Septiembre”.

Mónica nos regala una novela sorprendente, tremendamente dura y tristemente más actual de lo que nos gusta imaginar.

En una novela contada en presente y en el presente la autora nos presenta una historia que, con seguridad, no dejará a nadie indiferente.

La autora bucea por las aguas más inmundas de la naturaleza humana y lo hace descaradamente, pero sin ahondar en el morbo, dejando que con pinceladas certeras seamos capaces de imaginar lo que hay detrás de unos ojos tristes y temerosos que nos miran desde una foto en blanco y negro.

Se adentra y nos adentra sin armadura en lo peor de la sociedad, en las más bajas pasiones, en los actos más crueles, en la denostación de los que creemos diferentes, en las murmuraciones que determinan la vida de aquellos que viven y crecen en pequeños  núcleos rurales y urbanos en los que todos se conocen , en los que aquello que podría y debería representar una prerrogativa para ser protegido y cuidado se convierte en el tormento de ser clasificado, de convertirse en el eje de los rumores que determinan y que pueden arruinar la vida no solo de la persona blanco de ellos sino de todos aquellos que están a su alrededor, que comparten su existencia. 

Me parece bien que no queráis escuchar los bulos, pero vivimos entre ellos, entre quienes los lanzan como dardos y, esta vez, volverán a hacerlo contra nosotros

Amparo, la protagonista de esta historia es una mujer apocada, anodina, una mujer que a priori no se perfila como la candidata del año a protagonista de una novela negra.

Amparo es una mujer acostumbrada a vivir bajo la presión de las palabras murmuradas, de las miradas de soslayo y las risillas mal disimuladas. Una mujer a la que no le importa su aspecto, que ha aprendido a ignorar aquello que no puede cambiar, una mujer cuya vida transcurre todo lo plácidamente que es posible entre la agencia de viajes en la que trabaja, la tranquilidad que encuentra en su barraca, el cariño y la complicidad con su cuñada y el bienestar de sus hijos.

Y es, precisamente, ese  instinto maternal, esa necesidad de proteger a su único hijo varón, ese mensaje que la alerta del peligro que corre su “pequeño”  el que la obliga a emprender una aventura que jamás habría imaginado tener que vivir.

Amparo encontrará en ese viaje respuesta a muchas de sus preguntas, pero se encontrará sobretodo a si misma, descubrirá sus fortalezas y se enfrentará a sus debilidades.

Cierro los ojos para evitar que se me escapen un par de lágrimas mientras suelto un resoplido. Se que me recompondré en pocos segundos, ya me ha pasado antes. No me gusta perder el tiempo en lamentos cuando lo que busco es una solución, por eso no me gusta llorar
Lejos de su zona de confort la protagonista vivirá todo lo que sus ataduras nunca le han dejado vivir,
le permitirá alejarse de prejuicios y ser, tal vez por primera vez, ella misma, hacer por primera vez cosas que nunca se atrevió a hacer, arriesgarse a vivir.

Lo bueno de estar ante un  extraño  es que puedo contarle mi historia de forma más clara, sin rodeos ni antecedentes, porque se supone que él no tiene prejuicios sobre lo que me sucede. Llevo demasiado tiempo callando, ya es hora de arrojar fuera tanta amargura.

En su andadura la acompañará Conrad, un ingles amante de las paellas que lleva a cuestas sus propios demonios, un hombre que también ha tenido que sobrevivir bajo el yugo de las murmuraciones de los que le rodean, un hombre que ha bajado a los infiernos y que comienza a ascender poco a poco de él, un hombre que necesita, como todos, la verdad para liberarse, una paz que busca en la venganza y que le vendrá dada, en gran medida, por las respuestas que va ayudando a desvelar a Amparo.

El azul de los ojos de Conrad me hace daño, es como si me viera reflejada en un espejo y descubriera que no soy como yo creía

Por encima de la trama, magníficamente tejida, Mónica nos regala una imagen perfecta del interior de los protagonistas, un interior que desgrana para nosotros hasta dejarlos totalmente expuestos para bien y para mal.

La autora retrata magistralmente los sentimientos más sublimes y los más ruines, el amor, el miedo, la vergüenza, la humillación, la venganza, el chantaje, la valentía de enfrentarse a esos demonios imaginarios o reales que nos persiguen desde nuestra más tierna infancia…

No es una novela cómoda, no es una historia bonita, pero es una parte de la realidad que a menudo preferiríamos no conocer, una realidad que a muchos nos pilla muy lejos, pero que es mucho más frecuente de lo que podemos llegar a imaginar, una realidad que la autora conoce de primera mano, porque a diario se enfrenta a situaciones que tienen mucho que ver con parte de lo que nos transmite en sus páginas.

Una novela que no sólo conseguirá que disfrutes de una gran lectura, sino que te enfrentara a una realidad que, nos guste o no, debería hacernos reflexionar.

No lo haré, no te preocupes, pero tú mejor que nadie deberías saber que las cosas no dejan de suceder por no mirarlas. Si volvemos a cerrar los ojos y permitimos que pasen de nuevo, nos destrozarán por dentro

lunes, 15 de julio de 2019

El tribunal de los pájaros



Ravatn, Agnes (2019)
El tribunal de los pájaros
Seix Barral, Barcelona, 280 pp.
ISBN: 9788432235016

Aceptar una enigmática oferta de empleo es la única salida que encuentra Allis Hagtorn para dejar su vida en suspenso durante un tiempo. Y su nueva vida la traslada a un aislado fiordo en el que pasará a encargarse de la casa y el jardín de un hombre misterioso: el silencioso y hosco Sigurd Bagge. Mientras esperan la vuelta de la esposa de Sigurd, entre él y Allis empezará a forjarse una relación obsesiva que irá más allá de las pocas palabras que se cruzan y de los muchos silencios que tiñen sus días. En una tensa y prolongada calma, los retazos del pasado de ambos empiezan a salir a la superficie. Como tallada palabra a palabra, El tribunal de los pájaros es un poderoso thriller psicológico que va forjando un crescendo que dejará al lector sin respiración.



Se me iba acelerando el pulso a medida que atravesaba el bosque tranquilo. De vez en cuando, un graznido de pájaro, y por lo demás, solo grises y desnudos arboles de hoja caduca, un joven bosquecillo y algún que otro enebro verdiazul bajo el pálido sol de abril. Allí donde el estrecho sendero rodeaba una roca, se abría un paseo flanqueado por enhiestos abedules blancos. Cada abedul tenía grandes ramificaciones nudosas en la copa, como nidos a medio construir. Al final de la alameda había una cerca descolorida y blanca con cancela. Tras la cancela, la casa. Una pequeña y antigua villa de madera con tejas de pizarra.

¿Sabéis esos libros que os atrapan sin necesidad siquiera de abrirlos? 

A mí me pasa pocas veces, creo que me ha sucedido con dos o tres novelas a lo sumo y esta ha sido una de ellas. ¿Porque? No sabría decirlo, el título, el hermoso dibujo de la portada... ni idea, pero lo cierto es que lo que me prometió aquel "flechazo literario" lo han superado con creces las páginas leídas en apenas tres días.

Hacía tiempo que no tenía tal necesidad de saber cómo continúa una historia, que no tenía ese deseo de sacar minutos a las horas para sumergirme en una historia. Y no porque sea una historia trepidante, no es este el caso, es más bien una historia lenta, de esas para deleitarse, en la que las descripciones son una maravilla, en la que los paisajes se ven, se huelen y se sienten en la planta de los pies, en las que el frio y los tibios rayos de sol se sienten en el rostro.

Nos enfrentamos a una novela con muy pocos personajes, Allis, Sigurd y una no demasiado agradable dependienta, una mujer cruel con el único arma que tiene a mano, sus palabras, susurradas, dichas a media voz, a vuelapluma, con la clara intención de herir, de hacer dudar, de ofender…. Pero es que, cuando el diablo no tiene nada que hacer… ya se sabe.

Me sentí humillada, pero enseguida me pregunté por qué. ¿Por qué aquella mujer, con su lamentable apariencia en un patético supermercado  al borde del cierre, iba a humillarme? En realidad era yo la que me había dejado humillar, porque era fácil de ofender, porque tenía todos los motivos del mundo para sentirme aludida por os comentarios calculadores e insinuantes que la dependienta pronunciaba con voz suave, despectiva. Me daba por aludida. Tiene suerte de tenerte en casa. Podría hacer escrito ramera en mi frente con un cuchillo; sentía nauseas cuando entré en el recibidor con la compra.

Allis es una mujer compleja, una mujer atormentada, una mujer frágil, al borde siempre de perder los nervios, una mujer que ha encontrado una vía de escape aceptando un trabajo para el que en ningún caso está preparada y Bagge…. No llegamos a conocerlo nunca, solo le percibimos a través de los ojos de Allis, de los pensamientos de Allis, de los sentimientos de Allis.

Es un personaje que se acerca y se aleja, un personaje que creemos conocer y que en las dos líneas siguiente se convierte en un perfecto extraño, un hombre con el que Allis está condenada a entenderse.

Allis que es la gran protagonista, una mujer perdida, una mujer que se siente muy muy pequeña, una mujer cuya autoestima ha sido totalmente destruida, cuya personalidad ha desaparecido hasta quedar reducida a lo que la persona con la que vive obligadamente refleja en su mirada y en sus actos, una mujer cuya huída solo genera una huida más y es que, aunque a veces lo deseemos, es imposible escapar de nosotros mismos.

Empecé a sentirme agotada. Siempre conseguía que me quedase atrás, controlándome según su estado de ánimo, se permitía actuar según sus caprichos. Me provocaba tristeza y soledad. Su respiración era pesada, pero casi imperceptible.

Y en esta historia el paisaje se perfila como un protagonista más, tal vez el más importante, el determinante, en gran medida de los estados de ánimo de los personajes que se encuentran prácticamente aislados en un paisaje de ensueño,  rodeados de naturaleza, en ese magnífico fiordo, rodeados de ese bosque y ese jardín al que Allis se empeña en volver a dotar de vida.

Esta novela es un canto a la tierra y a la naturaleza, a esas especies que pueblan sus árboles y sus playas, a esa forma de vivir fundidos con el paisaje, determinados por las estaciones, por la lluvia, la nieve o el sol… y es un homenaje a la cultura a esa maravillosa mitología en la que Thor es solo uno más de los protagonistas aunque sea el que nosotros mas conozcamos.

Ella debería dejar que se cumpla su castigo.
Todos le desean el mal, no tiene a nadie. Me parece conmovedor.
Me lanzó una mirada oscura.
Es fácil amar a Balder, todos lo amaban. Pero imagina amar a Loki, dije.
Ella le impide expiar sus culpas.
Suspiré.
Yo haría lo mismo por ti, dije, y me sonrojé de inmediato.

Esta novela habla de la vergüenza, de la culpa y la forma de superarla, habla de los secretos  que guardamos, de esa parte oscura que todos tenemos y que intentamos esconder por encima de todo, a veces incluso a nosotros mismos y habla sobre todo de nuestro miedo a sentirnos solos, de nuestra necesidad de amar, de ser aceptados con nuestras virtudes y nuestros defectos.

Una novela que habla de superación,  de aceptación, de supervivencia. Una historia que refleja un claro mensaje, pase lo que pase siempre se puede volver a empezar.

No. En la última estrofa de Völuspá se narra que el dragón Nídhogg llega volando desde Nidafjöll y sobrevuela el nuevo mundo, portando cadáveres entre sus plumas. Así es como acaba.
Me volví hacia Begge, que me miraba muy serio.
¿Y eso que significa?
No lo sé, dije. Quizá que en el nuevo mundo también existe el mal.

Ha sido una lectura maravillosa y asfixiante y desasosegante, una historia en la que he sufrido y he disfrutado con Allis, en la que he respirado con ella y en la que me he quedado sin aliento, una novela en la que he sentido su miedo y su soledad, una historia que, a pesar de todo, no podía dejar de leer, una lectura imprescindible, una novela que se aleja de la novela negra noruega que tanto disfruto pero con la que he disfrutado tanto o más que con aquellas.
 
Cuánto dura en realidad un escándalo?. Pensé. Hoy en día, no demasiado, la gente tiene suficientes problemas propios y olvida muy rápido, un escándalo en sí no es nada, hay que seguir alimentando el fuego, necesitan vergüenza fresca. Este país es tan pequeño que nadie se atreve a destrozar por completo a los demás, solo un poco, pues todo el mundo sabe que mañana podría tocarte a ti.

martes, 25 de junio de 2019

El último barco


Villar, Domingo (2019)
El último barco
Siruela, Colección: Nuevos Tiempos 424, Madrid, 712 pp
ISBN: 978-84-17624-27-9

La hija del doctor Andrade vive en una casa pintada de azul, en un lugar donde las playas de olas mansas contrastan con el bullicio de la otra orilla. Allí las mariscadoras rastrillan la arena, los marineros lanzan sus aparejos al agua y quienes van a trabajar a la ciudad esperan en el muelle la llegada del barco que cruza cada media hora la ría de Vigo.

Una mañana de otoño, mientras la costa gallega se recupera de los estragos de un temporal, el inspector Caldas recibe la visita de un hombre alarmado por la ausencia de su hija, que no se presentó a una comida familiar el fin de semana ni acudió el lunes a impartir su clase de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios.

Y aunque nada parezca haber alterado la casa ni la vida de Mónica Andrade, Leo Caldas pronto comprobará que, en la vida como en el mar, la más apacible de las superficies puede ocultar un fondo oscuro de devastadoras corrientes.


El inspector habría querido decirle que lo tendría de su lado cuando reclamara justicia y enfrente si buscaba venganza, pero no contestó

De nuevo gracias a la iniciativa #SoyYincanera he tenido la oportunidad de acercarme de nuevo a un autor al que hace demasiado tiempo tenía en la lista de pendientes y ha sido una grandísima experiencia que no debería haber tardado tanto tiempo en vivir.

El último barco no es una novela trepidante, es una novela pausada, de cadencia lenta, como la voz de su autor.

Una novela que, como las olas del mar, vienen y se alejan, sin prisa, pero sin pausa, una novela que, a pesar de su extensión, se desliza entre las manos sin apenas darnos cuenta.

Una historia sin circunloquios, una novela en la que el autor nos acerca a su realidad de forma concreta y certera.

Una trama en la que la vida de Caldas, acorde con el paisaje, gris y melancólica, influye y se ve influida por su labor profesional que le da muchos quebraderos de cabeza y alguna sorpresa más que agradable.

Junto a Caldas, ese galllego tan gallego, un maño con problemas caninos, que es un personaje de los de no olvidar, un hombre que no entiende el carácter, el clima ni, en muchas ocasiones, el proceder de los gallegos, pero que sería capaz de cualquier cosa por su jefe, un jefe al que le une una relación que va mas allá de lo profesional.

¿Usted no necesita pensar antes de responder?- pregunto, y Caldas noto que Estévez se ponía colorado por segunda vez aquella mañana


Dudamos con cada pregunta de Caldas y volvemos a dudar con cada respuesta hallada. Porque este es un puzle en el que siempre falta una pieza que debe forzarse para encajar, una pieza que es sustituida por otra de iguales características continuamente, una pieza que no es la correcta para mostrarnos el paisaje hasta apenas 20 páginas de llegar al final de la trama.

Una historia repleta de diálogos que junto a la brevedad de los capítulos hacen muy  ágil la lectura.
Esta agilidad  se ve frenada, a menudo, con las maravillosas descripciones que el autor hace de los paisajes gallegos, de la ría en la que mariscadoras y pescadores buscan su sustento, de las playas que invitan al paseo por la orilla, de las casas escondidas entre altas cañas, de los ferris que conectan el mundo bucólico con la ciudad moderna y cosmopolita que es Vigo hoy.
Un homenaje a lo que perdemos de nuestra historia buscando la comodidad, la modernidad…

¿Cuántas casas viejas de piedra se tiraron por aquí para hacer otras nuevas de ladrillo
que son verdaderos adefesios? Pero las de ladrillo tenían cámara aislante
y a la gente que había nacido en casas de piedra le daba igual si eran bonitas
o feas: progresas era dejar atrás el frio de la infancia.

Un homenaje a los maestros y a aquellos que respetan y transmiten  nuestro legado cultural, nuestra riqueza, esa que se nos escapa entre los dedos y las pantallas de nuestros Ipads, de nuestros ordenadores y de esos Smartphones de los que tan sabiamente reniega el padre de Caldas para quien el teléfono tiene la función para la que fue creado, comunicarse desde un lugar fijo.

Un homenaje a los padres, a los que nuestra madurez nos hace ver,  a veces, como niños necesitados de protección.
Ese padre, el de Caldas,  es uno de los personajes más rotundos de la novela, un hombre que sabe muy bien lo que quiere y lo que no, que se ha ganado el derecho a vivir como quiere y donde quiere, que se ha ganado el derecho de gastar su tiempo en lo que desea gastarlo, un hombre difícil de cuidar de la forma en que Caldas desea hacerlo.

-Pero eres tu el que estas asustado, no yo- dijo el padre, sin apenas alzar la voz. Cuando
llamas por teléfono te interesas por si estoy acompañado o solo; ahora me
hablas de poner rejas… Tu eres policía Leo, es lógico que te preocupen
esas cosas, pero a mí me preocupa que las viñas arranquen
bien y que llueva lo que tiene que llover cuándo llegue
la primavera. Puedo convivir con el miedo a morirme, pero no con el  miedo a vivir.

Y ese otro padre que es la cruz de la moneda de la paternidad de la que nadie tiene libro de instrucciones, ese padre controlador y sobreprotector, ese padre que, como cada uno de nosotros hace lo que piensa que es mejor para su hija, un padre que piensa que es el mejor de los padres, aunque la imagen que transmite sea diametralmente opuesto a lo que espera.

Unos padres se alejan y otros proyectan sombras demasiado grandes sobre sus hijos

Y una madre dispuesta a todo lo que una madre está dispuesta por proteger a  sus hijos, sean como sean y hagan lo que hagan.

Todos esos padres que, para bien y para mal, marcan parte de lo que somos, determinan parte de nuestro futuro, determinan nuestras virtudes y, a veces, también nuestros pecados.

Una novela en la que Domingo Villar mira de frente a la realidad que nos rodea y la plasma con maestría en las páginas que nos enamoran y sobrecogen a partes iguales. La solidaridad aun a riesgo de convertirse en blanco de algún psicópata, la maldad de quien aprovecha su ventaja sobre niños y ancianos, la verdad de esos tres golpes que llevan a personas corrientes y también excepcionales a vivir en la calle a sobrevivir de la caridad de una sociedad cada vez más desnaturalizada.

Ese Napoleón es la prueba de que la sabiduría y riqueza navegan mares distintos

Una novela que nos muestra el miedo irracional a lo que no podemos controlar, a lo que desconocemos a lo que se esconde en la mente de quien está fuera de los cánones de lo  que se denomina “normal”, a quien es más fácil temer, culpabilizar, que empatizar con él, que intentar entenderlo.

Una historia que nos pone frente a la falta de escrúpulos de algunos medios de comunicación que viven de lo sórdido, del escándalo, del morbo, porque…

-La inocencia no vende periódicos

Esta novela es una obra maestra, no solo de la novela policiaca, sino de la vida en general, una obra maestra de la realidad, una radiografía de lo que nos rodea,  una novela difícil de clasificar en caso de que deseáramos hacerlo, porque os aseguro que no es solo una novela policiaca por más que el tema central sea la investigación policial de una desaparecida es una NOVELA, en mayúsculas, de esas que todo enamorado de las buenas historias debería leer.

Soy consciente de que me he dejado muchas cosas en el tintero y es que 700 páginas dan para mucho, mucho más, pero os aseguro de que será un placer descubrir las idas y venidas de esta historia y descubrir poco a poco todo lo que no os he contado.

Pues voy a tener que borrarlo de mi libro de idiotas- murmuró
-¡Pero si o lo conoces!
-Lo que conozco de él es por ti- le dijo el padre entrando en la casa-. Tú sabrás lo que me has contado.
El inspector permaneció de pie en el patio, consciente de que su padre tenía razón. Se había limitado a completar el cuadro a partir de los trazos que él había ido proporcionándole, como el niño que une los puntos con líneas para descubrir el dibujo oculto. Si la figura resultante había aparecido distorsionada, suya era en buena medida la responsabilidad

jueves, 13 de junio de 2019

Madera de savia azul


Gil Soto, Jose Luis (2019)
Madera de savia azul
EDICIONES B, Barcelona, 638 pp
ISBN: 978-84-666-6535-3

El destino de un niño.
Erik tiene apenas cuatro años cuando pierde a su madre en el gran terremoto que destruye Waliria, la capital de Ariok. Su padre, el carpintero Bertrand de Lis, y Astrid, la humilde viuda de un herrero, no pueden imaginar que la catástrofe no solo cambiará sus vidas para siempre, sino que, sin quererlo, les hará dueños de secretos que nunca hubieran querido tener que guardar.
El viaje hacia un reino de leyenda.
Tras el desastre, y alentado por una profecía, el rey decide emprender con su pueblo un peligroso viaje hasta tierras del sur. Una gran caravana se pone en marcha. La esperanza, el miedo y la ambición viajan con ellos.
La búsqueda de un padre.
A Bertrand solo le queda su hijo, y su única preocupación es cuidarle, pero un hecho inesperado cambia el rumbo de sus vidas. Así, quien era solo un hombre bueno y sencillo, se convertirá en protagonista de una aventura épica, impulsada por el profundo amor a su hijo y su deseo de volver a reunirse con él.

Los agoreros dijeron luego, cuando ya había sucedido el desastre, que los dioses no permiten a los hombres vivir placenteramente durante demasiado tiempo y que su ira se vierte conisentica furia tanto si los humanos abrazan el mal  como si experimentan demasiado gozo

De no ser por la iniciativa de lectora #SoyYincanera probablemente esta novela hubiera pasado por mis ojos pero nunca por mis manos y me habría perdido conocer una gran historia y disfrutar de una magnífica novela.

Si buscáis una historia de fantasía desbordante con dragones, magos y mazmorras, estáis muy lejos de encontrarla, por más que muchos se empeñen en catalogar esta historia dentro del género de la fantasía.

Madera de savia azul tiene de "fantástico" el reino de Ariok y hasta ahí.

Está novela es una historia de superación, una historia de personajes obligados a buscar una nueva vida cuando todo se ha perdido.

Es una historia de aventuras, si lo es, pero es, sobre todo una historia de personajes, de sentimientos, de todo lo que el ser humano tiene de bondad y de maldad, de lo que aflora de nosotros cuando las cosas van bien pero sobre todo cuando las cartas vienen mal dadas.

Esta no es una novela corriente y por lo mismo esta no será una reseña corriente.

No voy a extenderme en los personajes porque son muchos y complejos y no se entenderían fuera de esa trama en la que tampoco voy a ahondar porque resumir tantas páginas, tantos matices en unas líneas, me parece casi irrespetuoso.

Lo que puedo aseguraros es que descubrir a estos personajes en sus circunstancias y en sus lugares, en sus vidas, es una verdadera delicia, una sensación que estoy segura de que disfrutareis.

Porque la historia esta urdida de forma tan coherente, que todo su desarrollo es verosímil, que cada paso dado por los personajes nos dirigen indefectiblemente a un final inesperado, pero en absoluto forzado, un final sorprendente que cierra con broche de oro una historia redonda.

José Luis es capaz de describir como nadie el dolor de la pérdida de los seres queridos y la necesidad de sobreponerse, de seguir adelante, de sacar fuerzas de flaqueza, de sonreír aun cuando no se pueden contener las lagrimas.

Es fiel cuando describe la perdida de las raíces, la necesidad de abandonar lo que, a priori, no son más que bienes materiales, pero que son mucho más, que son los cimientos de una vida, que son un pasado que es necesario dejar atrás y enfrentarse al miedo a lo desconocido, a un futuro que se sustenta en una verdadera utopía.

Pero sobretodo el autor transmite con sus palabras los SENTIMIENTOS, así, en mayúsculas.

Los más sublimes y los más ruines, porque esta historia es una historia de buenos muy buenos y de malos muy malos, terriblemente malos.
Dos polos totalmente opuestos, el bien y el mal, el blanco y el negro que representan Bertrand y Barthazar y entre los que existe una amplia gama de grises que visten a un gran elenco de personajes, grandes y viles hombres y también grandísimas mujeres  que acompañan a estos dos tremendos protagonistas.

De repente, allí tumbado sin lograr atisbar gran cosa de la obra del maestro, una inexplicable sensación de haber vivido ya aquel instante se apoderó de él. En principio lo atribuyó a esos momentos en que de vez en cuando se tiene la impresión de estar viviendo por segunda vez una misma experiencia, pero pronto descubrió, para su asombro que no se trataba de un segundo tiempo de idéntica vivencia, sino del embargo intenso que le producían aquellos aromas, la cercanía de la madera y sus tonos cambiantes al compas e los nudos y las vetas.

Las precisas descripciones te llevan a recorrer caminos y llanuras inmensas, a perderte en los bosques frondosos, a sentir el olor de la muerte en los campos de batalla, a pasear por bellos palacios… y todo ello a través de un lenguaje preciso, de una prosa cuidada, de los diálogos precisos y las palabras justas.  Y si, digo las palabras justas, aunque os pueda parecer una locura decir esto cuando hablamos de una novela de casi 700 páginas, pero es que a esta historia no le sobra ni una coma.

Cuando os acerquéis a la novela, y lo haréis si estáis buscando una lectura que, como a mí, os saque de vuestra zona de confort, no esperéis encontrar una historia bonita, pero estad seguros de que vais a encontrar una magnifica historia.

Hay cosas que suceden porque han de suceder y no merece la pena detenerse a pensar que pasara el día en que esa sucesión mágica se rompa. Y tal vez, por esa tendencia natural del hombre a pensar que lo que ha sido siempre, siempre seguirá siendo, crecía el desconcierto en cada uno de ellos sin que ninguno se atreviese a manifestarlo para no alarmar al prójimo.