jueves, 26 de noviembre de 2020

La puerta

Loureiro, Manel (2020)

La puerta (ebook)

Planeta, Barcelona, 352 pp.

ISBN: 9788408234876

 

Un crimen ritual. Una mujer desesperada por salvar a su hijo. Manel Loureiro sorprende con un thriller ambientado en la misteriosa y legendaria Galicia.

El hallazgo del cadáver de una joven, asesinada mediante una antigua forma ritual a los pies de la mítica Puerta de Alén, desconcierta a sus investigadores. La agente Raquel Colina es una recién llegada a ese rincón perdido de Galicia para tratar de salvar a su hijo, al que la medicina ya no puede curar. Sin otra alternativa, y llena de dudas, Raquel había recurrido a una menciñeira local, que prometía su sanación.

Sin embargo, la misteriosa desaparición de la curandera y el descubrimiento de la víctima de la Puerta hacen sospechar a Raquel que ambos casos pueden estar relacionados. Con la complicidad de su compañero, en un ambiente mágico y rural que no acaba de comprender y donde todo el mundo parece guardar un secreto, la agente comenzará una desesperada cuenta atrás para resolver el caso y así hallar la última tabla de salvación que le queda a su hijo.

 

 Lo que realmente me tenía angustiada era la sensación pegajosa de estar caminando todo el rato por el delgado filo que separa la realidad de la fantasía. Y eso no tenía fácil solución.

 

La puerta es una novela que, nada más arrancar, ya establece un claro posicionamiento en lo que te vas a encontrar después. Partiendo de una situación de lo mas cotidiana del mundo ya introduce esos elementos “misteriosos” que van a ser un continuo a lo largo de toda la trama, por lo que si en estas primeras páginas no te engancha, es difícil que lo haga a partir de aquí. A mí, os aseguro que, aparte de ponerme los pelos de punta, fue un acicate para sumergirme en la novela como el que se tira a una piscina de cabeza habiendo apenas probado con el pulgar del pie la temperatura del agua.


Lo que te encuentras a partir de aquí es una novela negra, por más que los protagonistas pertenezcan a los cuerpos de seguridad. ¿Que hay una investigación sobre una muerte? Obviamente, no hay más que leer la sinopsis, pero la novela no se queda ahí, sino que ubica la trama dentro de un lugar lleno de misterios, secretos y medias verdades. Dentro de un paisaje que el autor describe de una forma sublime para hacernos dudar y de una atmosfera que nos lleva a empaparnos con la persistente lluvia, a sentir horadados los oídos por el fuerte viento,  a sentir perdida toda percepción espacial entre la densa niebla, a sentirnos pequeños ante construcciones magnificas cuya existencia se pierde en el principio de los tiempos. Consiguiendo, al fin, que toda nuestra parte racional se tambalee y comencemos  a creer que lo que cuenta, a pesar de ser ficción podría ser real, porque como se dice en aquellas tierras: «eu non creo nas meigas, mais habelas hainas» («yo no creo en las brujas, pero haberlas, las hay»).

 

Pero, cuando no te queda otra alternativa, acudes incluso a aquello que jamás te habrías tomado en serio, por si acaso hubiese el más mínimo resquicio de esperanza. Los seres humanos somos así.

 

Y frente a esta atmósfera incierta, Manel coloca tres protagonistas rotundamente reales.

Raquel es una Guardia Civil, si, pero ante todo es una madre que lucha por la supervivencia de su hijo.


Una madre sola ante la situación más angustiosa de su hijo, una mujer sin familia que la apoye, sin redes sociales en las que apoyarse, una mujer que, a pesar de su racionalidad, se aferra a un clavo ardiendo si esto le da la mínima oportunidad de cambiar el curso de un futuro escrito. Una mujer valiente a la que el tiempo apremia, a la que las circunstancias que nunca le han sido favorables, se le vuelven aun más adversas en esta tierra que le resulta tan extraña y tan incontrolable, una mujer a la que la desesperación, a veces, no le permite ser racional, porque el corazón, en este caso pesa mucho más que lo que su profesión le haya podido enseñar.

 

Había ido allí en busca de respuestas y salía con muchas más dudas que las que tenía antes. Necesitaba probar otro enfoque.

 

Julián es ese niño desahuciado al que su madre está empeñada en arrancar de la muerte, un niño de apenas 9 años, al que su madre solo quiere proporcionar una oportunidad de seguir viviendo, de seguir siendo un niño y de ser feliz. Un niño que, a lo largo de la novela, nos demuestra que  es mucho más consciente de lo que le ocurre de lo que su madre cree y a la que no le cuenta lo que vive y lo que siente en su afán de protegerla.

 

Julián tenía tan solo nueve años y con esa edad el mundo es un lugar bastante mágico en el que no te molestas demasiado en buscar explicaciones lógicas para hechos aberrantes.

 


Y por último tenemos a Juan, el compañero de Raquel, un personaje del que me he enamorado desde el primer momento. Un personaje en el que el autor derrumba muchos de los tópicos que rodean a los “gorditos”, un personaje que es el COMPAÑERO con el que todos desearíamos contar en lo profesional y el amigo fiel al que todos querríamos tener en lo personal.

 

Le envidié profundamente y al mismo tiempo sentí una inmensa gratitud al destino por tenerlo de compañero. Gente como él es la que hace que el mundo no se vaya al garete, incluso con un aspecto tan desastrado y torpe como el suyo.

 

Junto a estos tres pilares encontramos un puñado de secundarios que serán claves para el desarrollo de la novela, porque si hay algo destacable es que en esta historia no hay personajes de relleno, no hay trama de relleno, no hay descripciones de relleno… está lo que tiene que estar y en su justa medida.

Raquel nos cuenta la historia en primera persona en los capítulos que llevan su nombre, lo que nos permite meternos en su cabeza y sufrir en nuestras carnes la desesperación de una investigación en la que las puertas tras las que se esconden las respuestas se cierran una a una ante sus narices.  Conocemos hasta el último de sus pensamientos y sus sentimientos y junto a ella somos capaces de vivir la desesperación, la ira, la incertidumbre y el terror…

 

No había querido pensar en esa posibilidad, pero evitar la realidad no impide que esta salte del suelo y te muerda en el cuello.

 

El resto de los capítulos los narra un narrador omnisciente que permite que situemos a esa Raquel en relación con los demás, que seamos capaces, aun parcialmente, de construir a su alrededor un puzle en el que vayan encajando las piezas que se nos ocultan.

De esta forma, alternando puntos de vista en capítulos breves, el autor consigue que el interés no decaiga, que la tensión de lo vivido por los protagonistas vaya aumentando y te inunde hasta llegar a un punto de no retorno, a un final frenético y sorprendente.

Una novela de la que he disfrutado, en la que he encontrado una trama distinta y original y en la que he podido acercarme por primera vez a un autor al que nunca había tenido la oportunidad de leer.

Una novela que puede ser tan real o tan ficticia como cada uno de nosotros queramos interpretar.

 

Las leyendas no son más que retazos de hechos auténticos que se han ido transformando con el paso de los siglos y de distintos narradores, Raquel. Detrás de cada leyenda, por muy disparatada que parezca, siempre se esconde un trozo de verdad.

martes, 24 de noviembre de 2020

Siete mentiras

Kay, Elizabeth (2020)

Siete mentiras (ebook)

Editorial Planeta, Barcelona, 464 pp.

ISBN: 9788408233619


Jane y Marnie han sido inseparables desde los once años. Se adoran y siempre lo han compartido todo. Pero, cuando Marnie le presenta al hombre del que se ha enamorado, Jane miente a su amiga del alma por primera vez en su vida. Porque Charles no le gusta, pero prefiere no decírselo. Porque incluso las mejores amigas guardan algún secreto.

A medida que pasan los años, a esa primera mentira sin importancia le sucederán otras que marcarán sus vidas para siempre. Porque si Jane hubiera sido sincera desde el comienzo, tal vez ahora el marido de su mejor amiga seguiría vivo…

Ahora Jane tiene la oportunidad de contar la verdad.

La pregunta es: ¿la vas a creer?

 

Si somos sinceros, y yo estoy lo estoy siendo por fin. Un corazón nunca se conquista. Solo se entrega y se recibe. No es posible persuadirlo, engatusarlo,  cambiarlo, apaciguarlo, robarlo,  endurecerlo ni tomarlo. Y mucho menos conquistarlo.

 

Hoy os traigo mi opinión sobre una novela que, sin saber muy bien porque me atrajo desde que  descubrí por primera vez su cubierta. A pesar de que no suelo pararme mucho en la sinopsis, esta vez sí lo hice y lo que leí acabo de reafirmar mi deseo de acercarme a esta historia.

Lo cierto es que es una novela de las que te atrapan y su escasa extensión facilita, además, que la lectura no se demore demasiado, por lo que, entre unas cosas y otras, la lectura apenas me ha durado un par de días.

A lo anterior debo añadir que es una novela fácil de leer, sencilla en la estructura, que es casi lineal, con escasos flashback no demasiado alejados en el tiempo, con pocos personajes y escasos escenarios, lo que facilita enormemente seguir el hilo de la historia.

El libro, escrito en primera persona, se identifica desde el inicio como una confesión, pero a quien se hace esta  es, probablemente, uno de los detalles que más me ha gustado de la trama; pero deberéis leerla para saber si compartís mi opinión o no, ya sabéis que lo del spoiler no va conmigo.

Estamos ante una novela que se sumerge en la profundas aguas de la amistad, esa que cada uno entendemos de una manera, esa que es tan subjetiva como lo somos nosotros mismos. Una amistad puede hacer crecer o puede destruir y, en este caso,  es una amistad asfixiante, egoísta y, de una u otra forma, interesada. Jane entiende la amistad de una manera exclusivista, única y totalmente parcializada.

 

¿Acaso puede apoyar a otra persona alguien que ha pasado toda su vida apoyándose en los demás? Noestoy segura. Creo que cuando uno asume voluntariamente ese papel en la vida ese otra persona, debe aceptar  que esta siempre se pondrá primero y que la estructura de esa relación no puede revertirse. La dejará caer antes de sacrificarse para apoyarlo.

 

Al inicio de la novela Jane despertó en mi cierta empatía y hasta ternura, debido probablemente a sus experiencias pasadas y a los reveses a los que le somete la vida, pero claro, eso es fácil sentir simpatía cuando alguien te cuenta sus problemas en primera persona, cuando su responsabilidad no existe y siempre son los demás los culpables de nuestros fracasos y sobretodo de nuestros errores. Es cierto que, a lo largo de la novela, esa misma sinceridad de la protagonista es la que va convirtiendo esa simpatía inicial en una irritación constante hacia sus pensamientos y sus acciones transformándola en un personaje odioso, no diría malo, pero sí bastante desequilibrado. Una mujer que entiende que todo en esta vida o más bien que Marnie, en este caso, su amiga del alma, debe estar supeditada a sus necesidades, aunque  se empeña en convencerse a sí misma de que es ella quien está siempre pendiente, definiéndose a sí misma como la mejor amiga, en una relación cuyos límites, a veces se desdibujan, insinuando relaciones que traspasan esa línea.

 

Las viejas amistades son como una cuerda llena de nudos, deshilachada por ciertas partes y gruesa y protuberante por otras. Temí que el hilo de nuestro amor estuviera demasiado pelado y raido para soportar el peso de mi verdad.

 

Es posible, y así se intuye en la novela que la personalidad de Jane está determinada por lo que vivió o no pudo vivir antes de conocer a Marnie y por la crudeza de un presente en el que nada parece salirle bien, en la que la única persona que le ancla a esa felicidad efímera también se le escapa entre los dedos, pero bueno, la mochila de cada uno y la forma de gestionarla es responsabilidad de cada uno y no puede, en ningún caso, determinar el daño que se infrinja a los demás, no? Y en este caso Jane sobrepasa todos los límites para conseguir perpetuar una amistad que comenzó con 11 años, una amistad que ella quiere mantener inalterable, sin entender que las relaciones deben evolucionar como lo hacen las propias personas.

Ha sido una lectura que me ha resultado original en su trama y su planteamiento, una novela que he disfrutado y que, al hilo del título, voy a resumir en mis siete consejos, las siete verdades por las que deberíais leer esta historia:

  verdad:         Es una novela que te atrapa manteniendo la intriga hasta el final

2ª verdad.          Es una historia entretenida y fácil de leer

 verdad:         El concepto de “amistad” no es tan puro como pudiera parecer

4ª verdad:          El concepto de familia tampoco es  demasiado heterodoxo

5ª verdad:          Alrededor del concepto de amistad gravitan otros temas preocupantes, alguno de los cuales me han tocado muy de cerca

6ª verdad:          “No hay mas ciego que el que no quiere ver”, lo que en este caso es aplicable a las dos protagonistas

7ª verdad:          Las siete mentiras se reducen a una primera mentira que para no ser descubierta necesita cubrirse de nuevas mentiras

 

Lo primero que debes tener en cuenta es que una mentira es solo una historia. Es algo inventado, algo ficticio. Lo segundo es que hasta la historia más extraña, la mentira más ridícula,  puede parecer totalmente cierta y perfectamente posible. Queremos creerla.  La tercera es que las mentiras creíbles no son, por tanto, una gran hazaña. Pero lo más importante de todo, y que nunca debes olvidar,  es que no somos inmunes a nuestras propias mentiras Revisamos nuestras historias alterando el énfasis, aumentando  la tensión y exagerando el dramatismo. Y al final,  después de haber contado varias veces esa historia modificada, mejorándola cada vez, empezamos a creerla también. Porque estamos revisando no solo nuestras historias, sino también los recuerdos. Los momentos que creamos, que imaginamos, los empezamos a percibir cómo algo real. Podemos ver cómo se desarrolla la situación tal cómo podría haber sucedido y empezamos a preguntarnos dónde termina la verdad que empieza la mentira.

viernes, 20 de noviembre de 2020

No volveré a tener miedo

Rivero, Pablo  (2017)

No volveré a tener miedo (eBook)

Suma, Barcelona, 328 pp.

ISBN: 9788491291176


La madrugada del 9 de abril de 1994 una familia es asesinada mientras duerme. El crimen conmociona a la sociedad española por la brutalidad de los hechos y porque es cometido a sangre fría por uno de sus miembros. Estos son sus últimos siete días de vida.

Tras una fuerte discusión, el padre abandona la casa familiar. Laura, la madre, arrepentida de haber sacado a la luz los secretos que con tanto esmero se esforzaban en esconder, tendrá que lidiar con los dos hijos que nunca quiso mientras encuentra la manera de hacerle volver. Raúl, el hijo mayor, obsesionado con el cine de terror, intenta huir de sus oscuras tentaciones a ritmo de canciones de Nirvana. Mientras que Mario, el pequeño, encuentra en la historia que le contó su hermano sobre un hombre que espera cada noche frente a su ventana, las claves para entender la ausencia paterna.

Pero, ¿qué tiene que ver ese hombre con el crimen que ocurrirá tan sólo siete días después? ¿Y con la desaparición del joven Jonathan García, acaecida hace un año en el mismo barrio?

Siete días en que cualquiera puede ser víctima o verdugo y en los que el miedo desaparecerá para siempre...

 

Parecía una pesadilla: se daba cuenta de que por mucho que la odiara y tratara de escapar de los conflictos que le causaban tanto dolor, tarde o temprano, acabaría siendo igual que ella. Lo llevaba en la sangre. Era lo peor que le podía pasar y solo había una manera de impedir que eso ocurriera.

 

Ya hace tiempo que esta novela esperaba su turno entre los ebooks pendientes, aun mas que el que lleva esperando “Penitencia”, del mismo autor y que no tardaré demasiado en leer tras las buenas críticas y la lectura que hoy traigo al blog.

Lo cierto es que tras finalizar la lectura, que me llevó apenas un par de días, aun no soy capaz de decidir si me ha gustado o no esta historia, pero lo que sí puedo asegurar es que me ha dejado tocada.

Ha sido una lectura tremendamente dura y a ratos he estado a punto de abandonarla, pero lo cierto es que no he podido hacerlo, me tenía atrapada, necesitaba desentrañar cual era el misterio, cual sería en desenlace de la tensión que se respira en la novela desde las primeras líneas y que va in crescendo hasta llegar a un final absolutamente inesperado y desgraciadamente más creíble de lo que nos gustaría pensar.

El autor se mete y nos mete “hasta la cocina” de uno de esos chalets de clase media de una urbanización cualquiera de las afueras de la ciudad, un chalet como tantos otros, un chalet en el que de puertas afuera nunca pasa nada y en el que sin embargo de puertas para dentro se vive un infierno. Un infierno que se silencia, porque impera la idea de que “lo que pasa en la casa, debe quedarse en la casa”. El autor describe con maestría las disfunciones de una familia desestructurada y las consecuencias que esta situación tiene para cada uno de los miembros de la familia. En la narración de los hechos, el autor coloca el foco de la responsabilidad sobre un personaje determinado y nos arrastra a creer que su personalidad, que sus acciones han llevado a una situación en la que las salidas son escasas y ninguna de ellas pinta nada bien. 

 

— ¿Tú crees que a él le gustaría saber que estás contando las cosas que son de casa por ahí? No, ¿verdad? Porque las cosas de casa son de casa y no queremos que mamá se enfade más, ¿verdad? —insistió su madre inclinándose más y más hacia él conforme hacía las preguntas retóricas en el tono infantil que hacía sentir a Mario más pequeño de lo que era.

 

A lo largo de las páginas vemos como se va deteriorando la salud mental de cada uno de los personajes, dentro del ambiente opresivo de ese chalet y sus alrededores, entre esas cuatro paredes en que la tensión es tan palpable que traspasa el papel y me ha sorprendido, a menudo, conteniendo la respiración.

La narración te lleva de la mano hacia un desenlace que se conoce, pero cuyo artífice es desconocido, un artífice que creemos descubrir a lo largo de la trama, que nos lleva a dudar de cada uno de los personajes, hasta llegar a la identidad que yo menos esperaba.

Y es que en esta historia, nada es lo que parece, porque, como ocurre casi siempre, aún en la propia vida, en esta trama se nos escapa una parte de los hechos,  solo conocemos la parte que el narrador de la misma quiere transmitirnos y, ya se sabe, la verdad siempre es relativa, y existen tantas versiones como personas la vivan y no podemos, no somos quien para juzgar a una persona sin conocer todo lo que hay detrás de su experiencia vital.

 

Era absurdo jugar a aquello en una casa que se cimentaba sobre mentiras.


El autor ha construido una novela asfixiante, oscura, cruel,  en la que destroza el ideal del instinto maternal, del amor filial y el amor fraternal… en el que pone ante nosotros las miserias de una vida mal vivida, y cómo las experiencias vitales determinan el devenir de la vida de las personas hasta llevarles a situaciones inimaginables para el común de los mortales. Y ha conseguido que a veces me sintiera el niño lleno de miedos, el adolescente perdido entre la infancia y la madurez, la madre frustrada o el padre ausente y ha conseguido, que,  también a veces, esa empatía que los personajes hacían nacer en mi se convirtiera en incomprensión, en dolor e incluso en odio. Y si hay algo que me ha aterrado de esta novela es la posibilidad de que mas allá de una novela sea una historia real,  de esas que se dan entre las cuatro paredes de un hogar cualquiera, de esas que leemos en los periódicos, de esas que nos parece que nunca podrán suceder pero que, por desgracia, se dan con más frecuencia de la que pensamos y entre personas que de puertas para fuera no tildaríamos de nada que no fuera “personas normales”.

Por todo esto, sigo sin saber si la historia me ha gustado o no, sigo sin saber si soy capaz de recomendar su lectura, así en general, debido a su dureza, pero tengo claro que el autor me ha ganado y que voy a seguir leyendo las historias que quiera regalarnos.

 

No entendía por qué todo lo mostraban como si fuera blanco o negro, cuando al fin y al cabo las relaciones siempre eran cosa de dos. «¡Aquí no hay buenos y malos!», le entraban ganas de gritarle.

 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Una promesa de juventud

Reig, María (2020)

Una promesa de juventud

Suma, Barcelona, 752 pp.

ISBN: 9788491294252

 

Un internado en mitad del bosque.

Una joven en busca de respuestas.

Un gran misterio por resolver.

 


Suiza, 1939. Santa Ursula acoge a alumnas extranjeras para el nuevo curso. Charlotte, una de las veteranas, será la encargada de integrar a Sara Suárez. Con el paso de los días, las jóvenes fraguan una amistad que se verá interrumpida por la guerra.

Oxford, década de 1970. Caroline Eccleston prepara su tesis sobre los internados suizos en la Segunda Guerra Mundial. El hallazgo del cierre inesperado de uno de ellos enciende la curiosidad de Carol, que no duda en viajar a Zúrich para encontrar respuestas.

Después del éxito de Papel y tinta, María Reig vuelve con una novela conmovedora narrada con fuerza y ritmo. Una promesa de juventud es la deslumbrante recreación de un tiempo de sombra que cincela la personalidad de unas adolescentes que intentan sobrevivir en un mundo lleno de demonios.

 

-              ¿Se ha preguntado alguna vez que es el hogar, señorita Eccleston?- me cuestionó retóricamente-. Yo lo he reflexionado muchas veces. El hogar es un espacio simbólico con coordenadas geográficas y físicas. Es un rincón al que siempre volvemos, en el que almacenamos recuerdos de las diferentes etapas que hemos vivido. Es donde habitan nuestros logros y nuestros fantasmas. Es donde nos reunimos con quienes amamos, donde censuramos a los que detestamos. Es, probablemente, el único lugar en el que somos nosotros mismos; cuatro paredes que conocen lo mejor y lo peor de nuestra alma corrupta.

 


Cuando leí la sinopsis de una promesa de juventud, no pude evitar que mi mente volara a esas novelas de Enid Blyton que discurrían en aquellos internados ingleses: Santa Clara, Torres de Malory… se que quienes tengáis edades similares a la mía recordareis las aventuras de esas adolescentes separadas de sus familias para vivir la amistad entre estudios y “aventuras”.

Al comenzar la novela, las semejanzas pronto desaparecen, alejándose esta trama de la ligereza de la de aquellas que acompañaron mis tardes infantiles. Porque en esta novela las circunstancias son especiales, y lo son por el momento en que se desarrolla la historia, por el lugar donde se encuentra St Úrsula y por la idiosincrasia de las propias protagonista, hijas de las mayores eminencias internacionales en el ámbito social, político y económico de los años 30.

 

He aquí una de las grandes incoherencias del gran Institut Sankt Johann: se prometía solventar las desviaciones en comportamiento e intelecto, pero sin perder de vista los títulos y el crédito que poseían los padres de los alumnos. Había que aplicar castigos, si, pero también era recomendable hacer la vista gorda sobre determinados apellidos para evitar quejas o abandonos. Al fin y al cabo, es estúpido morder la mano que te da de comer.

 

Nos encontramos con una novela a dos voces. La de Caroline, contando su presente en los años 70, un


presente que desea indagar en un pasado concreto. Y la de Charlotte, que a través de sus recuerdos del pasado consigue, a su manera, dar respuesta a las preguntas que se agolpan en la investigación y en la mente de Caroline.

Y es que es lo que tiene investigar, que tiras de un hilo, pero ese hilo se desenhebra y te lleva a menudo por otros derroteros, que cada respuesta conseguida genera una nueva pregunta y a veces, no conseguimos ver el tapiz completo, sobre todo cuando esta imagen depende de los recuerdos y sobretodo de los deseos de recordar de una sola fuente.

 

- No intenté llenar su vida con los retazos de la mía, señorita Eccleston. El pasado se enquista y no deja brotar al presente.

 

Caroline y Charlotte son dos personajes fuertes, perseverantes, controladores… pero una solo tiene preguntas y la otra tiene las respuestas y dárselas o no depende de la voluntad y sobretodo de una atadura moral debida a la promesa de salvaguardar secretos ajenos.


La trama ha conseguido mantenerme alerta y la historia me ha parecido coherente y bien hilada, pero no ha sido una lectura ágil, y no solo por sus más de setecientas páginas, sino por esa profusión descriptiva que a ratos me ha sacado de la novela. Y es que es un hecho que la autora ha manejado una amplísima documentación y ese trabajo se traslada a la novela, por lo que a menudo nos encontramos con multitud de datos que expone, tal vez, demasiado detalladamente. Los paisajes, los escenarios urbanos, e incluso los personajes cuya multitud de nombres y nacionalidades abruman al principio de la novela  y que son fruto, supongo, de su afán por revelarnos todos los datos posibles. Reconozco su trabajo y  su maestría pero siento, que en algunos casos, queda poco margen a la imaginación del lector al darle todo, hechos y escenarios demasiado "masticados".

Es cierto que no es una novela fácil, que aunar la adolescencia, la guerra y sus implicaciones, la vida personal de todos los protagonistas, la literatura e incluso el arte no es “pecata minuta”, pero tal vez, ese abarcar demasiado, esos relatos de los avances de la guerra, esos extensas párrafos descriptivos han conseguido en algunos momentos desviarme de la trama principal, del fin de la historia, del conflicto real.

Tal vez debido a lo anterior la parte de Caroline, siendo, supongo, la trama “complementaria” me ha resultado a menudo más atractiva que la trama del colegio que, supongo, la trama central.

 

Al miedo lo alimenta la ignorancia. Si lo analiza, lo que más nos aterra es aquello de lo que menos información tenemos. No sabemos cómo enfrentarnos  a ello, como se comporta. Es la ausencia de datos lo que nos condena al terror.

 

E insisto, es una novela que me ha gustado, que me ha parecido original en su planteamiento y
coherente en su desarrollo, escrita sin un pero en cuanto a calidad  literaria, de la que María Reig va sobrada, y que considero una autora a la que, estoy segura, aun le queda mucho que contar y a la que confío en volver a leer de nuevo.

 

Debemos olvida St Úrsula, protegerla con nuestro silencio y nuestra prudencia, solo así seguirá vivo todo por lo que hemos luchado, Nuestra patria de ideas y valores sin fronteras.

martes, 17 de noviembre de 2020

La familia y otros líos

Keyes, Marian (2020)

La familia y otros líos (ebook)

Plaza & Janés Editores, Barcelona, 656 pp.

ISBN: 9788401023958



Los Casey son una familia glamurosa y feliz. Johnny Casey, sus hermanos Ed y Liam, sus preciosas e inteligentes mujeres y todos sus hijos pasan mucho tiempo juntos: fiestas de cumpleaños, aniversarios, fines de semana que comparten fuera... Jessie, la mujer de Johnny, se encarga de organizarlo todo porque no hay nada que desee más que crear recuerdos juntos.

Pero, ¿qué ocurre cuando esos recuerdos no son lo que esperas?

Todas las familias esconden secretos, y lo último que quieren es que salgan a la luz. Justo lo que ocurrirá cuando Cara, la mujer de Ed, se dé un golpe en la cabeza y empiece a desvelar la pequeña red de mentiras en la que se sustenta su aparente perfección familiar.

 

Cuando éramos niños pensábamos que cuando fuéramos mayores dejaríamos de ser vulnerables. Pero hacerse mayor es aceptar la vulnerabilidad… Estar vivo es ser vulnerable.

 

Desde que hace 20 años leyera “Sushi para principiantes”, Marian Keyes se convirtió en una de mis escritoras favoritas  para lo que yo llamo "desengrasar". Y no lo expreso en sentido peyorativo, ni hacia sus novelas, ni hacia su forma de escribir, más bien, todo lo contrario. Las historias de esta autora son de esas que me permiten desconectar, que leo con la seguridad de que voy a disfrutarlas sin más expectativa que el propio placer de la lectura y a las que necesito acercarme después de haber estado inmersa en demasiadas lecturas "negras" seguidas.

La autora ha conseguido siempre que me identifique con uno o varios de sus personajes, desde aquellas treintañeras llenas de conflictos profesionales y personales que me acompañaron a esa edad hasta esta novela, en la que sus personajes ya no son “alocadas jovencitas”, sino mujeres maduras con un presente más o menos estable, con las que, de nuevo, de una u otra forma encuentro lugares comunes. Y es que, si hay algo indiscutible es que las verdaderas protagonistas de las novelas de Marian Keyes son las mujeres, de las que los hombres son “acompañantes necesarios” y en muchos casos, la fuente de los conflictos; cada una de ellas dotada de una personalidad determinada, a veces de forma caricaturizada, que le permite a la autora exponer las fortalezas y debilidades de cada una de ellas.

 

No a todo el mundo le gustan las mujeres “ambiciosas”. Cuando se dice eso de un hombre, siempre es en un sentido positivo. Pero ¿de una mujer? No tanto. Si hubiese fracasado, la humillación me habría dolido tanto como la pérdida económica.»

 

Estos personajes y las tramas en las que se ven envueltas consiguen que la sonrisa aflore con frecuencia a lo largo de las páginas. Y, a pesar del tono ligero de la novela y como una seña de identidad más de sus historias, la autora, no duda en poner sobre la mesa asuntos tremendamente preocupantes de nuestra sociedad, como los trastornos de alimentación o las crisis de los refugiados. 

Por todo lo escrito anteriormente he disfrutado tremendamente esta historia, tal y como he disfrutado todas las anteriores y voy a intentar contaros porqué.  

Hay ciertos momentos en la vida, en los que la sociedad se empeña en que nuestra vida debe estar

asentada, en que nos empeñamos, en que en eso que llamamos mediana edad, entre los 45 y los 50 años, nuestro mundo  debe ser un mar en calma y nuestra existencia un barco, en el que si tenemos todos los cabos atados,  debemos navegar con absoluta tranquilidad. Es una edad a la que pensamos que todo está  ya asentado y en la que solo debemos dejarnos llevar. Y eso es lo que le ocurre a Jessie, mujer, esposa, madre y profesional exitosa que se empeña en que todo en su vida funcione como el mecanismo de un reloj suizo, y que con su afán controlador y su altísimo poder adquisitivo se empeña en “comprar” una familia ideal con la que “crear recuerdos”, celebrando, por todo lo alto, todo lo celebrable con la familia de su marido, sus mujeres y sus múltiples hijos, viviendo experiencias comunes, y durante días bajo el mismo techo.

 

Le era imposible delegar porque creía que ella podía hacerlo todo mejor y más rápido que los demás.

 

Pero esa imagen idealizada de familia unida y feliz puede saltar por los aires en cualquier momento. ¿Porqué?, pues por nada  o por todo. Porque cada uno tenemos nuestra propia familia, nuestra forma de ser, nuestra vida, nuestros secretos y nuestros muertos en el armario, y en esta familia no podría ser de otro modo.

De entrada Johnny, Ed y Liam, son hermanos, pero como en todas las familias, cada uno "hijo de su padre y de su madre", vamos que no tienen  nada en común, como tampoco lo tienen sus mujeres: Jessie, Cara y Nell. Cada uno de ellos carga con su propio estigma, el seductor, el soso, el vividor, la exitosa, la insegura y la comprometida.

Es difícil que tan variados perfiles encajen de forma efectiva, mucho menos cuando son lazos obligados y además estas relaciones están acompañadas de niños de distintas edades, de alguna ex mujer, de las familias políticas de alguno de ellos y de compañeros de trabajo. Y claro, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, y después de varios acontecimientos familiares y un golpe en la cabeza que elimina todos los filtros, Cara, destapa algunos secretos que pondrán esa felicidad en jaque y que amenazarán con derrumbar los cimientos de esa relación ideal que Jessie necesita como el respirar.

Cara y Jessie se erigen como las protagonistas fundamentales de la historia,  ambas son polos opuestos en carácter y en forma de vida, pero en el fondo, las dos son mujeres inseguras que se empeñan en ocultar sus inseguridades ante el resto, pero nada puede esconderse para siempre y los problemas no pueden solucionarse si no somos capaces de enfrentarnos a ellos.

Con saltos temporales y con capítulos que se van centrando en la historia de cada uno de los personajes, la autora construye un tapiz lleno de malos entendidos, verdades a medias, situaciones surrealistas y grandes dosis de humor, pero también una historia llena de aspectos que nos obligan a reflexionar y a enfrentarnos, junto a los personajes, a las que deben ser las prioridades de nuestra vida.

 

Tenía que parar: no le haría bien a nadie si se le iba la olla. Aunque, por lo que parecía, eso no lo decidía uno: la crisis de la mediana edad escapaba por completo a tu propio control.

 

No quiero contaros mucho más, porque a pesar de que podría explayarme en los aspectos más

controvertidos de la novela, estoy segura de que será mucho mejor que los descubráis vosotros mismos y que disfrutéis de esta novela que entretiene y que, además, hace pensar. Por mi parte, afianzo con esta novela mi preferencia por las historias que salen de la imaginación de Marian Keyes y a las que sin duda volveré a acercarme más pronto que tarde.

 

Aquello la había sacudido con fuerza: lo sabía porque se sentía como si estuviera soñando. A través de las experiencias del pasado, había descubierto que así era como se soportaba lo insoportable: su solícito cerebro atenuaba sus percepciones para que la horrible realidad solo le impactara en gotas manejables.

martes, 10 de noviembre de 2020

Las hogueras del cielo

Fidalgo, Yolanda (2020)

Las hogueras del cielo

Roca Editorial, Barcelona, 352 pp.

ISBN: 9788417968960

 

¿Qué sacrificarías para conseguir lo que deseas?

¿Cuánto podrías mentir?

Una extraordinaria novela histórica sobre la creación del observatorio más grande del mundo y sobre los grandes descubrimientos astronómicos de la primera mitad del siglo XX.

Los Ángeles, mayo de 1910.

La misma noche en que la Tierra atraviesa la cola del cometa Halley, llamado "El Destructor", en la casa de los mellizos Henry y Ellie Blur sucede algo terrible que los obliga a huir. Se dirigen hacia el monte Wilson, donde se ubica el observatorio astronómico más grande del mundo. Bajo ese cielo transparente encontrarán su propio destino, incluido el amor.

Hasta que uno de los dos desaparece.

 

Si, la vida es un sendero de un solo sentido, y nunca, nunca, podemos volver atrás y cambiar lo que ya ha sucedido, por mucho que duela, que desgarre, que raje.

 

Las hogueras del cielo es la segunda novela de Yolanda Fidalgo que con su primera obra, Mas allá de los volcanes, se alzó con el IV Premio Internacional de narrativa Marta de Mont Marçal. No tuve ocasión de leer aquella historia, pero no descarto hacerlo después del gran sabor de boca que me ha dejado la lectura de la novela cuya opinión comparto hoy.


Las hogueras del cielo puede considerarse una novela histórica, por lo que se refiere a la construcción del observatorio astronómico más grande del mundo y al trabajo que los astrónomos y demás personal llevaban a cabo, no solo en este, sino en los observatorios de la época.  Pero es, sobre todo, una novela intimista, centrada, sobretodo, aunque no de forma única, en los sentimientos y las emociones más íntimas de Ellie, la gran protagonista de esta historia.

 

- Abra su corazón, porque si no, hará de todo menos vivir

- Tampoco sufriré.

- La carencia también puede ser un sufrimiento. Es necesario un equilibrio.

 

Las hogueras el cielo es una novela que se centra en los férreos estereotipos sexuales y de género de principios del siglo XX y en el afán de superación de quienes se vieron constreñidos por ellos. Una novela en la que podemos identificar los primeros pasos de la revolución sexual, y el principio del empoderamiento femenino, aunque ni lo uno ni lo otro pudieran darse abiertamente sino tras un disfraz que muchas veces, más que una armadura constituían una jaula.

 

-              A la mayoría de  nosotras nos cortan las alas al nacer.

-              No solo a vosotras

-              A nosotras más

A ellas y a cualquiera que se sintiera diferente, que pensara que podía volar. Todos debían crecer con la mirada fija en el suelo, con la cabeza baja

 

Es una novela de perdidas vitales, de la inocencia, de la identidad e incluso, en ocasiones de la propia

vida, una novela sombría, en la que la oscuridad de la noche que se contempla desde el monte Wilson se confunde con la oscuridad con que la protagonista, en realidad prácticamente todos los protagonistas de esta novela, cubren su propio pasado, una oscuridad que trasciende de su interior, lleno de momentos difíciles, de tragedias que no son capaces de superar y que llevan a rastras para continuar una existencia que a menudo no se puede llamar vida.

 

En realidad no estaba vivo. Todo era un engaño. Uno no está vivo si no vive como desea. Se le puede llamar otra cosa, pero no vida.

 

Con una prosa cuidada y con capítulos cortos que enhebran en sí mismos el pasado y el  presente de forma continua, con una maestría que no conoce de bruscos cortes innecesarios, ni de la alternancia de los tiempos en capítulos separados, la autora nos ofrece una historia lóbrega, cruda, oscura y llena de secretos inconfesables pero iluminada siempre por un halo de esperanza.

La documentación manejada por la autora traspasa las páginas y tal y como enhebra presente y pasado, así enhebra los estudios astrológicos y las historia que hay detrás de las constelaciones, su conexión con la mitología, sin que en ningún momento esta información desentone ni resulte pesada, haciéndola parte de la trama casi como si de un personaje más se tratara.

 

Así vivía ella, oculta como esa pobre estrella, sin fuerzas para hacer otra cosa que quedarse allí, fija y escondida en la negrura de la noche.

 

En la historia encontramos personajes tiernos y personajes abominables. Personajes que son capaces de despertar nuestra empatía y nuestra solidaridad, como Ellie y Henry  esos gemelos que se erigen en el centro de la trama, como Oliver y Gant como Paul, personajes empeñados en comportarse como lo que no son, sin darse cuenta de que nadie puede, por mucho tiempo, luchar contra lo que somos, por mucho que nos empeñemos en escondernos, en ser otro. Una lección que Ellie aprende de Ckumu, un personaje que me ha parecido maravilloso, un indio sabio que es como el pepito grillo de la protagonista y que encuentra en ese ser la conciencia, en ese afán de protegerla, incluso de ella misma, la razón para vivir que creía perdida. Las conversaciones entre estos dos personajes me han parecido deliciosas, adelantadas al tiempo y el lugar en el que ambos viven y de lo más cabal.

 

A veces hay que mirar a la cara a nuestros propios demonios, sin miedo, aunque sea bajo la tormenta. Si no, nunca podremos aceptarlos.

 

Y junto a ellos, personajes odiosos, como ese padre, cuyo nombre no llegamos a conocer, o esos otros padres, que si identificamos y que se convierten en villanos buscando, según ellos, el bien de sus hijos aunque en realidad, solo pretendan salvaguardar su “respetabilidad”,  o el señor Jonhson, al que no sabría muy bien si definir como malo o simplemente como una marioneta cuyos movimientos están amarrados a las “veleidades” de su esposa o Hazel, esa mujer de su tiempo, a la que le han inculcado que llegar a ser una buena mujer pasa por ser una buena esposa y cuyo deseo, el de casarse al precio que sea, se convierte en el único objetivo de su vida.

 

Una mujer debe ser limpia. Esa es su principal virtud. Mira la casa de una mujer y podrás ver su alma. Casa pura, mujer pura. Casa sucia, mujer sucia.


Estamos, sin duda, ante una novela de grandísimos personajes que se mueven en una trama consistente. Una novela que nos habla de la igualdad y de la lucha por conseguirla, en todos los ámbitos, una novela que he disfrutado de la primera a la última página y a la que no puedo ponerle ni un pero. Una novela que me ha permitido conocer a una nueva autora, a la que, desde luego voy a seguir de cerca y disfrutar de una historia magnifica, llena de luchas, de incertidumbre, de secretos y, sobretodo, de la lucha por vivir de la forma en que nos dicta nuestro corazón, sin limitaciones sin sentido impuestas por la sociedad.   

 

La noche hay que sentirla, hay que dejarse abrazar por ella. Solo así podremos llegar a descifrar todos sus secretos.