martes, 21 de enero de 2020

La paciente silenciosa


Michaelides, Alex (2019)
La paciente silenciosa
Alfaguara Editorial, Madrid, 384 pp.
ISBN: 9788420435503

Alicia Berenson, una pintora de éxito, dispara cinco tiros en la cabeza de su marido, y no vuelve a hablar nunca más. Su negativa a emitir palabra alguna convierte una tragedia doméstica en un misterio que atrapa la imaginación de toda Inglaterra. Theo Faber, un ambicioso psicoterapeuta forense obsesionado con el caso, está empeñado en desentrañar el misterio de lo que ocurrió aquella noche fatal y consigue una plaza en The Grove, la unidad de seguridad en el norte de Londres a la que Alicia fue enviada hace seis años y en la que sigue obstinada en su silencio. Pronto descubre que el mutismo de la paciente está mucho más enraizado de lo que pensaba. Pero, si al final hablara, ¿estaría dispuesto a escuchar la verdad?

Mi verdadera motivación fue puramente egoísta. Lo que buscaba era ayudarme a mí mismo. Creo que eso nos ocurre a la mayoría de los que nos dedicamos a la salud mental. Nos atrae esta profesión porque estamos heridos; estudiamos psicología para sanarnos. Que estemos dispuestos a admitirlo o no es otra cuestión.

Cuando leí la sinopsis de la paciente silenciosa no pude evitar que viniera a mi mente Los renglones torcidos de dios, una de las mejores novelas de la literatura española, una de las novelas que más veces he leído y de la que aun, después de tantas lecturas, sigo sin ser capaz de asegurar el final.

Una enferma mental y una institución psiquiátrica son los únicos nexos entre estas dos novelas, bueno estos y el hecho de que durante la lectura de Los renglones torcidos Torcuato Luca de Tena juega continuamente con nuestras certezas, nos hace creer una verdad para demostrarnos en las paginas siguientes que estamos frente a una gran mentira. Y eso es lo que he sentido a lo largo de la lectura de esta novela, el autor ha jugado con mi percepción, me ha llevado de su mano, o mejor dicho, de sus palabras por el camino que había trazado para llevarme a un final en el que me ha demostrado claramente lo equivocada que estaba y lo tremendamente bien hilada que estaba su novela para engañarme de esta forma.

He de reconocer que me ha costado entender a la protagonista, en sus actitudes y sobretodo en su obstinado silencio y que esta falta de empatía ha sido continua casi hasta la última página.

Sin embargo, eso era lo que te hacía Alicia. Su silencio era como un espejo: te devolvía tu propio reflejo. Y a menudo era una visión espantosa.

En realidad ninguno de los personajes ha conseguido despertar mi “compasión”. Todos son

personajes oscuros, todos tienen algo que esconder… y esa es la grandeza de esta historia, que sin poder comprender sus acciones, el autor consigue que seas capaz de entender las razones, de comprender los engranajes que mueven sus mentes enfermas, y no solo las de esas pobres mujeres que pasan sus días entre las paredes de una institución psiquiátrica.

Ruth solía decir que estamos compuestos por partes diferentes, algunas buenas, otras malas, y que una mente sana es capaz de tolerar esa ambivalencia y hacer malabarismos con las partes buenas y las malas a la vez. La enfermedad mental consiste precisamente en la falta de esa especie de integración, de modo que acabamos perdiendo el contacto con las partes inaceptables.

El autor se sumerge en la psicología de los personajes, si, pero sobretodo nos narra la vida, se centra en las relaciones, las familiares, las amorosas, las profesionales… y como estas relaciones, sus bondades y sus maldades son capaces de determinar no solo nuestras acciones sino nuestra forma de ver y de vivir la vida que nos toca.

Las emociones no expresadas nunca mueren. Quedan enterradas en vida y emergen más adelante, de formas más desagradables. SIGMUND FREUD

El autor se vale del arte, de la literatura y de la mitología para introducirnos en una historia compleja, de amores y odios, de abandonos, de desamor y de venganzas…  o más que en una historia en varias historias; la de Alicia Berenson, que solo nos cuenta su historia pasada a través de fragmentos de su diario, la de Theo Faber que nos cuenta el presente de Alicia en el psiquiátrico y el pasado que él, obsesivamente, intenta reconstruir a base de inmiscuirse en la vida de las personas que poblaron el pasado de la protagonista y su propia historia, su vida personal, la vida que lleva fuera del influjo de esa paciente silenciosa y que sin embargo sobrevuela toda su realidad, toda su vida…

El mito de Alcestis sobrevuela y da sentido a la novela y ha sido un verdadero placer descubrirlo a través de esta actualización de esta “heroína” a la que os invito a conocer.

Todos los griegos nos sabemos las tragedias. Las tragedias son nuestros mitos, nuestra historia…, nuestra sangre.

Pero sobretodo el autor nos ofrece una clase magistral sobre la psicoterapia y los peligros de no mantener límites claros entre psicoterapeuta y paciente.

Estábamos derribando hasta la última barrera entre psicoterapeuta y paciente. Pronto sería imposible discernir quién era quién.

El resto de personajes conforman un grupo coral que acompaña necesariamente la narración,

haciéndola sólida y creible en The Grove, el escenario central de la vida actual de Alicia, Diomedes, Christian, Stephanie, Indira, Yuri, Elif; en su pasado Jean-Felix, Gabriel, Max, Lydia, Paul Rose, Barbie y en la vida de Theo , Kathy, solo ella, porque la vida del terapeuta, la profesional y también la personal, mal que le pese, giran alrededor de esa obsesión por conseguir que Alicia hable, por conseguir salvarla, incluso de ella misma…

Deberíamos ser lo bastante valientes para sentarnos cara a cara con la locura, soportarla…, en lugar de intentar encerrarla.

Ha sido una gran lectura, una de las mejores novelas que he leído este año, fuera de los tópicos de la novela negra, una novela que ha superado con creces las expectativas que me generaron el título y aquellas primeras páginas que leí en las redes y su autor, un novelista  al que sin duda seguiré de cerca.

Quizá algunos nacemos malvados y punto, y seguimos siendo así pese a todo nuestro esfuerzo.



jueves, 16 de enero de 2020

Los peces solo flotan muertos


Caballero, José Luis (16 de enero de 2020)
Los peces solo flotan muertos
 Roca Editorial, Barcelona,  224 pp
ISBN: 978-8417968045

Barcelona, 1972. Un misterioso asesinato en el Club Náutico que pondrá en jaque a la policía, a las más altas esferas de la burguesía de la ciudad y a los Servicios Secretos de la Casa del Príncipe Juan Carlos de Borbón.

Una mañana de 1972 aparece un cadáver flotando en aguas del Club Náutico de Barcelona. El muerto es Alberto García Rañé, joven hijo de la alta burguesía barcelonesa, tripulante del Blue Spice, uno de los veleros que debe participar en la selección para la Olimpiada de Munich.
La autopsia demuestra que la causa de la muerte ha sido un fuerte golpe en la cabeza y todas las miradas apuntan al velero Blue Spice, donde se dice que iba embarcado el difunto, pero no todo es lo que parece.
El encargado de la investigación es un inspector de policía, Cristóbal Molina, recién llegado a Barcelona y que proviene de la Marina, donde ha servido en los servicios de inteligencia hasta que la malaria contraída en Guinea le ha hecho abandonar la carrera militar.
La investigación del crimen de Barcelona la hará por cuenta de la juez Marta Esteller, una de las primeras juezas en España, casada, con una niña y una brillante carrera judicial pues es protegida del presidente de la Audiencia Territorial de Barcelona.

La investigación se ve entorpecida por el hecho de que uno de los veleros que deben participar en las pruebas está patroneado por el Príncipe Juan Carlos y se quiere evitar cualquier noticia que lo pueda relacionar. Los implicados mienten para desviar la investigación a un asunto de drogas, pero la juez y el inspector no ceden a las presiones.

Mirándome con esa expresión que solo tienen los jugadores cuando su mano les garantiza la partida. Claro que no se sabe quién gana hasta que todo el mundo enseña sus cartas.

Los peces solo flotan muertos es una novela policiaca que se desarrolla en la Barcelona de 1972 en las semanas previas a la celebración de los Juegos Olímpicos de Múnich que todos recordamos inevitablemente por los atentados que perpetró Septiembre Negro  y que dejo un saldo de once atletas israelíes, un policía alemán y cinco de los ocho terroristas muertos.

El autor se centra en el mundo de la vela y en la presencia de un aristócrata rubio y alto para urdir una trama compacta, solida y coherente alrededor de un  presunto asesinato que se convertirá en una serie de ellos a lo largo de la novela.

Hay mucho que destacar en esta historia, pero no puedo por menos que comenzar por la documentación que sin duda subyace en toda la trama y que consigue que los datos reales, los hechos históricos que se dieron se integren perfectamente en la ficción creada por la mente de José Luis Caballero.

Tenemos la oportunidad de vivir la investigación desde el punto de vista de un policía casi tan extraño como nosotros mismos a esos métodos expeditivos, singulares y apartados de la transparencia de las actuaciones policiales de los años finales del régimen franquista, en los que los cuerpos de seguridad no rendían cuentas a nadie fuera de ellos mismos, endogamia pura, y desde la visión de la judicatura que comenzaba a abrirse, poco y mal, eso sí, a la presencia de mujeres en sus filas.

El autor nos sumerge en el barrio chino y en los personajes que lo habitan y en esa simbiosis
necesaria que se da entre la gente de la más baja estofa y los agentes de la ley.
Nos pasea por los clubes exclusivos de esa “alta sociedad” Barcelonesa, de los que tienen mansiones, se mueven en yates privados y asisten a fiestas tan exclusivas como ellos en exclusivos clubes. Nos pone frente a las diferencias que se dan entre estos privilegiados y aquellos que no lo son y que los primeros consideran simples instrumentos para  conseguir sus fines al precio que sea.

El brillo social, como todo brillo, es fugaz, asi que al momento regrese a la penumbra, aunque no dejé de observar que la jueza Esteller, a pesar de estar enfrascada en sus relaciones, me lanzó alguna que otra mirada.

En contraposición a esta vida regalada nos da pinceladas de la vida de los militares que destacados allí,  y llevando a cabo misiones secretas y no siempre legales, vivieron los días previos a la independencia de Guinea Ecuatorial, la Guinea Española y sufrieron las consecuencias, físicas y psíquicas de aquella “aventura”.

Y, sobretodo,  el autor nos sumerge en la mente de personajes perfectamente construidos, en los fantasmas, en los miedos de cada uno de ellos, en como los viven y como intentan superarlos cada día.

Le hablé de crueldad, de maldad, de ese sentimiento ancestral arraigad en los hombres, indisolublemente unido al miedo. Tenemos miedo, luego somos crueles y malvados. Y esa maldad está escondida en lo más profundo de nosotros, nos corroe por dentro y sale a la superficie cuando el miedo se hace insoportable. Entonces somos capaces de acciones que nos repugnan o ni siquiera eso, acciones que nos envilecen y nos retrotraen a eso que Conrad llamó El corazón de las tinieblas. Porque Conrad no hablaba de un río o de una selva tenebrosa, hablaba de nosotros mismos, de nuestras culpas y de nuestras carencias, de nuestros miedos, de nuestra crueldad.

Una novela cuyas páginas se deslizan raudas ante nuestros ojos, mezclando la investigación con las relaciones personales de los personajes, con sus fortalezas y debilidades y con los hechos que las provocan.

Una prosa directa, sin circunloquios en la que desde los ojos del protagonista que nos cuenta su historia en primera persona nos sumergimos en un pasado que no nos queda tan lejos por más que queramos pensar que todo lo acontecido en aquellos años convulsos está mas que superado.

Una novela que os recomiendo leer si disfrutáis de buenas y cuidadas historias.

Ni siquiera aquella especie de paraíso había conseguido eliminar las pesadillas, pero al menos había tenido la virtud de ayudarme a asimilarlas como parte de mi mismo.

martes, 14 de enero de 2020

La red púrpura


Mola, Carmen (2019)
La red púrpura
Alfaguara, Madrid, 432 pp.
ISBN: 9788420435572

Un día tórrido de verano la inspectora Elena Blanco, al frente de la Brigada de Análisis de Casos, irrumpe en la vivienda de una familia de clase media y llega hasta la habitación del hijo adolescente. En la pantalla de su ordenador se confirma lo que temían: el chico está viendo una sesión snuff en directo en la que dos encapuchados torturan a una chica. Impotentes, presencian cómo el sádico espectáculo continúa hasta la muerte de la víctima de la que, de momento, no conocen el nombre. ¿Cuántas antes que ella habrán caído en manos de la Red Púrpura? La BAC ha estado investigando a esta siniestra organización desde que salió a relucir en el caso de «la novia gitana». Durante meses ha recopilado información de este grupo que trafica con vídeos de violencia extrema en la Deep Web, la cara oculta de la Red. Y a lo largo de todo este tiempo, Elena Blanco ha mantenido en secreto, incluso para su compañero el subinspector Zárate, su mayor descubrimiento y temor: que la desaparición de su hijo Lucas cuando no era más que un niño pueda estar relacionada con esa trama macabra. ¿Dónde está? ¿Quién es realmente ahora? ¿Y cuáles son los límites que está dispuesta a transgredir para llegar a la verdad?.

La luz y la sombra están íntimamente conectadas.

Un año ha transcurrido desde que escribí mi opinión sobre “La novia gitana”, la primera novela de Carmen Mola. No la publiqué en aquel momento, porque otras reseñas se impusieron y tarde meses en plasmar mis impresiones, mas de 5, porque fue una novela que me marcó profundamente.

No ha sido diferente en este caso, volver a encontrarme con Elena Blanco ha sido volver a reencontrase con monstruos de carne y hueso, monstruos que habitan en el mundo de la deep web pero que se materializan sin que podamos evitarlo y sin que el común de los mortales seamos conscientes, en los lugares más bucólicos que pudiéramos pensar.

La autora vuelve a contar con los mismos personajes en el lado de los buenos y nuevos actores en el lado de los malos, aunque alguno se esbozó, aunque fuera fugazmente, en algún momento de la novela anterior.

Si en la primera novela la autora apenas esbozaba la personalidad de los personajes, más allá de la atormentada inspectora Blanco, en esta entrega conocemos mucho más que sus actos, buceamos en sus motivaciones, y descubrimos un pasado  que ha llevado a cada uno de ellos a un presente ineludible. Explora las flaquezas de los componentes de este cuerpo de élite que, aunque a veces no lo parezca, no dejan de ser personas de carne y hueso a los que su trabajo, a menudo, obligue a cubrirse con una coraza irrompible.

Largo y tendido se podría hablar del cambio producido en la actuación de Elena Blanco, que se sobreexpone y flaquea en su profesionalidad y en la confianza con quienes son su fuerza, con su equipo, pero es que cuando lo personal se convierte en el eje central de uno de los casos, ninguno de ellos fáciles, que investiga la BAC, no es posible no perder el norte.

Mira en silencio a estos dos padres desolados y se ve a sí misma con Abel tratando de respirar el mismo aire y gestionar la desgracia como un buen equipo, No les fue posible. Tampoco podrán hacerlo Alberto y Soledad.
Pero Elena no es asesora matrimonial, es inspectora de policía.

La autora vuelve a pasearnos por los lugares más sórdidos, por los ambientes más sucios, por las pasiones más bajas y las ambiciones más ruines… la droga, los abusos, la corrupción, la tortura… pero se centra también en la pasividad de aquellos que se escudan tras una pantalla para dar salida a sus instintos más deleznables excusándose en una falta de culpabilidad que no es tal, porque tan culpable es el que tortura como el que alimenta ese negocio con su deseo y con su dinero.
No podría decir si esta nueva historia me ha gustado más o menos que la anterior, he escuchado a gente decir que es mucho mejor que la anterior y a otros defender justamente lo contrario. Por mi parte, como la primera me ha dejado con ganas de más y eso ya es mucho decir. La novia gitana me sorprendió, me indignó y me abrió los ojos a una realidad, la de la red oculta, a la que nunca me había enfrentado. Esta novela profundiza aun más en esta realidad pero navegando mucho más en la psicología de los personajes, de todos ellos… y tal vez por ello, me ha impactado, casi de la misma forma.

-Si tan controlada me tenían, ¿Por qué no me mandaron matar?
-¿Y quién le ha dicho que la quisiéramos muerta? Se mata lo que no tiene valor, se hace sufrir a lo que lo tiene.

Zarate, Orduño, Buendía, Chesca y sobretodo Elena, se convierten en la Red Púrpura en personas reales, en hombres y mujeres que sufren, se enamoran, disfrutan y se equivocan… como todos y cada uno de nosotros, la autora consigue humanizar a los que en la novia gitana fueron presentados casi como autómatas, como superhombre y supermujeres sin nada que esconder, sin nada de lo que arrepentirse.

Nos espera, al menos, una entrega más de la inspectora y esta vez no voy a dejar que pase tanto tiempo, ni para leerla, ni para contaros lo que me ha parecido.

Daniel ha señalado el principal temor de Elena, el de llegar a comprender, en algún punto del camino, que el amor por el hijo perdido es ya irrecuperable y que, yendo todavía un paso más allá, ese vacío lo anegará el odio.

La novia gitana


MOLA, Carmen (2018)
La novia gitana
Ed Alfaguara, Barcelona, 408 pp
ISBN: 9788420433189

«En Madrid se mata poco», le decía al joven subinspector Ángel Zárate su mentor en la policía; «pero cuando se mata, no tiene nada que envidiarle a ninguna ciudad del mundo», podría añadir la inspectora Elena Blanco, jefa de la Brigada de Análisis de Casos, un departamento creado para resolver los crímenes más complicados y abyectos.
Susana Macaya, de padre gitano pero educada como paya, desaparece tras su fiesta de despedida de soltera. El cadáver es encontrado dos días después en la Quinta de Vista Alegre del madrileño barrio de Carabanchel. Podría tratarse de un asesinato más, si no fuera por el hecho de que la víctima ha sido torturada siguiendo un ritual insólito y atroz, y de que su hermana Lara sufrió idéntica suerte siete años atrás, también en vísperas de su boda. El asesino de Lara cumple condena desde entonces, por lo que solo caben dos posibilidades: o alguien ha imitado sus métodos para matar a la hermana pequeña, o hay un inocente encarcelado.
Por eso el comisario Rentero ha decidido apartar a Zárate del caso y encargárselo a la veterana Blanco, una mujer peculiar y solitaria, amante de la grappa, el karaoke, los coches de coleccionista y las relaciones sexuales en todoterrenos. Una policía vulnerable, que se mantiene en el cuerpo para no olvidar que en su vida existe un caso pendiente, que no ha podido cerrar.
Investigar a una persona implica conocerla, descubrir sus secretos y contradicciones, su historia. En el caso de Lara y Susana, Elena Blanco debe asomarse a la vida de unos gitanos que han renunciado a sus costumbres para integrarse en la sociedad y a la de otros que no se lo perdonan, y levantar cada velo para descubrir quién pudo vengarse con tanta saña de ambas novias gitanas.

—Todo tiene siempre relación, señor inspector. Nada pasa porque sí; al final, una cosa lleva a la otra. ¿No ha oído eso que dicen de que el aleteo de una mariposa en Australia puede causar un terremoto aquí?

La novia gitana ha sido una de las lecturas más sorprendentes de 2018.

Es una novela que original, adictiva, brutal.

Se divide en cinco partes cada una de las cuales se inicia con una estrofa de una canción de Mina Mazzini y con una escena estremecedora, narrada  con crudeza, una escena que nos llena de angustia, en la que la descripción precisa hace que sintamos el miedo, la desesperación, el dolor  y la soledad del anónimo protagonista cuya identidad se nos mantiene oculta casi hasta las ultimas paginas.

Tras este inicio los capítulos, breves todos ellos, desarrollan la trama a una velocidad de vértigo.

Estamos ante una novela al más puro estilo policiaco, pero estamos también ante una novela que lleva el género un paso más allá. No es una novela apta para estómagos sensibles, pero es una novela notablemente adictiva para los que, como yo, amamos el género negro, porque esta es una novela negra, negra… negra oscura, vaya.

Tú no sabes lo que pasó con aquello, no te lo quiso contar porque decía que nadie podía dedicarse a una profesión en la que había que enfrentarse así con el mal.

Nos encontramos en un departamento de policía atípico, establecido en un lugar atípico y con un grupo de personajes atípicos. Un departamento que se dedica a resolver los crímenes más crueles y despiadados que se puedan imaginar, un departamento que solo responde ante un Jefe también atípico que respalda las actuaciones, incluso las, en algunos casos, sospechosas, con tal de conseguir resultados.

—La brigada siempre lo encuentra, no tenemos demasiada prisa. Y no lo olvides: siempre llevamos ventaja sobre el asesino. Nosotros podemos equivocarnos veinte veces, pero si acertamos una, lo descubrimos; él puede acertar veinte veces, pero si falla una, lo descubrimos. Es una cuestión de estadística.

Y al frente de este departamento una protagonista que no puede sino ser  atípica, adicta a la grappa, al  que marca sus relaciones personales y sobre todo las profesionales, ámbito en el que vierte toda su frustración.
Karaoke y a los encuentros en coches rojos, una mujer que solo canta canciones de esa Mina Mizzala con la que se inicia cada parte de la novela. Una mujer torturada por un hecho del pasado que intuimos pero no conocemos hasta bien mediada la novela, un hecho que marca todos y cada uno de los actos de la inspectora,

Y a este departamento y a la vida de la inspectora llega, por casualidad, Zárate, un policía de los del montón. Con ínfulas de grandeza que ve en este departamento la posibilidad de bregar en el cuerpo de policía y en el que encuentra algo más que satisfacción profesional.

Una novela que nos enfrenta a la parte más abyecta del ser humano, a los actos más crueles, a los actos a los que Elena y su departamento hacen frente cada día y que, sin embargo, en algunos casos, como el que nos ocupa, consigue sobrepasarlos.
Crímenes que, a menudo,  se exhiben en  esa parte del mundo virtual al que solo acceden quienes buscan algo fuera de lo legal, ya sean armas, prostitución, abusos…

Elena corre a trompicones y vomita en el retrete. Mariajo se pregunta por qué a ella no se le descompone el estómago al ver los límites a los que puede llegar la crueldad del ser humano. La vida la ha endurecido. En diversas investigaciones ha tenido que meterse en la Deep Web, o en la Internet Oculta, como se llama a veces. Ya está familiarizada con el lado oscuro de la red, con el uso pernicioso de la tecnología. Ha visto vídeos de maltrato animal, de peleas de perros, de gallos y de personas, ha visto porno infantil, ha accedido a páginas de contratación de asesinos a sueldo. Conoce bien las profundidades del océano.
Sabe que el cadáver de Lara Macaya descomponiéndose en directo como pasto de los gusanos tiene su sitio en la Deep Web. Miles y miles de personas comprarían una butaca en primera fila para verlo.

http://www.rutaspangea.com/quinta-de-vista-alegre-patrimonio-olvidado/
La trama se centra fundamentalmente en la investigación del asesinato de Susana Macayo, que reproduce exactamente el que acabó años atrás con la vida de su hermana y cuyo culpable permanece encarcelado.

Y estos asesinatos dan pie al sentimiento de culpa de unos padres, a las dos caras de un  mismo sufrimiento, el de la madre por haber intentado que sus hijas salieran del círculo cerrado de las tradiciones  gitanas que acotan la libertad y la independencia de sus mujeres y la del padre, por haber permitido que su mujer alejara a sus hijas de lo que él considera la seguridad de su clan.

La inspectora se queda en el pasillo pensando en las últimas palabras que ella ha pronunciado. Se han muerto porque no he sabido cuidarlas. Se pregunta hasta dónde llega la responsabilidad de una madre, en qué momentos hay que dejar a los hijos volar solos, sin la mirada vigilante y la tutela obsesiva. No hay tregua, ni descanso, se dice. A los hijos hay que cuidarlos todo el tiempo, incluso cuando no estás con ellos. Un hilo de plata debe mantener la comunicación, un hilo del que tirar si asoma el peligro, si se encienden las alarmas interiores. Si el hilo se rompe, el niño se pierde para siempre. Y no hay perdón para la madre que no supo estar al acecho.

Una novela en la que la personalidad de Elena, protagonista absoluta, y la descripción de Madrid y sus rincones centran, junto a una trama tremendamente original, la atención de una historia con el ritmo más trepidante de las que haya leído hasta ahora.

Es en definitiva una novela que ha dejado muy alto el listón para las siguientes lecturas del género negro y de la que intuyo, que por suerte, tendremos segunda parte.

Su constancia dió fruto, como pasa siempre en la vida.

jueves, 9 de enero de 2020

Después de muchos inviernos


Izaguirre, Marian (2019)
Después de muchos inviernos
Penguin Random House, Lumen Narrativa, Barcelona,  272 pp
ISBN: 9788426406453

Un misterioso asesinato sacude Madrid a mediados de los años sesenta: una mujer aparece muerta en un lujoso domicilio del barrio de Salamanca. Los orígenes del crimen se remontan a un encuentro anterior, cuando en 1959, en una playa cercana a Bilbao, la joven Henar Aranguren, que viste de Balenciaga y prepara su puesta de largo, se enamora perdidamente de Martín, hijo único de una familia de clase obrera y aspirante a escritor, que todas las tardes se acerca al muelle para pescar.

Arrastrados por un amor imposible al que no son capaces de renunciar, Henar y Martín huyen a Madrid para juntos cumplir sus sueños: él, ser un escritor de éxito, y ella, convertirse en la modista más importante de una nueva época. Pero la pobreza, la ambición y el duro juicio de una sociedad conservadora empezarán a abrir grietas insalvables en la pareja.

Tres décadas de la historia de España y un permanente suspense recorren esta novela que también explora las corrientes subterráneas del amor, el arte de la costura en el vestuario de cine y la emancipación femenina.

Esta podría ser la escena principal. Quizá no la primera, y posiblemente tampoco la última. Nada empieza en el punto donde creemos que empieza. Las cosas siempre vienen de algún momento anterior, lejos de nosotros, y terminan en un futuro que  ni siquiera sospechamos.

Hace muchos años puse en palabras algo en lo que creo firmemente: 
“La  "verdad" es tan relativa... en cada situación, en cada relación que establecemos en nuestra vida hay tantas "verdades", como protagonistas existan.
Cuando alguien te cuenta su historia, te cuenta su verdad, la suya al 100%, pero en realidad es solo, en el mejor de los casos, un 50%... nunca nos paramos a pensar en el otro 50%, en ese otro que también tiene el 100% de su verdad... […]. En toda relación, en toda situación, siempre existirán al menos tres versiones... la de uno, la de otro... y la VERDAD.”

Os preguntareis porque os he soltado este rollo sin venir a cuento, pero es que si viene a cuento…
En esta historia hay varias historias o mejor dicho, varias visiones de como cada uno de los personajes viven la misma situación.

No es una novela negra, por más que la sinopsis comience hablándonos de un asesinato, eso es lo de menos, esa es solo la excusa para contarnos una historia más íntima, una historia que trasciende el crimen.

Aparentemente es cierto que resulta más fácil señalar el comienzo exacto de las cosas que su final. Pero la vida no está organizada así; en nuestra memoria los acontecimientos se mezclan, se confunden, y lo que parecía el principio ya no lo es. Los detalles secundarios lo alborotan todo.

Unas veces en primera persona y otras en tercera la autora nos sumerge en el interior de los personajes para que podamos comprenderlos, para que podamos vivir a través de su piel sus frustraciones, sus miedos, su furia… pero también sus alegrías, sus pequeñas victorias y sus anhelos o para convertirnos  en meros espectadores de los sucesos que van yendo y viniendo como las olas del mar. Y lo hace magistralmente pasando de una a otra forma sin aviso previo y sin que apenas nos demos cuenta.

Desde el presente en unas ocasiones  y desde el pasado en otras nos obliga a mirar de frente los hechos o a hacerlo a través de los ojos de la memoria que queramos o no distorsiona la realidad.

Marian hace un recorrido histórico desde los años 60 hasta casi los 90, nos hace viajar desde  España hasta las Islas Griegas, a los lugares en los que los personajes intentan vivir y, sobretodo, sobrevivir.
Conocemos el muelle de Arriluce, Las Arenas, el Club Marítimo de Bilbao donde se celebraban las fiestas de puesta de largo de la alta sociedad Bilbaina, las corralas donde malviven las viudas de guerra, por Buenos Aires y Granada, por los entresijos de no tan glamouroso mundo del cine, por el barrio de Salamanca, por las comunidades Hippies que poblaron las islas griegas en los 70.

Es esta, sobretodo, una novela de sentimientos, una novela que habla del amor y del odio, de la amistad y la solidaridad y sobretodo de la traición y de cómo afecta a quien la sufre y también a quien la lleva a cabo. De los verdugos y de las víctimas y del papel que cada uno nos asignamos.

El resentimiento. Guía mis pasos como un siniestro ángel de la guarda. ¿Dónde acaba el amor propio y empieza la venganza?.

No he conseguido ponerme en la piel de Henar, no ha despertado mi empatía, no he sido capaz de
entender ese afán por no cerrar los círculos, por no buscar a paz.

Los acontecimientos sin resolver tienen algo de eternos. Se quedan con nosotros por los tiempos de los tiempos.

Y a pesar de todo ello, ha despertado mi admiración, porque es capaz de salir de los férreos límites marcados para las mujeres de la época que le toca vivir.

Pero tampoco he sido capaz de empatizar con Martín, aunque he comprendido sus razones mucho mejor que las de Henar.
Son dos personajes opuestos, como dos trenes avanzando en dirección es opuestas por distintas vías que en un momento coinciden, pero que en el camino de vuelta, en algún punto uno de los dos equivoca la vía y se encuentra de enfrente con el otro haciendo el choque inevitable.

Ella vivía en otro mundo, tan cerrado sobre sí mismo que todo lo demás no existía. Quizá debería haberme dado cuenta entonces de su auténtica incapacidad para aceptar cualquier cosa que quedara fuera de ese espacio cerrado.

Ambos viven en dos realidades que nada tienen que ver, Henar renuncia a la suya por voluntad propia, en lo que a mí me parece un capricho de niña bien y Martin se ve obligado a vivir una vida que no es la suya, se ve arrastrado a un ambiente que nada tiene que ver con lo que ha sido su existencia anterior, a la que de una manera u otra acaba volviendo.
 
Tu y ella erais dos buenas personas a las que la vida volvió peores de lo que tenían que haber sido. Y que solo alejados el uno del otro podíais volver a ser decentes.

Y a pesar de esta falta de empatía o tal vez por ella, me ha subyugado esta historia, he disfrutado cada palabra, me he pasado 272 páginas intentando entender las razones y los hechos… y he gozado con la experiencia de principio a fin.

¿Cuando se produce el proceso de envilecimiento que nos convierte en otros? ¿Estaban agazapadas nuestras miserias en algún rincón oscuro? Ella no era como yo la veía. Tampoco yo. Pienso ahora en esa Henar alegre, atrevida, franca, sin recovecos para la traición, y sé que no era así. Pero necesitaba que fuera así. ¿Para enamorarme de ella con coartada? ¿Para tener un motivo que me eximiera de otras intenciones menos sublimes? El tiempo lo descompone todo. Hasta lo que creemos haber visto con nuestros propios ojos.

La autora teje una historia compleja, llena de aristas y dimensiones, narra  la historia de manera cuidada, con una exquisita prosa, y nos regala una historia magistral rematándola con un final perfecto, exacto, magnífico.
Una novela que sin duda ha merecido la pena conocer, una autora a la que sin duda volveré a acercarme más pronto que tarde.

Por un instante pienso en la maldad que habita en cada uno de nosotros. Es inexpugnable y clandestina, siempre latente a la espera de que las circunstancias los despierten. No sabemos lo verdaderamente malos que podríamos llegar a ser hasta que nos vemos frente a una situación que desafía nuestras convicciones.

lunes, 30 de diciembre de 2019

Antes mueren los que no aman


Plana, Ines (2019)
Antes mueren los que no aman
Editorial Espasa, Barcelona, 512 pp.
ISBN: 978-8467056402

En las Navidades de 2009, con un país aplastado por la crisis, una funcionaria de la Seguridad Social muere al ser empujada violentamente contra una cristalera. Quien lo hace es una joven que huye del lugar sin dejar rastro. Este es el caso que investiga Julián Tresser, teniente de la Policía Judicial de la Guardia Civil, cuando surge la primera pista fiable sobre el paradero de Luba, una chiquilla de doce años que desapareció misteriosamente dos años atrás.
Desde entonces, Tresser ha buscado desesperadamente a esa niña que no es su hija pero que debería serlo. No imagina que la pequeña ha escapado del sórdido mundo de la prostitución en la que la habían confinado. El azar la lleva a esconderse en una casa en un pueblo perdido donde dos mujeres parecen ocultar un secreto inconfesable que podría arruinarles la vida. Luba debería pedirles ayuda, puesto llega herida hasta allí, pero los abusos que ha sufrido le impiden confiar en nadie. Esas circunstancias, caprichosas y crueles, no se lo van a poner fácil al teniente, pues, a la vez que busca a la niña, deberá elegir entre la responsabilidad que conlleva su oficio y la fuerza de los vínculos de sangre.
Tras el éxito de Morir no es lo que más duele, Inés Plana sumerge al lector en una trama vertiginosa por la que transitan personajes atormentados y complejos y en donde el teniente Tresser se someterá a un dilema moral que pondrá a prueba sus convicciones.

Convivimos con más monstruos de los que imaginamos.

En mi reseña anterior os hablaba sobre Morir no es lo que más duele, hoy me centro en esta segunda novela de Inés Plana que podría considerarse una segunda parte de aquella. No hay duda de que son novelas que pueden leerse de forma independiente, pero para captar toda su esencia os aconsejo acercaros a la primera.

Y esto lo digo porque en esta historia Inés lleva a los personajes un paso más allá. Los personajes de la primera novela evolucionan ante nuestros ojos, algunos de ellos a pasos agigantados, otros, que en aquella fueron secundarios, de lujo, eso sí, cobran en esta un protagonismo innegable.

Julián comienza a mostrarnos esa parte vulnerable que le hace humano, aunque siga conteniéndose consciente o inconscientemente dentro de esa coraza de profesionalidad que sigue primando en su día a día y que a veces le pesa como un lastre.

Estaba emocionado y no recordaba haberlo estado nunca, al menos de ese modo, tan acostumbrado siempre a mantener el control de la situación y a no soltar el amarre de sus sentimientos, como un barco eternamente atracado en el puerto.

Coira, al contrario que su superior, se ve obligado a controlar sus sentimientos familiares, atar sus afectos en pro de su faceta profesional, sin poder evitar que ambos ámbitos se enreden sin remedio.

Adelaida reaparece con una fuerza distinta a la que le llevó su intervención en la primera novela, si en esta vimos la parte profesional de esta psiquiatra comprometida, en esta vemos sus propias zozobras y como estas afectan a una vida personal y familiar que, en muchas, la mayoría de las ocasiones se niega siquiera a permitir existir.

Me obligarás a esperar tu llamada y detesto el control sobre mí. Además, si un día no puedes hacerlo, me preocuparé por si te ha pasado algo. Vives rodeado de malos.

Y si a los protagonistas les lleva un paso más allá no hace menos con los lectores. Inés ha compuesto una novela que se nutre de muchas historias, una novela en la que las tramas evolucionan y se encuentran para construir una imagen difícil de ver en las primeras paginas.

La autora vuelve a adentrarse de manera magistral en la psicología rota de los personajes, porque todos ellos son personajes, hombres, mujeres y niños tan destrozados que parece imposible que los pedazos en que ha quedado convertida su vida vuelven a encajar para darle una segunda oportunidad de vivir.

Nos obliga a mirar de nuevo de frente al mal más absoluto, ante el de quienes lo sufren, al de quienes
lo infligen, ante el mal institucional, al terrorismo… pero también a ese instinto de supervivencia que todos guardamos en nuestro interior.

Los débiles se vuelven fuertes cuando el fuerte se vuelve débil. Entonces aprovechan y se comen sus despojos.

Vuelve a sumergirnos en las relaciones familiares, en las relaciones personales, en las mentiras que somos capaz de inventar y de creernos para escapar de una realidad que se nos vuelve insoportable, de los secretos que somos capaces de guardar aun a costa de nuestra tranquilidad, de nuestra propia salud mental.

Inés hace una crítica social intensa a lo largo de toda la novela, a la crisis económica y a quienes la provocan dejando indefensos a quienes la sufren de manera indirecta en sus carnes, a la corrupción continua que impera en las cloacas del estado, a la cosificación de las mujeres y las niñas que hace millonarios a los que viven de su infierno, al maltrato a las mujeres, al acoso…

Ha sido, una lectura intensa, asfixiante, agotadora… pero también esperanzadora… una historia que nos muestra que aún hay vida después de experiencias que matan la mente aunque no consigan matar el cuerpo.

Cerramos círculos de cariño y solidaridad constantemente.

La autora vuelve a llevarnos de la mano por Uvés, pero también por Galicia y esa costa que es capaz
de dar la vida y también la muerte, y nos lleva por esos paisajes nevados e inhóspitos de los paisajes castellanos de la mano de personajes ya conocidos y otros que nos invita a conocer. Personajes con un importantísimo punto en común, todos actúan, todos mienten por obligación o por afición, pero todos, ninguno se libra, tienen algo que esconder, algo que estará velado a lo largo de la historia y que nos será desvelado, poco a poco a lo largo de la trama.

Como la anterior esta me ha resultado una magnífica novela, mucho mas compleja en la trama que la anterior, pero como aquella, igual de bien resuelta. Si queréis una novela que os haga pasar un buen rato y que, a la vez, os haga reflexionar, si disfrutáis de una buena trama, bien hilada y bien narrada, no puedo más que recomendaros leer a Inés Plana, os aseguro que no os dejará indiferentes. Por mi parte, espero y deseo, volver a reencontrarme con Tresser y lo que desee contarme.

Le molestaba exponer tanto su vulnerabilidad cuando él se había construido a sí mismo como un ser rocoso, esculpido en piedra, invulnerable, sin pensar que el agua, con su insistencia, era capaz de horadar las rocas más resistentes.