martes, 16 de febrero de 2021

El umbral de la mentira

Griffiths, Elly (2021)

El umbral de la mentira

Maeva Noir, Madrid, 328 pp.

ISBN:     9788417708917


En Norfolk, un hallazgo arqueológico se convierte en la clave para resolver un crimen del pasado.

La arqueóloga forense Ruth Galloway regresa con un caso en el que los ritos paganos de la época celta y romana serán la clave para resolver un asesinato.

Cuando los obreros que están llevando a cabo las tareas de demolición de una vieja casa en Norwich descubren el esqueleto incompleto  de  un  niño,  la  arqueóloga  forense  Ruth  Galloway intenta esclarecer su procedencia. ¿Se trata de un sacrificio ritual llevado a cabo por nuestros ancestros o de la víctima de un asesinato? Ruth intentará averiguarlo junto al detective Harry Nelson. La casa fue un orfanato en la década de 1970, y el sacerdote que lo dirigía aporta nuevas pistas al recordar la desaparición de dos hermanos, un niño y una niña, a los que nunca encontraron. La curiosidad de Ruth aumenta y ni siquiera las molestias de su embarazo impedirán que se implique en el caso. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que alguien está dispuesto a darle un susto de muerte.

 

“Tambien los sitios huelen.

[…]

Quizá no fuese un olor como tal, pero si algo en el aire: una pesadez, un clima de secreto, de cosas que se habían dejado supurar, pudrir.”

 

Cuando comencé a leer esta novela supuse que, al ser una segunda entrega, habría partes en las que me sentiría perdida… nada más lejos de la realidad. Si algo tiene esta novela es la fantástica contextualización de la relación que, viniendo del pasado, une a los protagonistas. La autora es capaz, aun con pequeñas pinceladas de esclarecer esos vínculos sin ninguna necesidad de explicitar nada del caso anterior, lo cual, por otra parte, ha avivado mis ganas de conocer a  Ruth Galloway en sus inicios.

La verdad es que ha resultado ser una lectura muy estimulante y no solo por lo que tiene de novela negra que ya sabéis que me apasiona, sino por todo lo que he aprendido sobre las excavaciones arqueológicas, sobre las mitologías nórdica y celta, y sobre las creencias y ritos de las civilización romana.

 

“Ruth sabe que tanto la mitología nórdica como la celta le otorgan gran importancia al roble, hasta el punto de que la palabra “druida” procede de derw, “roble” en celta.”

 

“-            En los primeros tiempos de la civilización romana era corriente enterrar a un miembro muerto de la familia dentro de la casa- contesta Max-. En esas tumbas encontramos a menudo las letras DM, Dii Manes: los espíritus de los muertos, o los Buenos.”

 

Y por encima de todas ellas, la “elevación” y la confrontación de las creencias católicas de nuestro presente y nuestro pasado, no podía ser de otro modo, ya que en la propia sinopsis leeréis que el cuerpo en cuestión, aparece bajo una casa que, en los años 70, era un orfanato dirigido por el padre Hennessey. Y claro, esto le da a la autora la oportunidad de profundizar en las opiniones a favor y en contra del cristianismo, llevándole incluso a “meter el dedo en la llaga” de lo que durante muchos años ocurrió en aquellos “malditos” orfanatos católicos.

 

“-            Venga, jefe, que con las monjas y los curas ya se sabe. Una vez leí un libro cuya historia


transcurría en Irlanda, y les hacían de todo a los pobres críos.

[…]

Para ser católico no hace falta ser religioso.”

 

Hasta aquí el contexto, que como se puede comprobar es más que variado.

En cuanto al paisaje, he disfrutado con las descripciones físicas de las excavaciones y de las marismas, y de esa casa en soledad que tanto me ha atraído y me ha parecido magistral la forma que tiene la autora de describir ciertos fenómenos meteorológicos.

 

“Dejando al mundo sólido a sus espaldas, han penetrado en un estado único y se desplazan en silencio entre nubes blancas en perpetuo movimiento. No hay puntos de referencia, sonidos, tierra, cielo ni nada que los ancle al entorno. Solo existe el lento avance por un blanco sin fin, el ruido que hacen ellos mismos respirando y el susurro del agua contra el casco.”

 

Y ha llegado el momento de hablar de los personajes.

Ruth es una mujer profesional e independiente que se encuentra en un momento extraño de su vida, enfrentándose a solas con un embarazo que no todos aceptaran de la misma manera. Y  enfrentándose a un caso en el que sus propias molestias y la aparición de un bebe bajo las paredes de la casa la hacen sentir más que vulnerable.

Nelson es un inspector vocacional y entregado. Un gran profesional pero también un hombre de familia que, aunque no quiera se deja arrastrar por su mujer y sus hijas  a lugares en los que no siempre le gustaría estar. Y a pesar de parecer un hombre de su tiempo, no deja de sorprendernos con ciertas “salidas” que se alejan de “lo culto” o de lo que entendemos como “igualdad”.

 

“- Estuvieron aquí 400 años, que son más de 15 generaciones. Y cuando se fueron, se nos olvido todo lo que nos habían enseñado: construir con piedra, hacer obras de ingeniería, cristal, cerámica... Nos hundimos en la Edad Oscura.

A Nelson no deja de enorgullecerle un poco. "Aunque se quedarán 400 años - piensa-, para nosotros seguían siendo extranjeros, ocupantes, por muchos aires que se dieran con sus cristalitos. “

 

“De él no se esperaba que fuese buena persona, como de sus hermanas, sino duro, deportista, poco diestro con las emociones y apasionado por el fútbol.”

 

Shona es esa amiga que por mucho que la vida se empeñe en alejarnos de ella, por mas que, a veces, parte de la confianza se pierda siempre sigue ahí.

Cathbad es un personaje que me ha encantado, porque refleja todas las tradiciones de las que la autora nos quiere hacer saber en esta novela, porque concentra en su vestimenta y sobretodo en sus actos todas las creencias “paganas”, y porque nos deja reflexiones mágnificas.

 

“No hay que dar tregua a los malvados”. Cathbad diría que los sitios guardan el recuerdo de lo malo que ha pasado en ellos.”

 

El criminal; al que conocemos por las anotaciones que nos va dejando la autora en cursiva a lo largo de la novela y que a medida que avanza la novela se acercan más y más al abismo mental del personajes.

 

“Me equivoqué de época al nacer. Mi tiempo es el de la disciplina y la autonomía personal, el del sacrificio y la pureza de las libaciones de sangre. El de los antiguos dioses.”

 

Por supuesto hay muchos más personajes, algunos insoportables, otros incomprensibles y la mayoría de ellos sospechosos. Porque la autora no nos deja ver el final hasta casi el mismo final y eso en una novela negra es fundamental, no ser capaces de anticipar que ocurrirá.

La novela se lee muy rápido debido a los capítulos cortos y a una prosa que carece de artificios y va donde quiere ir.

Una novela con la que he disfrutado de una protagonista distinta y sobretodo con la que he aprendido

mucho más de lo que pensaba que haría al comenzarla.

 

¿La intención de matar a alguien no equivale a un asesinato?



Esta reseña participa en la Yincana Criminal 2021, en la sección Ocurrió en Europa, dentro del apartado "Una novela de un escritor/a británico o que transcurra en Gran Bretaña".





jueves, 4 de febrero de 2021

La memoria eres tú

Bertran Bas, Albert (4/02/2021)

La memoria eres tú

Roca Editorial, Barcelona, 480 pp.

ISBN: 9788418249549

 

Mi nombre es Homero y perdí a mi familia durante la guerra. He cruzado los Pirineos a pie con quince años camino del exilio. He crecido huérfano en las calles de Barcelona y he rozado la muerte en las cárceles del Uruguay. He bebido con Hemingway, he saludado a Hitler y he hecho el amor en el coche de Franco. Me han disparado por la espalda y me han disparado al corazón. He silenciado El Molino y me ha besado la Bella Dorita. He empuñado el cuchillo de Toro Sentado. He estado donde muere el viento y he dormido entre tesoros perdidos. Me han fusilado. He inspirado a genios y conocido a otros. He bebido hasta caer, he reído hasta llorar, he soñado, he robado y he matado. Y me he enamorado. Tres veces. Las tres de la misma mujer.

Esta es mi historia. Esta es mi odisea.

Homero es un adolescente de quince años, hijo único de una familia acomodada de Barcelona, que se queda solo durante la Guerra Civil española. Su vida se transforma en una lucha –tan interna como externa– por la supervivencia, la soledad y el autodescubrimiento. Mientras hace lo imposible por seguir la pista de su padre, en su mente siempre está presente la indómita Cloe, una granjera que le salvó la vida y que se la marcará para siempre. Aunque ambos pertenecen a mundos distintos, sus vidas se irán entrelazando en diferentes momentos y situaciones a lo largo de toda una década.

La memoria eres tú es un viaje único a través de los ojos de un chico que, mientras intenta descubrir quién es, avanza por la
historia de España cruzándose con personajes como Robert Capa, Hemingway, Hitler, Machado o la Bella Dorita; presenciando inventos como el futbolín, lugares míticos como El Molino o momentos históricos como el hundimiento del Uruguay, la entrada de los nacionales en Barcelona o la reunión en Hendaya entre Franco y Hitler.

Porque no es lo mismo conocer nuestra historia, que andar por ella.

 

-              Entonces, ya no estabas eligiendo en función de las posibilidades que tienes de ganar o de perder. ¿Por qué luchas entonces?- Siempre me hacia eso. Nunca me daba las respuestas,  sino que me empujaba a que yo las encontrara.

-              Para…,  para… ¿proteger lo que me importa?

-              ¿Me lo estas preguntando?

-              Lucho para proteger lo qué me importa- dije convencido. Sabía que había acertado por qué mi padre asintió satisfecho.

Mi madre llegó con la comida pero mi padre necesitaba cerrar el asunto.

-              Debes saber que la vida no es todo blanco o negro, buenos o malos, indios o  vaqueros. El mundo está lleno de matices. Y saber verlos y  entenderlos es lo que nos enriquece y lo que nos distingue.

-              ¿Y nos ayude a elegir?

-              Sí. Aunque lo ideal sería que no tuviéramos que hacerlo.

 

No sé si seré capaz de transmitiros en unas líneas todo lo que está lectura ha supuesto para mí.

Cuando comencé su lectura me recordé a mi misma con 15 años, en medio de mi adolescencia, sin más preocupaciones que mis amigas, mis "novietes" y  un ansia infinita por beberme a tragos largos esa vida que se abría ante mis ojos.

Con mis recuerdos de entonces me di cuenta de lo fácil que había sido mi adolescencia, sin más preocupación que la propia adolescencia y me imaginé viviendo la época y la situación que le toca vivir a Homero, nuestro protagonista, una aventura que no imagino haber podido superar.

 

La guerra…  Al principio la gente aseguraba que no durarían ni dos semanas pero ya llevamos de más de año y medio y no tenía indicios de evaporarse. A ese tipo de personas mi madre los llamaba “fontaneros”: “Te dicen dos semanas y varios meses después sigues con el agua al cuello”.

 

Homero es un adolescente, al que no dejaron vivir su adolescencia despreocupada, un hijo amado y protegido, un niño, al fin y al cabo, al que la guerra le arrebató todo, al que la guerra le abofeteó en la cara para convertirle en adulto, al que su realidad no le dejó otra alternativa que vivir, o más bien sobrevivir, en un mundo que, sí ya de por sí, era hostil para los adultos enfrentados con sus armas y sus odios, lo era aún más para un muchacho cargado únicamente con su miedo, su soledad y sus dudas.

 

Hay momentos en los que uno sabe que se hace mayor. Momentos que quedan grabados para
recordarte que el niño que fuiste una vez ya no volverá. De hecho, no quieres que vuelva porque sabes que solo sufrirá. Te conviertes en el hermano mayor de una antigua versión de ti mismo; necesitas superar ese dolor tanto cómo aprender a vivir con él. Pronunciar esa palabra tan rotunda y tan cruel me convirtió un poco más en un hombre y un poco menos en un niño.

 

Un niño, porque no es más que eso al inicio de esta historia, que tuvo que “buscarse la vida”  de las mejores y las peores formas posibles y que en medio de su dolor descubrió el amor eterno de Cloe y la amistad sincera de Hipólito, dos personas que en un mundo "normal" hubieran podido ser sus iguales, pero que en el tiempo que les tocó vivir fueron antes "rivales" que amigos. Porque en el mundo hostil de las guerras no hay vida que valga más que la propia y hasta los sentimientos más excelsos pueden, en un momento determinado, transmutar a los mas ruines si nuestra seguridad está en juego.

 

Fue como contemplar otra vida que no tenía nada que ver conmigo y entender que no somos más que almas proyectadas y sometidas el antojo del viento. De alguna manera acepté que nada dependía de mí.  Acepté que en los aciertos pueden estar los fracasos y en los fracasos los aciertos. Era una cuestión de perspectiva que, por desgracia, solo el tiempo me dejaría ver. Probablemente en unos años. O en una vida. Lo que tuviera que pasar pasaría de todas formas con o sin mi ayuda. Pero eso no era lo que me habían enseñado. Y me molestaba que mis experiencias contradijeran a mis padres. No hay nada escrito. El destino se lo forja uno. Y es cierto. Pero solo cuando el destino está en tus manos. Y en aquellos tiempos,  todos colgábamos de un hilo muy fino.

 

Esta lectura ha sido una montaña rusa de sentimientos, de la mano de Homero y esos recuerdos, que nos cuenta en primera persona. He subido a lo más alto con sus " buenas rachas", con la bondad y la solidaridad de quienes se cruzan en su camino para hacerle el trayecto un poco menos difícil….  Con Mateu, con el Capitán Amat,  con Juancho, con Montoya... Pero claro, cuanto más alto se sube, mas grande es la caída y en este caso, la caída es a las profundidades más profundas de la maldad, porque aquí, como en toda buena historia los hay buenos, pero los hay también muy malos y Emmet y el General Frontera han cubierto mi cupo de malos perversos y los he odiado hasta el infinito y más allá, o hasta que he comprendido que, a pesar de los pesares, en su maldad, como en todo lo que sucede en la vida, había alguna razón.

 

Todo el mundo quería tener al general Miranda de su lado, pero nadie lo quería cerca.

 

He paseado de su mano por el Majestic y por el Molino, por las calles y las callejuelas de esa Barcelonadevastada, por los cementerios y sus secretos, pero también he respirado con el el aire de los Pirineos y he entrado en esa cueva “Donde muere el viento”, esa gruta que se convierte en un lugar donde sanar las heridas, pero también en un lugar donde descubrir otra realidad, otra vida tan alejada de la suya.

Junto a él he conocido a Capa, a Hemingway, a Machado, a la Bella Dorita, al inventor del futbolín e incluso a un Serrat niño.

Porque esta es una novela en la que la realidad y la ficción se enlazan como se trenzan los hilos de los grandes tapices para ofrecernos una imagen de lo que fueron la guerra y la posguerra. De lo que algunos ganaron y de lo que muchos otros, la mayoría, perdieron. De lo difícil que es mantener los ideales y lo fácil que es perderlos cuando nos va en ello la vida o la de aquellos que queremos. De lo fácil que es vivir toda la vida con una idea equivocada, porque en los conflictos lo difícil es encontrar la verdad. De lo difícil que es abandonar nuestras raíces aunque ya no tengamos nada a lo que agarrarnos y de lo increíblemente difícil que es no volver a nuestra tierra aunque esta nos lo haya quitado todo.

 

La guerra nos ha ganado a todos. Ahora toca reconstruir y no destruir.

 

Ha sido una lectura dura y a la vez deliciosa, una lectura en la que la música en forma de rasgueo de guitarra ha puesto la banda sonora. Una lectura en la que Julio Verne y Pablo Neruda acompañan a los protagonistas de principio a fin y no es de extrañar porque “La memoria eres tú” es una novela de aventuras al más puro estilo Verne, pero es también una inevitable historia de amor que dura toda una vida y no hay nadie que canté mejor al amor (es mi opinión subjetiva, obviamente) que Neruda en esa magnífica  “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”.

 

Después de tocar sentía que me vaciada y necesitaba llenarme de nuevo. No era agradable, por qué mi música casi nunca lo era.  Era sincera,  era dolorosa,  era profunda y muy muy mía. Tanto que siempre alcanzaba a todos. No era mi intención. Yo solo quería sentir alivio, gritar al  mundo y expresarme de la única forma que había aprendido. La única forma que de verdad me funcionaba. Las veces que sido más sincero ha sido con una guitarra en la mano.

 

¿Que si os aconsejo leer esta historia? Por si no os ha quedado claro con lo leído hasta ahora, os lo resumo: ¡Sin duda hay que leerla!.

Porque la vais a disfrutar, seguro, porque vais a disfrutar con lo que cuenta el autor, y con la sensibilidad con la que lo cuenta, porque vais a disfrutar con su forma de escribir y porque  y porque os va a sorprender esa magnífica conjunción de realidad y ficción que imprime a la novela de una profundidad aun mayor, si cabe.

Esta es la primera novela del autor, pero os aseguro que estoy deseando saber que más historias saldrán de sus manos.

 

¿Quién sabrá quién fui y lo que hice? Las personas podemos existir más allá de la muerte solo si vivimos en  los recuerdos de aquellos que no nos olvidan. Podemos vivir eternamente en las historias que se cuentan. Pero ¿y si no hay nadie a quien contársela? ¿Y si no hay nadie escuchando?

He callado toda mi vida por miedo a recordar y ahora sufro, porque el día  que me vaya, me lo llevaré todo y a todos conmigo. Y eso me angustia más que la propia muerte. ¿Qué significado tiene vivir si no queda constancia, si no dejas nada, aunque sea una pequeña y única huella de tu paso por este mundo?.

jueves, 28 de enero de 2021

Regeneración

Sanclemente, José (28/01/2021)

Regeneración

Roca Editorial, Barcelona,  288 pp.

ISBN: 9788417968113


Leire Castelló es contratada por el periódico Liberación de Madrid, un diario en decadencia que pretende influir en la política y la economía de la capital. Leire ha dejado Barcelona para situarse en primera línea de la información política donde las empresas del IBEX, las instituciones y los partidos políticos están inquietos ante el resultado de unas próximas elecciones que pueden acabar con el bipartidismo, y en las que también las cloacas del Estado actuarán para impedirlo.

Leire, distanciada de su compañero sentimental, el inspector Julián Ortega de la Brigada Criminal de Barcelona, ejercerá como reportera de investigación, con la promesa de su directora de que gozará de independencia y libertad.

Pronto se dará cuenta de que nada es como se lo imaginaba, cuando un caso de asesinato en Barcelona, que investiga el inspector Ortega, será relacionado con otro que se produce en Madrid a las pocas horas, el del presidente de la Sareb (el banco malo que se quedó con los activos inmobiliarios de los bancos buenos para acudir al rescate de estos). Ambos muertos fueron objeto de escraches, organizados por miembros del Partido Adelante, un nuevo partido progresista surgido tras el 15 M. Las acusaciones del Gobierno a la líder de Adelante serán brutales: «La violencia engendra violencia» y «de aquellos escraches llegan estas muertes». Sin embargo todo podría ser una cortina de humo para tapar un caso de corrupción del partido conservador al haber adjudicado pisos de protección oficial en manos del banco malo a extraños fondos buitre.

El inspector Ortega y la periodista Castelló colaborarán para desentrañarlo y se reavivarán entre ellos antiguos desencuentros y pasiones.

La vieja política se enfrenta a la nueva con los medios de comunicación en liza, los nuevos digitales y los viejos de papel.

El gran cambio solo puede conseguirse mediante la recuperación de la confianza en los políticos y en la prensa. La Regeneración de ambos parece imposible.


La corrupción es como el chapapote que emerge en la superficie del mar y se deposita sobre las playas cuando hay un vertido de petróleo. El contaminante se hace bien visible y la pasta de alquitrán se puede recoger con esfuerzo, pero el océano se traga buena parte del líquido oleaginoso y devasta el bioma marino sin que tengamos conocimiento preciso de ello, simplemente porque no lo vemos.

Llevo años oyendo hablar de la Sareb (el llamado banco malo) y de los fondos buitres, no creo que exista alguien que no haya escuchado estos términos a poco que vea las noticias, pero lo cierto es que, más allá de su sentido negativo, poco más sabía de ellos, hasta ahora.

Y es que este libro te pone frente a estas dos realidades, que si me permitís voy a intentar explicar brevemente, más por explicármelo a mí que a vosotros.

La Sareb es la “Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria”; ahí es nada, que se define a sí misma como “una entidad creada para ayudar al saneamiento del sector financiero español y, en concreto, a las entidades que arrastraban problemas debido a su excesiva exposición al sector inmobiliario. Vamos, que se creó, básicamente para rescatar a los bancos.

La Sareb llegó a España en el año 2012 a través de un acuerdo con los socios europeos, ya que su creación era una obligación para recibir los fondos que permitieran el “rescate” de la banca. Su misión era “recibir los activos inmobiliarios de las entidades que atravesaban dificultades, para reducir los riesgos de las mismas y liquidar de forma ordenada los activos problemáticos”. Y esta es una de “las madres del cordero” a las que alude el libro, porque uno de los fallecidos es el presidente de este “banco malo”.

“La mayor parte del capital de Sareb, un 55% es privado, pero el resto (un 45%) está en manos del

Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB)” y esta es otra “madre del cordero”, ya que el FROB es una entidad de Derecho público (depende, por tanto de la administración pública, dirigida por el gobierno de turno) y cuyo objeto es  gestionar los procesos de resolución de las entidades en su fase ejecutiva”. Y, claro,  si el FROB es dueña de parte de la gestora y está “controlada” por el gobierno, es fácil proveer que si alguien “mete mano en la caja” o quiere llevar a cabo maniobras mas o menos transparentes este será sin duda parte de aquellos que nos gobiernan.

Hay políticos que cuando llegan al poder se creen de verdad que lo público es suyo, que pueden hacer y deshacer a su antojo. Pienso que algunos han reparado tarde en que prevarican constantemente con sus decisiones. Lo consideran tan irrelevante como cuando aparcas el coche en doble fila para ir al cajero automático. 

Y la tercera “madre del cordero” son los llamados “fondos buitre”, que invierten en bienes que potencialmente pueden suponer una gran ganancia, pero que, a la vez, presentan un alto riesgo de que algo “salga mal”. Vamos, que su misión es comprar barato y vender caro, aprovechándose de situaciones financieras críticas, tanto en países como en empresas.

Estas entidades llegaron a España entre 2012 y 2013, en plena resaca de la crisis financiera. Los bancos y las cajas de ahorro tenían muchas propiedades, debidas a los impagos de las hipotecas y tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de España (BdE) instaron al sector bancario a que se libraran de estos inmuebles para sanear sus cuentas.

Al ver esta oportunidad en el mercado inmobiliario español, los fondos buitre decidieron asumir el riesgo de comprar los inmuebles y pronto se convirtieron en los principales tenedores del mercado. Estas acciones no se limitaron a las viviendas de construcción privada, sino que se dirigieron, además a la adquisición de viviendas sociales.  

Ya hemos dicho que el objetivo de estos inversores es comprar y vender para aumentar la rentabilidad, y eso hicieron con las viviendas sociales (que son parte del patrimonio del estado), además, en el caso de las viviendas sociales otra fórmula de  aumentar dicha rentabilidad es subir el precio del alquiler de manera desproporcionada a aquellos inquilinos de las que inicialmente eran viviendas sociales y que han concluido el contrato inicial que firmaron con la entidad pública de turno. Y esta situación produjo, en su momento masivas protestas y el nacimiento de un movimiento ciudadano que acabaría convirtiéndose en un partido político.

Y esta es la ultima “madre del cordero”, porque el segundo muerto de esta novela tiene mucho que ver con estos fondos buitres y, además, ambas víctimas, han sufrido los escraches de  este partido político, lo que les convierte en el centro de las acusaciones  de ser, sino brazo ejecutor, si instigadores de la violencia que ha llevado a estas dos muertes.

Y con estas premisas, el autor monta una novela en la que la corrupción política, la corrupción periodística e incluso la corrupción policial se entrelazan con asesinatos, traiciones y manipulaciones de lo más variado.

Leer esta historia ha sido como ver las noticias o escuchar hablar de los sumarios de cualquiera de los casos de corrupción que se ventilan en los juzgados de nuestro país y que estamos tan acostumbrados a escuchar diariamente que apenas les damos importancia.

He sido capaz de identificar a cada uno de los personajes de esta historia con personajes reales, y aunque, obviamente, tanto el desarrollo de las acciones como las escenas privadas de los protagonistas son producto de la imaginación del autor, a lo largo de toda la lectura he tenido la sensación de que todas y cada una de esas imágenes podrían haber sucedido en la realidad.

Supongo que es una broma de mal gusto. La ética para vosotros es como una goma elástica que da mucho de sí, pero a veces se rompe de tanto estirarla —dijo Madridejos. —Bien, pues si eso es lo que pensáis, adelante. El daño está hecho, pero si queréis profundizar en la herida y acabar jodidos del todo, estáis en vuestro derecho. Ahora tenemos la oportunidad de ir los tres grandes partidos de la mano, de lanzar un mismo mensaje a la sociedad, de no hacer leña de una mera causa administrativa que se ha regularizado. Cuando esto se sepa y los candidatos dimitan, van a ir a mirar todos nuestros patrimonios con lupa y ahí no van a encontrar nada. No hay más causa. Esto durará poco tiempo. 


Tampoco creo muy alejada de la realidad lo que supongo que ocurre de puertas para adentro de la redacción de cualquier periódico. Un periodismo que el autor nos muestra determinado, no solo por la ideología propia del periódico, más alejada a uno u otro extremo, sino además, por los favores y favoritismos que se reciben de una u otra parte y que a menudo obliga a devolver favor con favor…

Lo peor de mi profesión es hacerse amiga de un político. No debo contemporizar con vosotros. En cuanto te tomas un café con uno y le ríes una gracia, ya le parece que tienes que escribir a su dictado. 

A este mundo de corruptelas podemos añadir que la corrupción no entiende de profesiones y que también entre las fuerzas de seguridad pueden darse manzanas podridas. Y es que el dinero tiene mucho tirón, y hay que tener la mente muy clara y la conciencia muy limpia para no caer en según qué tentaciones.

La novela construye una doble investigación, la periodística y la policial, que, aunque presentan objetivos distintos, acaban convergiendo para darnos una visión exacta, concreta y completa de la trama y es que los dos protagonistas, el inspector Julián Ortega y la periodista Leire Castelló, son dos personas integras que solo buscan encontrar la verdad.


Ese no es nuestro cometido. Tenemos que contar la verdad. Nosotros no tenemos que poner o quitar políticos, nuestra obligación es vigilar al poder, no formar parte de él. 


Estamos ante una novela, que bien podría ser una crónica, tan apegada está, desgraciadamente a la realidad de nuestros días. A ese “y tú más” al que nuestros políticos nos tienen tan acostumbrados, a ese menosprecio con que se tratan unos a otros, a esa hipocresía de lo que se escupen cara a cara, pactando lo contrario a nuestras espaldas, a esas noticias inventadas para humillar al contrario, a esa falta de respeto que se respira en nuestras instituciones día a día, a ese desfile de cargos políticos por las salas de justicia, a las zancadillas y mentiras que unos y otros utilizan en las campañas electorales para arañar unos cuantos votos…. A todas esas situaciones que han conseguido que perdamos el respeto por nuestra clase política y por la esperanza de que la palabra “regeneración” deje de ser, en algún momento, una palabra para convertirse en una realidad.

Ha sido una lectura amena y educativa, una novela en la que me he sentido inmersa desde la primera a

la última línea. Una historia llena de sospechosos, en la que los culpables no son quienes más lo parecen, en que los inocentes no lo son tanto como pudieran parecerlo, en el que todos de una u otra forma tienen algo que ganar y algunos, tienen mucho que perder.

Una novela que, sin duda, os aconsejo leer, porque la realidad supera la ficción, pero en este caso nuestra realidad se refleja claramente en la ficción.

Creo que no me equivoco si afirmo que, independientemente de nuestras diferencias políticas, todos creemos que la estabilidad del país está por encima de nuestra ideología. Nos ha ido bien así. Tenemos una democracia fuerte y no queremos consentir que, fruto de ideas populistas y extremistas, se rompa esa estabilidad. Hoy gobernamos nosotros, mañana puede que lo hagáis uno de vosotros y seguramente nos vamos a necesitar los unos a los otros para mantener esa estabilidad. La alternancia en el poder es la base de la democracia, la destrucción del poder lleva al caos y a la sinrazón. 

Esta novela es mi primera lectura de la Yincana Criminal 2021,  en la sección Made in Spain, dentro del apartado La acción transcurre en Barcelona o Madrid

viernes, 22 de enero de 2021

Cuando los montes caminen

El Maimouni, Youssef (21/01/2021)

Cuando los montes caminen

Roca Editorial, Barcelona,  320 pp.

ISBN: 9788418417177


Yusuf Albartugui, vive cerca de Tetuán, cuando un primo le anima a alistarse en las tropas moras de Franco, con la promesa de que a quienes luchen por rescatar a España de los ateos y comunistas les darán buenas pagas y tierras cuando termine la guerra. Desde el principio, descubre que el ejército sublevado desprecia y maltrata a los moros. Cuando entra en batalla se da cuenta que luchan contra civiles mal armados, peor comidos y vestidos, que defienden sus pueblos. Yusuf va recorriendo España viendo los espantosos sucesos en Badajoz, Toledo y muchas ciudades más. El joven Yusuf se da cuenta de que no ganará el dinero prometido y que esta guerra es de ricos contra pobres. Proclamada la victoria de Franco, los moros se ven retenidos para la reconstrucción del país, y realizan trabajos forzados junto a los presos republicanos.

Cuando los montes caminen es una desgarradora novela histórica narrada en primera persona, en un tono lírico para expresar sus sentimientos, sus deseos y al mismo tiempo para narra los episodios más atroces perpetrados durante la Guerra Civil Española.

 

Sois la punta de la lanza, el sable de la liberación.  Sois la fuerza salvadora. Y junto con nuestro glorioso cuerpo,  lograremos qué España vuelve a ser de los españoles. ¡Viva España! ¡Viva Marruecos! ¡Viva la Legión!.

 

La guerra civil no ha sido, por lo general, un tema sobre el que haya profundizado en mis lecturas. Es una etapa de nuestra historia que me resulta extremadamente dura que me produce una tremenda congoja. A pesar de lo anterior, esta novela llamó mi atención al presentarnos una visión distinta de nuestra guerra, la de un marroquí, como tantos otros, que fueron “tentados” con poder y riquezas si se unían a una lucha que para ellos era absolutamente ajena.

 

-              Muchos de nuestros hombres están yendo a luchar con los nazarenos. Primero vinieron  a ocupar nuestras tierras y ahora se llevan a nuestros hijos, maridos, hermanos.

-              Sí,  mujer,  tienes razón,  pero aquí solo hay sequia y hambruna y los españoles están dando kilos de alimentos a todas las familias que tengan un hombre en el ejercito. Mi marido ha  partido esta mañana a Tetuán para alistarse, dice que prefiere morir matando rumís a permanecer sin hacer nada mientras sus hijos mueren de hambre.

 

Estamos ante una novela histórica que, en primera persona, y desde la mirada de un adolescente, casi un niño de 15 años, nos ofrece una visión distinta, de nuestro país y de aquella lucha fratricida.

 

¿Quién podría creer que, con la ciudad rendida, bombardeada durante días, con los prisioneros liberados, los edificios principales en ruinas, el hospital ocupado y con la bandera de dos colores izada en los puntos más elevados iban a continuar masacrando a la población cómo en cualquier otra guerra? ¿Acaso no se trataba de una guerra entre vecinos, miembros de las mismas familias, que se conocían desde niños y que hablaban el mismo idioma? Le rezaban al mismo Dios y al mismo Dios rechazaban.

 

La novela habla de la guerra, de su dureza, de todas y cada una de las tropelías que se cometieron en ambos bandos, y, a pesar de la crudeza de la situación,  a pesar de la dureza de los acontecimientos que en la historia se narran, el autor consigue deslizar magníficos párrafos,  que reflexionan sobre el conflicto, pero también y por encima de todo sobre la propia naturaleza humana. En la primera parte el autor nos enfrenta a la vida de nuestro protagonista en Marruecos, a sus costumbres, a su forma de vida y a esas promesas de grandes aventuras que la guerra en España ofrecía a aquellos jóvenes abocados a la rutina de cuidar de las tierras y los animales, sin más aspiraciones que repetir la mísera vida de sus padres, ese sueño de volver a su tierra como el hijo pródigo bañado en oro.

 

-              Seguramente vivías en un pueblo montañoso cuidando cabras o labrando la tierra con mucho

esfuerzo y sudor. Pero aquella vida no te resultaba estimulante. Harto de todo,  cansado de ver siempre las mismas caras, el mismo paisaje, tuviste el impulso, el deseo de viajar, conocer, crecer, hacerte mayor. No supiste o no pudiste hallar otra forma mejor de venir a España que participando en una guerra ajena, en una lucha bajo la bandera de la fe,  animado por una paga y la palabra dada. Una promesa solemne, creiste. Te prometerías a ti mismo que te convertirías en un hombre y que volverías mejor que cómo habías marchado. Con dinero en el bolsillo, todo un señor.  Pero nadie te explico esta guerra. Nadie te dijo que quitarle la vida a otro hombre te arruina la tuya.

 

Y de esa forma comienza la aventura de Yusuf en nuestro país, un lugar al que llega, no solo para conseguir el dinero que le permita ayudar a su familia y labrarse un porvenir, sino también por emular el glorioso pasado de sus hermanos mayores y demostrar en su aduar que ya no es el niño que todos creen. Pero claro, hay sueños que se vuelven pesadillas, y es imposible que ninguna guerra se convierta en un sueño, no al menos cuando te toca enfrentarte al enemigo y, en muchos casos, incluso a tus amigos.

Esta segunda parte, la más extensa de la historia, es la más dura de la novela. En ella avanzamos con el

protagonista por la aventura de asolación de las poblaciones que el “ejército nacional” necesitaba conquistar para avanzar en su camino hacia la victoria, por los desmanes que  en ellas se cometieron antes, durante y después de su conquista, por las luchas que se producían  dentro del mismo ejército entre las distintas “facciones” que lo componían e incluso entre los propios marroquíes. Y a pesar del conflicto y de toda la oscuridad que lo rodea, el autor es capaz de hablarnos  sobre la amistad que, en  los momentos más duros, pueden surgir entre las personas más opuestas que podamos imaginar, sobre el amor, que permite enfrentarse a los peores momentos de la vida, a la solidaridad y a la empatía que en algunas personas despiertan ciertas situaciones y que en una guerra pueden llevarte a la cárcel e incluso a la muerte.

 

La pólvora, las maderas carbonizadas, el sudor acumulado en los hombres después de interminables horas de trincheras, el polvo de las paredes derruidas y los cadáveres descomponiéndose soterrados en las ruinas humeantes impregnaban el aire de un tufo irrespirable pero al que,  como sucede siempre en la vida, uno terminaba por acostumbrarse e inhalaba sin dificultad.

 

Aún dentro de la aspereza del tema que trata, la novela  está escrita  con un cuidado y una delicadeza exquisitas, aun en aquellas escenas en que no es nada  fácil hacerlo.

Ha sido, sin duda, una gran lectura en la que además he dado un paso más en ciertos aspectos que desconocía de nuestra guerra civil. Una novela que, sin duda, os aconsejo leer, una novela en la que encontrareis abusos de poder,  sueños rotos, futuros truncados y mentiras, muchas mentiras… las que nos contamos a nosotros mismos para convencernos de que hacemos lo correcto y las que otros nos cuentan para llevarnos a su terreno. Una novela que, puedo aseguraros, es imposible que deje indiferente.

 

Por mucho empeño que pusieran  en ocultar un pasado convulso y destructivo, no sé conseguiría tan

fácilmente borrar de las mentes la historia de un país desquiciado, donde en la misma calle habitaban vencidos y vencedores, víctimas y verdugos. Además, la guerra, o la resistencia,  continuaba  con unos cuantos hombres escondidos  en las montañas y en los bosques, mal armados, poco alimentados y peor vestidos, pero con la vaga y  encasquillada esperanza de reemprender una revolución que enterrase al caudillo en los escombros del olvido.

También hubo otros pocos que disfrutaron de mejores condiciones convirtiéndose en la guardia personal del Generalísimo. Mucho después supe que Ben Mizzian barajó la posibilidad de que ya formase parte de  aquel cuerpo selecto. Finalmente optó por enviarme a trabajar con un pico y una pala en vez de agraciarme con largas y lustrosas capas blancas y cómodas monturas de caballos sementales qué fascinaban a los niños, al niño que habitaba dentro del pequeño dictador. 

viernes, 15 de enero de 2021

El aval

Martínez Pineda, Carmen (2019)

El Aval

Última Línea, Málaga, 229 pp.

ISBN: 9788416159864

 

Jesús, combatiente del bando republicano durante la guerra civil española, es condenado a muerte, acusado de delito de sangre. Su hermano Rafael, su suegro, Basilio, su esposa, Catalina, y algunos amigos inician una búsqueda de avales a contrarreloj para conmutarle la pena. Durante el proceso saldrán a la luz los acontecimientos más controvertidos en los que Jesús participó, antes y durante la guerra, y su supuesta radicalización política, así como su apasionada relación con Catalina. Pero la realidad nunca está sujeta a un único punto de vista y se irán alternando voces de personajes que, desde ópticas drásticamente opuestas, relatarán los mismos sucesos. ¿Fusiló Jesús a ese hombre por imposición de un superior o le movían otras motivaciones? ¿Qué relación mantuvo con su víctima? Para Rafael lo que empieza siendo un intento de liberar a su hermano, se acaba convirtiendo en una obsesión por alcanzar la verdad y desentrañar los claroscuros que envuelven su vida.

 

“La verdad es relativa-. Raúl Soriano sopló el café y un vapor de ponzoña humeó por el bar.- Y nunca queda a salvo de la acción de la memoria, que siempre es selectiva y caprichosa”.

 

Antes de empezar a hablaros de esta novela me gustaría dar las gracias a la iniciativa #MasaCritica de @BabelioEspañol por la oportunidad de conocer estas “joyitas” y por supuesto a la editorial por poner en mis manos esta novela y a la autora por escribir una historia tan especial.

Nos encontramos ante una novela atípica que no sigue la norma general ni en cuanto al objeto de la trama, ni en cuanto a la forma en que está narrada.

En cuanto al objeto de la trama, el título lo condensa todo, El Aval, pero no un aval de esos de los que hoy nos exigen los bancos, no un aval económico, sino un aval moral, ese que la RAE define como la “Garantía que alguien presta sobre la conducta o cualidades de otra persona.”

Y que en el tiempo que nos ocupa (1941), recién terminada una guerra, era la única posibilidad que tenían los presos del bando perdedor, condenados a muerte, de que la pena capital se  conmutara por un número de años encerrados en la cárcel, mayor o menor en función de la importancia de quien firmara el aval. Y claro, debemos tener en cuenta que los vencidos no contaban con muchos amigos entre aquellos que en la guerra, y en muchos momentos antes de la misma habían sido y aun más tras ella, eran acérrimos enemigos. 

Y esta es la historia, la búsqueda incesante de Rafael, el hermano del reo, y de Catalina, su mujer, del mayor número de firmas que puedan salvar a Jesús de las seguras garras de la muerte.

La forma de contar la trama carece de un narrador específico, pues esta función se alterna entre las voces de quienes nos van narrando los recuerdos que tienen del protagonista, los pros y los contras para estampar su firma en ese papel.

Estas dos características requieren, sobre todo al principio, hasta que te familiarizas con la estructura, cierta concentración en la lectura. Pero, a la vez, esta forma de narrar directa, sin descripciones que te desvíen de la idea principal, suponen un aliciente para querer avanzar en la historia, para conocer una pieza más de ese pachtwod que es, no solo la vida de Jesús, sino la vida de su familia, la de su mujer que lo espera y de la de todo un pueblo.

Los personajes, que no son muchos, y que la autora nos presenta antes de comenzar la historia, quedan más retratados por sus acciones y actitudes, por sus gestos y sus palabras que por la descripción que la autora hace de ellos a lo largo de la trama.  Entre estos personajes hay familia, hay políticos, curas, caciques de pueblo, intelectuales, mujeres de vida alegre… hay, entre todos ellos amigos y enemigos de nuestro protagonista, hay quienes se sintieron ayudados y apoyados por Jesús, pero hay también y sobre todo una mayoría que se han sentido agraviados por él.

Hay quienes le defienden, con la boca chica, eso sí, porque significarse en el bando de los perdedores defendiendo a un perdedor, y más en ese asfixiante clima rural, en el que todos saben de todos, es colocarse una diana en la espalda, es arriesgarse a acompañar al condenado en su aventura o a iniciar, incluso, una aventura aun peor.

 

Ahora, en el silencio contenido de esta cárcel que es nuestro país, entre estás cuatro paredes con grietas por donde se me escapa la vida, y a murmullos  para que ni un vecino escuche y nos delate, así lo digo. Ahora que hablar es casi un prodigio, casi un milagro, y tenemos que andar todos susurrando, a usted se lo confieso, padre, porque necesito limpiar mis culpas y purificar mis pecados antes de irme.


Pero hay también quien le defiende a ciegas, a pecho descubierto, su hermano, su mujer, sin que vacilen sus sentimientos,  sin que se quiebren su confianza y su amor, a pesar de las versiones que de él van desgranando aquellos a los que pretenden convencer de que les ayuden a salvarlo.

 

A veces  nos obstinamos en creer,  incluso en confirmar nuestras creencias con una fuerza de pedernal, para no encontrar la verdad, para esquivarla. Eso había hecho yo unos años antes: amordazar la verdad que empujaba en sus gargantas. Y después la había enterrado.

 

Y es que este aval va mucho más allá de la mera escritura de una carta, se trata, sobre todo de convencer a quienes nada les importa la suerte del condenado o incluso se alegran de ella, de pasar del blanco al negro, de convertir al culpable en inocente, de descreer las versiones que lo acusan y transmutarlas en aquellas que lo perdonan. Y es difícil, porque en cada verdad, existen múltiples verdades, porque cada uno “cuenta la feria según le va en ella” y porque, además, la memoria es traicionera, y las lagunas del recuerdo las llenamos con lo que creemos que pasó o con lo que nos contaron que pasó, o con lo que nos gustaría que hubiera pasado. Y esos datos incorrectos se integran en nuestra memoria como una parte de nuestra verdad.

Y este es el verdadero eje de la novela, llegar a discernir cual es la VERDAD de los hechos conocidos, llegar a dilucidar si el protagonista es ángel o demonio. Y la autora trabaja este aspecto con autentica maestría; narra todos los puntos de vista en una historia llena de flashbacks y de conversaciones en las que no llegas a tener claro si quien habla puede considerarse amigo o enemigo, en la que no eres capaz de tener claro si quien habla dice la verdad o miente… y te lleva de la mano a formarte una idea propia que es capaz de derribar pocas páginas después con una nueva versión de los mismos hechos.

 

Estoy cansado de evocar cosas que apenas recuerdo. Entre usted, este y Joaquín me tienen la memoria atrofiada, que ya no sé qué ocurrió de verdad ni que empiezo a inventar de tanto andar rememorando.

 

Esta novela, aparentemente breve, es una novela que hay que leer despacio, una novela que te lleva a la reflexión, sobre las circunstancias que propiciaron la guerra civil, los excesos que se vivieron en ella y lo que trajo después. Esa posguerra que, para algunos, fue incluso peor que la propia lucha en el campo de batalla. Dividida en siete capítulos, más o menos extensos, designados por las fases de la pasión de Cristo (Anunciación, Pasión, Calvario, Muerte y Resurrección) y del sacramento de la confesión (Confesión y Penitencia), la autora identifica cada uno de los capítulos con el momento que vive el reo, encabezando cada uno de ellos de una carta escrita por el mismo desde la cárcel y que constituirán, al final, la clave de quien es quien y cuál fue su papel y su fin en esta historia.

 

“Harta estoy de muertes. No han bastado los muertos de la guerra que ahora seguimos ansiando más muertes. Es inhumano que un hombre o una mujer tengan que morir para que otro viva. Es inhumano e inmundo, papá”

“La guerra de inhumana e inmunda, Catalina. Eso deberías saberlo”.

[…]

“No sé qué es peor, sí la guerra o está posguerra qué oprime y asfixia a las gentes más si cabe que la guerra. Porqué ni el consuelo de pegar dos tiros al viento nos queda”.

 

Es esta una historia de lucha, de arrepentimiento, de cobardías y valentías… pero es sobre todo, una historia de perdón, de ese que fácilmente brindamos a los demás, pero que nos resulta difícil, casi imposible concedernos a nosotros mismos y a nuestras debilidades.

 

“Lo hecho, hecho está. Él tuvo sus ideas. Luchó por sus ideas. Eso no es malo. Mejor eso que vivir como un parasito”.

Mi madre me miró a la cara y  se acercó a medio palmo del resople de mi aliento.

“¿Qué estás diciendo? Tú hiciste lo que tenías que hacer, Rafael. ¿Qué pretendías, dejamos aquí solas, dos mujeres solas sin un hombre que las cuidara, eso pretendías?”

“Solo sé, mamá, qué tal vez, si yo hubiera ido también, las cosas habían sido distintas. Mi obligación como hermano era estar junto a el.”

“Tú obligación era estar aquí, velando por tu madre y por tu cuñada”

“Pero me escondí, mamá. Tampoco os velé ni os cuide. Simplemente me escondí como un cobarde”

[…]

Harta estoy de hombre que se creen hombres para irse a pegar tiros. Aquí es donde debía haber estado tu hermano, cuidando de la familia. Si en lugar de alistarse voluntario se hubiera escondido en las montañas, cómo tú, otro gallo nos habría cantado. Míralo ahora  y mírame a mí, pudriéndome por dentro de esta amargura que no me cabe en el pecho.