Mola, Carmen (2020)
La Nena
Alfaguara, Barcelona, 392 pp.
ISBN: 9788420435985
Es la noche del fin de año chino, empieza el año del cerdo.
Chesca, al mando de la Brigada de Análisis de Casos desde hace un año, ha
quedado con Ángel Zárate, pero en el último momento este le da plantón. Aun
así, ella sale a divertirse, conoce a un hombre y pasa la noche con él. A la
mañana siguiente, tres hombres rodean su cama, a la espera de unirse al festín.
Y un repulsivo olor a cerdo impregna la estancia.
Después de un día entero sin dar señales, los compañeros de
la BAC empiezan a buscar a su compañera. Cuentan con una ayuda inestimable:
Elena Blanco, que aunque dejó la policía tras la debacle que supuso el caso de
la Red Púrpura, no puede dar la espalda a una amiga. Pronto se darán cuenta de
que tras la desaparición de Chesca se esconden secretos inconfesables.
No hay nada que
perder cuando todo está perdido.
Nadie regresa
indemne del infierno.
No hace demasiados meses que compartí mi opinión
sobre La novia gitana y la Red púrpura. Estaba deseando poder acercarme a La
nena, y os aseguro que me he quedado sin palabras.
No dudaba de que esta, como las dos anteriores, iba a
ser una de esas novelas que no puedes dejar de leer, una de esas historias que
cuando no la tienes entre las manos sigue dándote vueltas en la cabeza, y así
ha sido. No me ha durado ni dos días...
Quería alargar la duración de las páginas de esta
trama, que es tan tremenda o más que las anteriores, pero no ha sido posible,
no podía dejar de leer, era casi una necesidad física saber cuál era el rumbo
de esta historia.
Aunque los protagonistas son los mismos, nada es
igual en esta historia, porque todo ha cambiado. La experiencia vital de la BAC
no ha afectado a todos por igual. La inspectora Blanco abandonó la brigada para
dedicarse a tareas altruistas mucho más agradables pero... "la cabra tira
al monte", más aún cuando está en juego la integridad de una compañera,
casi una amiga... Y digo casi, con toda la intención, porque la amistad
presupone cierto conocimiento del otro y en este caso, a Chesca sólo se la
conoce a golpe de investigación, a golpe de hipótesis que han de ser desveladas
por un grupo al que a menudo la implicación afectiva le pone las cosas muy, muy
difíciles.
Todos tenemos
secretos y hay que respetarlos; cuando una persona se queda sin secretos lo ha
perdido todo.
Zárate se convierte en el gran protagonista de esta
tercera entrega, de el descubrimos esa parte
vulnerable y sentimental, ese
corazón que se empeña en esconder, aunque ante ciertas personas sus pétreas
corazas se vuelven de mantequilla.
Y si de los personajes conocidos he disfrutado no lo
he hecho menos de los nuevos. La madre de Elena, Isabel, es un
"personajazo", una mujer, para mí de otra galaxia, una mujer que vive
en un mundo paralelo alejado de la vida real del común de los mortales.
Al decirlo ha
señalado a la mujer que acompaña a Rentero, una dama de elegancia exquisita.
Pese a su edad, es una mujer bella, con esa belleza altiva que solo tienen los
ricos.
Y de Reyes, de Reyes no cuento nada, porque es un
personaje a descubrir, una mujer que merecería su propia novela. Una mujer
atípica y desconcertante, un personaje que me encandiló desde su primera
aparición, por quien es y por sobre todo por como es.
Todos nos ponemos
máscaras, inventamos personajes con los que protegernos —dice Reyes—. Yo decidí
hace tiempo liberarme y por eso ya no dudo en mostrarme tal como soy.
De los malos no voy a decir ni palabrita, porque son
malos de los malísimos, de los que la autora ya
había demostrado manejar con
maestría, personajes que, a pesar de su extrema ruindad no dejan de ser
creíbles en ningún momento.
Y entre tanto mal hay un personaje que me ha
noqueado, ese que da título a la novela, La nena. De verdad, de verdad, no os
arrepentiréis de conocerla.
Y si los personajes me han cautivado no lo ha hecho
menos la trama. Como en las anteriores historias y más aún, en algunos pasajes
de la novela, la autora no nos da tregua. No deja de hacernos sufrir en ningún momento,
deslizando, de vez en cuando un rayo de esperanza que te permite ver la luz
entre tanta negrura, y de repente,
cuando menos te lo esperas te arrebata de un zarpazo certero cualquier
atisbo de esperanza.
«El sufrimiento
humano es como un gas en una cámara vacía: se expande hasta ocupar todo el
espacio disponible».
Si con La novia gitana y la Red púrpura, Carmen Mola
ya me conquistó, con la nena ha conseguido que me declare su fan incondicional.
No ha bajado ni un poquito el listón, no ha perdido
ni un ápice de su originalidad y, para mí, sigue siendo la reina de la novela
negra, negrísima, negra oscura.
Os aconsejo leerla si disfrutáis de las buenas
novelas, si os apasionan las historias truculentas y estáis preparados para
acercaros al lado más oscuro y cruel del ser humano, eso sí, no lo hagáis si
tenéis el corazón sensible, porque vais a sufrir y mucho.
¿Cuánto podemos
soportar, Elena? —y cuando levanta la mirada, ella se da cuenta de que tiene
los ojos humedecidos—. Cada caso… es como si nos arrancaran un trozo de alma.
Llegará un día en que no nos quede nada.
[...]
Ojalá hubiera
perdido la capacidad de sufrir. Sin duda, sería más feliz. No es así.
Pues nada, que me voy a tener que animar con esta trilogía, que me dejas con muchas ganas.
ResponderEliminarBesotes!!!
La tengo pendiente, pero estoy leyendo reseñas que la ponen tan, pero que tan bien, que me está dando pánico. A mi Carmen Mola, me idem mucho. Fue toda una revelación con "La novia gitana" y un espectáculo con "La red púrpura", así que imagino que con "La nena" se ha venido arriba, porque es lo bueno de venir al mundo con pseudónimo y me surgen un montón de sentimientos encontrados cuando leo reseñas como esta porque sé que me la voy a leer del tirón y me va a dejar noqueada.
ResponderEliminarUn beso.