jueves, 25 de abril de 2019

Lo que callan los muertos


RIVERA, Ana Lena (2019)
Lo que callan los muertos
Maeva, Madrid, 312 pp.
ISBN:     978-84-17108-77-9

Una novela de misterio ambientada en Oviedo protagonizada por una investigadora de fraudes que despertará la empatía de los lectores.

Gracia San Sebastián ha renunciado a una exitosa carrera laboral en Nueva York y ha regresado junto a su marido Jorge a su Oviedo natal para ejercer de investigadora de fraudes a la Seguridad Social. Su nuevo caso está relacionada con el cobro de la pensión de un militar franquista que sobrepasa los ciento doce años, cifra a todas luces sospechosa. 
Mientras su vida personal avanza por sendas imprevistas, Gracia se encontrará con ramificaciones del caso que la llevarán a  investigar el suicidio de una vecina de su madre. De vez en cuando pide consejo a una buena amiga de la familia, la monja dominica sor Florencia.

Cada uno cree lo que quiere creer. Hasta las cosas más inverosímiles.

Esta es la primera novela que leo de Ana Rivera y seguro que no será la última, porque descubrir esta historia, conocerla a través de sus palabras ha sido una deliciosa experiencia.
Lo que callan los muertos no es solo una novela negra, es mucho más.
Ana aborda temas universales, el dolor, del sufrimiento más cruel y la forma en que cada uno de nosotros somos capaces de enfrentarlo, de intentar superarlo y seguir adelante, enfrentándolo, olvidándolo o  huyendo de él, silenciándolo  e imponiendo a los demás nuestro silencio…

El dolor enquistado y no compartido lo hacía más salvaje y pasional. Éramos dos animales heridos buscando un placer que duraba el tiempo justo para hacernos olvidar y después nos devolvía, cruel y despiadado, a la realidad de nuestra perdida.

Ana realiza a lo largo de toda la novela un alegato a favor de la valía de la tercera edad, y un alegato en contra de ese abandono al que se ven obligados muchos de ellos, a pesar de contar con familia.

Los más jóvenes tienen que explicarnos a los viejos todo lo nuevo que hay en el mundo y los viejos tenemos que contarles a los jóvenes las verdades que nunca cambian.
Es muy triste sentirse solo en cualquier momento de la vida, pero aun lo es más, cuando uno es viejo. Al fin y al cabo, no existe un futuro en el que confiar para que traiga cosas mejores.

Y más allá de esa reflexión obligada sobre temas cotidianos, más allá de una historia en la que las preguntas abundan más que las respuestas, más allá de una trama que me ha parecido magnífica, la autora ha conseguido trasladarme a la ciudad de mi infancia.

A una capital de provincia que en  algunos aspectos parece haberse quedado anclada en el pasado, donde las apariencias y el qué dirán aun pesan demasiado en el día a día de sus habitantes.

Algunas personas vivían pendientes del “qué dirán” y hacía  cuarenta años había muchas más, sobretodo en determinados tipos de familias bien posicionadas.

En las ciudades pequeñas la gente se ayudaba sin excusas, sin necesidad de  conocerse. Aun pervivían algunas buenas costumbres del pasado. Y también algunas malas.

He vivido con Gracia el peso de estar en boca de todos sin deseo alguno de que así sea, he rememorado en sus conversaciones con Adela, las conversaciones que hace años mantenía con mi propia madre y me ha llenado de nostalgia y me ha hecho reir a carcajadas y sobretodo me ha hecho echar de menos esa seguridad que consciente o inconscientemente buscaba y encontraba en esos consejos que a veces, como a Gracia, me llenaban de ira contenida. Y he sido consciente, como hace tiempo no lo era, de lo que añoro hoy sus palabras y sus guisos.

¿Sabéis esas novelas, esas películas en las que un personaje secundario acaba teniendo más peso que el protagonista?.

Eso ocurre en esta novela.

Adela es una secundaria de lujo, la réplica perfecta a los silencios de Gracia, la cómplice perfecta para sus pesquisas, una mujer aguerrida e independiente, pero como buena madre, pendiente, en algunos momentos más de lo necesario de sus dos “retoños”.

Todas sus apariciones son apariciones estelares, como las de esas vedettes que en las revistas de mi infancia bajaban la escalera con trajes llenos de plumas y brillos, aparecer ella y acaparar toda mi atención ha sido todo uno, me ha procurado los momentos más memorables de la lectura.

Y no es menos lujosa la presencia de Sor Flo, una monja golosa y sin pelos en la lengua que también ha traído a mi mente el recuerdo de una mujer que fue muy importante allá por mis lejanos 18 años.

-¿Sabes que dicen que los elefantes  lo recuerdan todo?- dijo sor Flo-. Las personas también. Sobre todo, recordamos lo que nos duele mucho y lo que nos hace muy felices.

Los personajes femeninos son el eje central de la novela; junto a Gracia, Adela y sor Flo, es básica y necesaria la presencia de Bárbara, la hermana de Gracia, esa mujer triunfadora  y decidida, esa mujer que hace siempre lo que se supone que debe hacer,  y Sarah, la amiga incondicional, la que la apoya en sus penas y la ayuda en sus locuras.

A estos personajes les dan la réplica varios personajes masculinos no menos interesantes, con no menos aristas y secretos.

Pepe, un hombre entrañable al que la necesidad de saber de Gracia convierte, sin querer,  casi en amigo, un galán irreductible, un anciano de mente preclara.

Sus cumplidos me hicieron sonreírle con cariño. Pensé que si eso lo hubiera oído en
mi anterior trabajo se la habría jurado al tipo que se hubiera atrevido. Claro que la
intención de cualquier colega de entonces habría sido mucho más canalla que la de Pepe, que solo intentaba hacerme sentir cómoda. Eran modales
de otros tiempos que ya no cuadraban con el estilo de vida actual.

Jorge, ese marido, al que intuimos, pero no llegamos a conocer… ¿Habrá que esperar a próximas entregas para conocer lo que piensa y siente?. Os aseguro que así lo espero.

Junto a este elenco, un amplio catalogo de secundario sin los cuales la historia y su desenlace no tendrían sentido. Sofía, Carmina, Berta, Regina, Antonio, Ernesto….

No voy a hablar de ellos porque os aseguro que es un lujo ir descubriéndolos poco a poco.

 Y si es importante la trama, si son casi perfectos los personajes, Ana,  además, es una experta en transmitir sensaciones a través de sus descripciones que se convierten en pura poesía.
Nunca había conseguido una novela hacerme sentir de forma tan contundente el tibio sol del norte en el rostro.

El olor a la hierba verde, húmeda por la helada de la noche, junto con el sol del invierno en la cara y los ladridos de felicidad de Gocko en los oídos, eran un excelente estímulo para el espíritu. Si esa sensación pudiera embotellarse y consumirse cada vez que alguien se enfada o se deprime, el mundo sería mucho mejor.

Y por si aun no lo tenéis claro, yo de vosotros no me perdería esta historia. Por la calidad de la trama,
por la calidad de la trama y sobre todo, por todo lo que os hará sentir la lectura de esta historia más allá de la intriga de su explicita trama de novela negra.

Aquellos nombres me despertaron recuerdos entrañables. Las relaciones que se forman en la infancia son tan intensas que, aunque se enfríen con el paso del tiempo, la conexión con ellas se mantiene toda la vida.

miércoles, 10 de abril de 2019

Los miércoles salvajes


HERNÁNDEZ MARCET, Susana (2019)
Los miércoles salvajes
Ed. Milenio, Lleida, 216 pp
ISBN: 978-84-9743-856-8

Samanta y Hugo, amigos desde la infancia en las duras calles de Ciudad Meridiana, en el extrarradio barcelonés, trabajan juntos en la empresa de seguridad propiedad de Hugo. Sam necesita dinero, mucho más dinero del que gana como escolta privada, para procurarle un tratamiento a su novio que padece una grave lesión medular desde hace doce años. Su amigo y jefe le propone un trabajo ilegal y muy bien pagado que los arrastrará a ambos al oscuro mundo del tráfico de medicamentos en un espiral de violencia y traiciones. Los miércoles salvajes nos lleva desde las chabolas de Accra, en Ghana, donde Sirhan y Lewa luchan por conseguir medicinas que traten la diabetes tipo1 que aqueja a su madre, a los entresijos del tráfico ilegal de medicinas comandado por María y Joao, dos hermanos portugueses, y al frío y hermético universo de la industria farmacéutica.

El negocio de los medicamentos falsificados funcionaba como un reloj y resultaba bastante menos arriesgado que el tráfico de estupefacientes, muchísimo más lucrativo y en el peor de los casos, las penas de cárcel, gracias a la laxitud de las leyes y las lagunas jurídicas existentes en la mayoría de los países, menos severas.

Los miércoles salvajes es una de esas novelas a las que no le sobra ni les falta absolutamente nada, ni una frase, ni una palabra, ni un punto, ni siquiera una coma.

A priori podría parecer una novela breve, o así lo suponen sus escasas 200 páginas.

Pero os engañaría si os dijera que la brevedad la determinan las palabras escritas, porque esta historia es cualquier cosa pero breve.

La novela nos cuenta tres historias que convergen en algún punto, de forma concreta o colateralmente, nos muestra tres historias que como el efecto mariposa nos demuestran que las acciones, lo que se sucede en un lugar tiene consecuencias imprevisibles en el otro lado del planeta.

Susana nos pone frente a los ojos una cruel realidad que los que vivimos en el primer mundo, los que tenemos la suerte de poder acceder a la asistencia sanitaria universal ni siquiera somos capaces de imaginar.

Piensa que solamente un porcentaje de la población se droga de manera más o menos asidua, en cambio todo el mundo sin excepción, se medica en algún momento de su vida

La autora nos enfrenta, sin paños calientes a la ambición exenta de cargas morales de María la portuguesa, un personaje que me ha fascinado por su falta de escrúpulos, por su frialdad, por una crueldad que nace del rencor, de la ira y de la falta de amor que ha sentido toda su vida y que la convierten en un ser odioso y temible y con el que es imposible sentir empatía. Un personaje al que es imposible querer y por todo ello o tal vez precisamente debido a ello, para mi es EL PERSONAJE.

Jamás se permitía sonreír del todo.
No estaba  el mundo para regalar sonrisas.

Alguien, que dada su incapacidad de amar, se había especializado en inspirar terror. Esa era su hermana.

Frente a esta personalidad carente absolutamente de sentimientos, deshabitada de sentimientos proclives al amor, se encuentra Sam.

Una mujer que ha renunciado a su vida, que ha convertido el amor y el sentimiento de culpa en el centro de su existencia.

Y ese sentimiento, ese  amor que ella coloca en la cúspide de su pirámide vital es, precisamente la que le empuja a meterse, del tirón y sin escudo en un mundo tan  desconocido como peligroso, un mundo, al que su razón le exige negarse, pero al que su corazón y la posibilidad de recuperar a quien fue vital para su vida a los 18 años,  le arrastra sin remedio.

Esa posibilidad de conseguir dinero “fácil” y en general, su vida, la que le permite vivir holgadamente, es consecuencia de su relación con Hugo, un hombre de éxito, un hombre hecho a sí mismo. Su amigo, su hermano elegido, el que lleva protegiéndola desde su adolescencia por motivos menos nobles o mejor dicho, menos fraternos de los que Sam quiere reconocer, porque en realidad, no hay mas ciego que el que no quiere ver.

Si perdía a Hugo, perdería a la persona que había estado a su lado toda la vida, a las buenas y a las malas. Al amigo que nunca le fallaba, al hermano que siempre le prestaba su hombro para llorar.
Si perdía a Hugo se quedaría sola para siempre.
Le sobrevino un estremecimiento.

Y en esa aventura peligrosa Sam involucra, sin remedio a Asier, un  ejecutivo farmacéutico, pintor frustrado, deseoso pero indeciso  de abandonar una vida aburrida y rutinaria a la que Sam dará la vuelta sin remedio.

Ya sabes. Es mejor arrepentirse de lo que se ha hecho que de lo que no llegaste a hacer. […]
Merecía ser feliz, sentirse a gusto en su piel, mirarse al espejo y no apartar la mirada.

Y en el otro extremo del mundo dos niños obligados a comportarse como adultos antes de tiempo,
luchan por conseguir los medicamentos que salven a su madre de una muerte a la que está condenada por una enfermedad cuyos medicamentos no cubre la sanidad pública inexistente en un país como Ghana.

Dos niños que serán capaces de todo que se doblegaran a la maldad de los adultos que les rodean para conseguir los medicamentos legalmente y que, cuando desaparezca tal posibilidad acudirán a la única solución posible.

La solución que conecta su existencia con María La Coja, con Joao y con sus truculentos negocios.

Los traficantes campaban a sus anchas, colocaban la mercancía adulterada con harina, tiza o almidón a precios de saldo y se marchaban a las fronteras con Togo y Burkina Faso, Mumbai, La India, destino a Ghana o Nigeria prestos a inundar las calles de Accra y de otras ciudades africanas con total impunidad otro día más. La gente de María vendió sin mayores problemas todo el excedente de medicamentos caducados o en mal estado que llevaban consigo.

Es una novela original, novedosa, una historia que te obliga a reflexionar sobre todo en general y en particular:
Sobre lo que algunos son capaces de hacer por dinero.
Sobre lo que otros son capaces de hacer por amor.
Sobre lo que somos capaces de arriesgar por los de nuestra sangre y por los que, sin serlo, son parte de nuestra familia.
Sobre la suerte que,  a veces, olvidamos que tenemos,  de vivir donde vivimos.

Una novela que te hace pararte y mirar alrededor y analizar eso que llamamos vida.

Una magnifica lectura y una autora sensible y descarnada  en su justa medida, una mujer que llama a las cosas por su nombre, exponiendo una realidad que aunque nos resulte alejada está presente en nuestro mundo, más de lo que deseamos pensar.

Una autora a la que voy a seguir de cerca y a la que os aconsejo conocer si aun no lo habéis hecho.

Y  ya sabéis lo que se dice “Lo breve, si bueno, dos veces bueno”. Y en este caso muchas más de dos.

Se encontró, de repente, con que no tenía a nadie de quien cuidar ni por quien desvelarse, ya no había trincheras tras la que esconderse. […] Suponía que algún día llegaría a un pacto de no agresión con su pasado, a una especie de convivencia pacífica y respetuosa. Por el momento, no era así. Los recuerdos conservaban su carga maligna, un potencial arrollador

jueves, 28 de marzo de 2019

Papel y Tinta

REIG, María (2019)
Papel y tinta
Suma, Barcelona, 784 pp. 
ISBN: 9788491293538

¿De qué serías capaz por cumplir tus sueños?
¿Qué tenía que hacer una mujer para lograr los suyos en la España de principios del siglo xx?
Madrid, primeras décadas del siglo pasado. Elisa Montero, aunque de origen humilde, es criada desde niña por su madrina, una adinerada y misteriosa mujer perteneciente a la alta burguesía madrileña. La sensación de no pertenecer a ningún lugar y de cierta rebeldía ante los designios que otros han trazado para ella será algo que marcará su vida.

Elisa no solo buscará liberarse de las limitaciones que le imponen su condición de mujer y su posición social para lograr convertirse en periodista, sino que intentará tomar las riendas de su destino y entregarse al verdadero amor. Como testigo, la rabiosa y convulsa actualidad de una España entre guerras que la acompañará en su lucha por conocerse a sí misma y sobreponerse a sus propios prejuicios.


Cuando vi la portada de este libro, cuando leí el titulo solo podía pensar: ¡Tengo que leerlo!.

No me preguntéis por qué, no tengo idea, pero me atraía irremediablemente.

Una mujer luchadora en una época convulsa y con todo en su contra… que más se puede pedir, solo me faltaba ver como resolvía la autora tan magna aventura.

Podría comenzar como siempre hago con las frases que me han encandilado, que me han hecho reflexionar y sobretodo sentir, pero voy a cambiar de tercio, por eso de salir de mi zona de  confort.

Cuando era pequeña, desde la escasa distancia geográfica, pero inmensa distancia temporal, que me separaba de la capital y de los autores, soñaba con las tertulias del Café Gijón que tan bien describió Camilo José Cela en La Colmena.

Al pasar la ultima pagina de Papel y Tinta, han quedado resonando en mi cabeza los ecos de las tertulias del Pombo, seguramente predecesoras de aquellas y de las que, confieso, no había sabido nada hasta ahora.

En estas tertulias y casi como rito iniciático los tertulianos recién llegados dibujaban un cerdo con los ojos tapados, podéis imaginar que cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia. Pues es posible que eso mismo ocurra con lo que pretendo sea mi opinión sobre esta historia que aun resuena en mi cabeza y que se que lo hará durante mucho más tiempo.

En este baile de personajes ficticios y reales aparece un autor al que conocí tangencialmente en mis años de colegio y que con la apertura de miras  que me han dado los años,  considero un ESCRITOR, así, con mayúsculas, un genio,  capaz de condensar en una frase vidas completas con una sátira fina. Un trabajo de síntesis, un trabajo que parece baladí y que yo intuyo gigante.
No sé si seré capaz de plasmar lo mucho que he disfrutado esta novela, de la historia que cuenta y de la forma tan perfecta en que está contada, ni aun contando con la ayuda de Don  Ramón.

“Hay cosas que quisieran ser otra cosa que lo que son. Así, el calzador hubiera querido ser sacacorchos.”
Este  podría ser el centro de la novela. Elisa lucha, durante toda la historia por ser lo que no es, por ser lo que no se le permite ser.
Elisa es un personaje tan valiente, tan honesto a pesar de las mentiras que se ve obligada a pergeñar para conseguir sus sueños. Tan leal y tan consecuente con  sus pensamientos y  sus sentimientos. Tan valiente en una época en la que todo quedaba supeditado al honor y al buen nombre del que solo debía preocuparse el género femenino y del que los hombres, de una forma no tan distinta ni tan distante a la de nuestros días, están totalmente eximidos.  

“Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas”.
La escritura es otro de los ejes centrales de la historia.
Un deseo irrefrenable que se convierte en pura necesidad, un sueño que a Elisa le resulta difícil de alcanzar. Un mundo, el del periodismo al que solo puede acercarse vistiendo sus ropas de mujer y desarrollando labores limitadas y muy alejadas de la escritura.

“Donde el tiempo está más unido al polvo es en las bibliotecas”
 La autora nos lleva de la mano por las calles de Madrid de los años 20. Los que conocemos la ciudad a día de hoy reconocemos las calles y añoramos los lugares que fueron y que ya no están… Y también nos lleva de paseo por lugares que parecen haber quedado suspendido en el tiempo como esa maravillosa Biblioteca del Ateneo.

“El pianista se calienta los pies en los pedales”
Elisa trata de calentar sus pies  y enfriar su cabeza, cada vez que se ve relegada a ser un simple entretenimiento, una especie de hilo musical que sirve de fondo a  conversaciones en las que no se la permite intervenir, ni antes, ni después de pensar que su vida va a cambiar. Unas conversaciones a las que no le da derecho su condición de mujer, una condición que no le permita, ni siquiera, elegir la partitura que interpretarán sus dedos.

“El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero”
Elisa ama, Benedetta ama, Catalina ama, incluso Manuela Montero es capaz de amar.
No se reniega en estas páginas del amor, del de conveniencia, del que se desborda por la pasión, del clandestino, del prohibido  y sobre todo del socialmente establecido en una época en la que la mujer, para poder serlo plenamente debía serlo del brazo de un hombre, no a su lado, sino “bajo su amparo”.
Todas las mujeres de esta historia, y muchos de los hombres luchan por su libertad para amar, como y a quien quieran, luchan por hacer eterno lo pasajero y  en algunos casos, hasta lo consiguen.

“La cabeza es la pecera de las ideas.”
Hay tantas ideas encerradas en estas páginas… Hay tantas ideas ficticias y tantas ideas reales que han conseguido que podamos vivir hoy en el mundo que conocemos.
María nos presenta personajes inquietos, con ideas propias, con aspiraciones y sueños que realizar.
Nos permite escuchar conversaciones en tertulias culturales, nos sumerge en debates candentes en la residencia de señoritas. Nos hace compartir espacio en los cafés con los habitantes de la Residencia de estudiantes… Trenza de manera magistral  el discurrir de personajes que habitaron estas calles en el pasado con personajes que comenzaron habitando solo su cabeza  y que ahora  y para siempre también habitan la mía.

“Lo más aristocrático que tiene la botella de champaña es que no consiente que se la vuelva a poner el tapón.”
Hay mucha aristocracia en estas páginas, hay mucha vida burguesa, muchas puestas de largo y muchas veladas relajadas, inundadas de opíparas comidas y mucho derroche.
Y frente a estos lujos, a esta vida regalada, conocemos la pobreza, la dureza de  un paisaje desolado, un campo extremeño en el que el trabajo de sol a sol es la única esperanza, no de progresar, sino de  sobrevivir.


Seguro que se me han quedado un montón de temas en el tintero, porque si algo tiene esta novela es que no le falta de nada, tiene historia, tiene intriga, tiene amor y tiene lo que se llama “arte”.
Quienes ya la habéis leído seguro que estáis de acuerdo conmigo y los que no lo habéis hecho aún, seguro que me dais la razón cuando paséis la última pagina y os despidáis pesarosos de Elisa Montero.

Tampoco fui nunca nadie de quien quisiera sentirme orgullosa. Es la historia de alguien que sobrevivió. Que sobrevivió cometiendo todos los pecados imaginables por los que, estoy segura, arderé en los infiernos por la eternidad.




miércoles, 6 de marzo de 2019

Sorteo


Los blogs: Negro sobre blanco, La coleccionista de libros y este blog, hemos organizado un interesante sorteo, gracias a la colaboración de La esfera de los libros.

Como podrán apreciar en el banner que acompaña a esta entrada, sortearemos tres ejemplares en formato papel de «Quién mueve los hilos» de Lorena Franco.

Tal como en sorteos anteriores, nos negamos a hacer una lista de Schindler con una serie de requisitos que solo marean a los concursantes. Este sorteo es muy sencillo y solo vas a tener un requisito multiplicado por tres.  Me explico:

Para participar deberás seguir a los tres blogs. No vale con que digas que nos sigues, ni que comentes en medios sociales diciendo que lo haces. Los comentarios solo se aceptarán en los blogs en el que debes poner «ME APUNTO». Los antiguos, por lo menos yo, los tengo controlados. Los nuevos, deberán poner el número de seguidor que da Blogger y el nombre con que el que nos siguen. 

Y por último, es necesario compartir esta entrada e invitar a tres amigos.

Los amigos invitados, si quieren participar en el sorteo, deberán seguir los mismos pasos señalados anteriormente.

Como estamos en España, es un sorteo solo para España. Ya veremos la manera de hacerlo internacional más adelante.

¿Te parece difícil? Créeme, en la blogosfera hay cientos de sorteos con cientos de requisitos. En nuestros blogs, lo tienes muy fácil, así es que no te queda más que seguirnos y compartir.

El plazo comienza a partir de hoy y se cierra el próximo miércoles 20 de marzo. El jueves 21 daremos a conocer a los ganadores.

¡Tres ejemplares en juego, tres ganadores! ¡Participa!

¡Muchísima suerte!

lunes, 4 de marzo de 2019

RETO LECTOR 2019.- FEBRERO.- Un libro que siempre quisiste leer

WOOLF, Virginia (1925)
La Señora Dalloway
Lumen Editorial (2ª Ed. 2003), Barcelona, 267 pp
ISBN 10: 8426413374 / ISBN 13: 9788426413376
Título: LA Señora Dalloway

Publicada en 1925, La señora Dalloway, la primera de las novelas con que Virginia Woolf revolucionó la narrativa de su tiempo, relata un día en la vida londinense de Clarissa, una dama de alta alcurnia casada con un diputado conservador y madre de una adolescente. La historia comienza una soleada mañana de 1923 y termina esa misma noche, cuando empiezan a retirarse los invitados de una fiesta que se celebra en la mansión de los Dalloway. Aunque en el curso del día suceda un hecho trágico -el suicidio de un joven que volvió de la guerra con la mente perturbada-, lo verdaderamente esencial de la obra estriba en que los hechos están narrados desde la mente de los personajes, con un lenguaje capaz de dibujar los meandros y ritmos escurridizos de la conciencia y de expresar la condición de la mujer de un modo a la vez íntimo y objetivo. Casi ochenta años después de su aparición, La señora Dalloway conserva intactas la oscura belleza y la originalidad que le permitieron ingresar en la restringida familia de los clásicos del siglo XX.

Su único don era conocer a la gente, casi por instinto, pensó, mientras proseguía su camino. Si se la ponía en una habitación con alguien, arqueaba la espalda como un gato o ronroneaba.

Lo reconozco, este mes me ha pillado el toro, y no con la lectura que acabé en fecha, sino con la reseña, pero ya se sabe eso de que “ el hombre propone…” Y es que, entre que este mes es más corto que los demás, que hay que ver como se notan dos o tres días. Y que las dos últimas semanas no he hecho carrera de mi tiempo, entre visitas a los cirujanos y nuevos inicios laborales… pues eso, que he llegado tarde a contaros lo que me ha parecido la lectura que me propuse para febrero.

Virginia Wolf era una asignatura pendiente desde hace muchos años, tanta frase leída aquí y allá, tanta cita acompañada de su rostro… y poco más.

Hace años me regalaron “La Señora Dalloway”, una novela que siempre había querido leer pero para la que nunca había encontrado el momento… hasta ahora.

Para ser sincera la lectura me ha dejado un gusto agridulce.

He de reconocer que es una novela adelantadísima a su tiempo, una novela en la que la autora, nos dibuja un fiel retrato del Londres posterior a la primera guerra mundial, a la gran guerra.

Una novela en la que nos sumerge en las consecuencias psicológicas que la gran guerra suponía para los supervivientes y para sus familias.

Las personas que más nos aman no nos convienen, cuando estamos enfermos. Pero no estaba loco ¿verdad? Sir William dijo que jamás hablaba de “locura” a esto lo llamaba “no tener sentido de la proporción”.

Una novela en la que nos presenta la vida de la burguesía Londinense, a través de un día en la vida de una mujer de clase alta, una mujer de vida regalada, cuya única preocupación es la preparación de una fiesta en la que conseguir apoyos a su marido.

Clarissa tenía que verlo todo a través de los ojos de Dalloway, lo cual es una de las tragedias de la vida matrimonial. Dotada de criterio propio, tenía que citar siempre las palabras de Richard, ¿Cómo si uno no pudiera saber, al pie de la letra, lo que Richard pensaba gracias a leer el Morning Post por la mañana!. Estas fiestas, por ejemplo, estaban íntegramente dedicadas a él, a la idea  que Clarissa tenía de él (para hacer justicia a Richard, sin embargo, era preciso reconocer que hubiera sido mucho más feliz dedicándose a cultivar la tierra en Norfolk.

Y a través del presente de Clarissa y también de sus recuerdos del pasado, la autora aborda temas
nada comunes en aquella época, y mucho menos escritos por una mujer.


Aborda el amor, el amor entre mujeres, el amor adolescente y también el amor maduro…

Lo raro ahora, al recordarlo, era la pureza, la integridad, de sus sentimientos hacia Sally. No eran como los sentimientos hacia un hombre. Se trataba de un sentimiento completamente desinteresado, y además tenía una característica especial que solo puede darse entre mujeres, entre mujeres recién salidas de la adolescencia. Era un sentimiento protector, por parte de Clarissa; nacía de cierta sensación de estar las dos acordes, aliadas, del presentimiento de que algo forzosamente las separaría (siempre que hablaban de matrimonio, lo hacían como si se tratara de una catástrofe, lo cual conducía a aquella actitud de caballeroso paladín, a aquel sentimiento de protección, más fuerte en Clarissa que en Sally)


Analiza la lucha entre la razón y el corazón y la supremacía inevitable de la primera entre las clases más acomodadas de la sociedad en pos de alcanzar una determinada posición… y mantenerla.

Y a través de todos estos aspectos realiza una censura de  la situación de la mujer de su época, una reivindicación de la validez de las mujeres, de su necesaria presencia en todos los ámbitos de la vida política, profesional y social, de la que el máximo exponente es Mrs Bruton y una feroz crítica pagina tras pagina de esa clase a la que pertenece Clarissa Dalloway.

Hubiera preferido mucho mas ser una de esas personas como Richard, quien hacia las cosas por ellas mismas, en tanto que, pensó, esperando el momento de cruzar, la mitad de las veces ella no hacía las cosas simplemente, no las hacía por sí mismas, sino para que la gente pensara esto o lo otro; lo cual le constaba era una perfecta estupidez (y ahora el guardia levantó la mano), ya que nadie se dejaba arrastrar ni siquiera durante un segundo.

Y hasta aquí la parte dulce, una historia con numerosas aristas y múltiples personajes que nos muestran la realidad desde su propio punto de vista, una historia que fue novedosa en su época y que sigue siéndolo en nuestros días.

Y esta parte dulce es la que me ha resultado a la vez amarga.

Una novela plagada de personajes a los que hay que ir descubriendo sin que exista en ningún momento diferenciación entre ellos. La autora escribe saltando de uno a otro, del  pensamiento de un personaje a otro, de la vida de uno a otro e incluso del presente y el pasado de algunos de ellos. Todo ello sin capítulos, sin pausa posible, lo que, hace difícil y lento entrar en la historia.

Si a esto añadimos el lenguaje “florido de la autora” y una prosa cargada de descripciones, la lectura se ralentiza en algunos momentos hasta límites insospechados… y sin embargo, esto también tiene su parte dulce, porque es un verdadero placer disfrutar de tanto ingenio.

La paz envolvió a Clarrisa, la calma, la satisfacción, mientras la aguja, juntando suavemente la seda de elegante caída, unía los verdes pliegues y los cosía, muy lentamente, a la cintura. De la misma manera que en los días de verano las olas se juntan, se abalanzan y caen; se juntan y caen; y el mundo entero parece decir:  ”esto es todo” con mas y mas gravedad, hasta que incluso el corazón en el cuerpo que yace al sol en la playa también dice “esto es todo”.

martes, 26 de febrero de 2019

El abrazo del monstruo


Palma, Felix J. (2019)
El abrazo del monstruo
Editorial destino, Barcelona, 736 pp
ISBN: 9788423354894

Una historia de superación, de amor y de enfrentamiento a los miedos más profundos.
Diego Arce es un reconocido escritor de novelas de misterio que no atraviesa su mejor momento. Desde la publicación de su primera novela, que lo catapultó a la fama, no ha conseguido reproducir el mismo logro y, después de muchas presiones y de otros tantos fracasos literarios, accede a los ruegos de su editor para resucitar en una nueva entrega al personaje al que debe su éxito: un psicópata apodado «el Monstruo» que secuestraba a niñas en la Barcelona modernista.

Pero una noche, mientras Diego y su mujer asisten a una fiesta, alguien decide llevar la ficción a la realidad y revivir al Monstruo secuestrando a la hija de Diego, Ariadna, de siete años, y en un juego macabro, proponer a Diego tres pruebas que deberá superar en directo a través de internet, si quiere recuperar a su hija. Comienza así una terrible carrera en doble dirección para descubrir quién está detrás del secuestro. Al mismo tiempo que debe demostrar al mundo hasta dónde es capaz de llegar para salvar a su hija, Diego también tendrá que reconstruir su vida, con la ayuda de su mujer y del inspector Gerard Rocamora, para descubrir en su pasado quién puede desearle tanto mal.

Una historia sobre los terrores y fantasmas de la infancia y cómo se proyectan hasta el hombre adulto.

Una historia de superación, de amor y de enfrentamiento a nuestros miedos más profundos.

¿Qué serías capaz de hacer para salvar a tu hija?


Los monstruos son reales, y los fantasmas también: viven dentro de nosotros y, a veces, ellos ganan.
STEPHEN KING

Felix J.Palma ha forjado en esta historia un espejo en el que mirarnos, un espejo en el que se reflejan los miedos más profundos, los temores infantiles y también los temores adultos más universales, los temores a ver el sufrimiento de quienes más amamos sin posibilidad de evitarlo.

Construye una novela que es un  catálogo de miedos, de los mas tremendos, pero también de los miedos más de “andar por casa”, pero de miedos igualmente fuertes y paralizantes, el miedo al dolor, el miedo a la perdida de los sentidos, el miedo, en definitiva al propio miedo.

-¿Por qué tenía que actuar como un hombre si solo era un niño asustado?, se dijo, mientras las lagrimas descendían por sus mejillas como arroyos de dolor.

El autor nos regala una novela que bien podría compararse con esas Matrioskas  que esconden en su interior una y otra y otra… y así  construye una novela que encierra una novela y otra y otra más…  Pero a diferencia de esas Matrioskas que cada vez son más pequeñas, las novelas que encierra  El Abrazo del Monstruo presentan todas la misma grandeza, el secuestro de Ariadna y las consecuencias del mismo a las que Diego no tendrá más remedio que hacer frente;  Sangre y Ámbar, la historia de Diego y Laura y el pasado en el que se forjó, la historia de Diego y Héctor y de una enemistad fraternal llevada al extremo,  la historia de Diego y una casa abandonada que fue el origen de todo lo que vino después, una historia de amistad y traición inesperada…

Es una grandísima novela negra, una novela policiaca en la que cobran protagonismo los monstruos.

Los humanos, los de carne y hueso, los que pasan por la vida, los que nos rodean pudriendo el aire a su paso,  los que viven soportando su propia mezquindad  o sobreviviendo alimentándose de ella.

El Monstruo siempre había vivido en la casa de al lado, pensó Tejada poniéndose poético. Siempre había vivido bajo la piel del hombre común, agazapado, encadenado por sus frenos morales, esperando un m omento de despiste para escapar.

Pero también los monstruos que todos llevamos dentro, esos monstruos que nos atenazan y  que nos determinan aunque no queramos,   y que a veces  nos obligan a mirarlos cara a cara para poder vencerlos, para poder luchar contra ellos y lo que suponen, aunque a menudo nos neguemos incluso a verlos.

Félix ha construido una novela inquietante, oscura y tremendamente solida. A veces tierna y muy a menudo descarnada, una novela en la que el amor y el odio se dan la mano con más frecuencia de la que esperamos.

Dibuja un fiel retrato del escritor torturado, de su entorno y de la magia de la palabra como medio para llevar a cabo las catarsis más crueles, más duras y más liberadoras…

La palabra crea y destruye. Es la energía que mueve el mundo.

“Por el poder que la palabra me otorga, te expulso de mis pesadillas y te encierro en el papel”, y guardaba la libreta en un cajón bajo llave.

Y si los personajes son una baza importante de la novela, unos personajes creíbles, cercanos, de los que no es difícil calzar sus zapatos, aunque a veces sea metafóricamente; no es menos importante el paisaje en el que se desarrolla la trama.

Barcelona, una ciudad de la que el autor nos muestra rincones tan oscuros y misteriosos como la propia novela.

Nos lleva  de la mano por uno de los edificios más turísticos de la Ciudad Condal pero alejándonos totalmente de esos tópicos de los visitantes curiosos, nos muestra sus entrañas y las vemos… y nos lleva a un casino en su época de esplendor y en su época de abandono… y nos pasea por una ciudad de costa y por uno de esos bosques en los que encontramos una casa abandonada, terreno abonado para la curiosidad infantil…


Es una novela tan completa, que es difícil encerrar su esencia en unos pocos párrafos, una historia que es imposible que deje a nadie indiferente, una novela que navega y zozobra entre los más oscuros rincones de la naturaleza humana que a veces resulta inhumana, una novela que muestra de forma descarnada las pasiones más bajas, una novela que te hace pararte y reflexionar, que te hace plantearte, que serias capaz de hacer por amor… pero también por odio.

Averigua que teme una persona y lo tendrás en tu poder, se dijo, adaptando aquella tonta teoría literaria a sus pequeños experimentos con  el alma humana.

Aun estamos estrenando el año y me atrevo a decir que esta será sin duda una de las mis mejores lecturas de 2019.

Somos el resultado del niño que fuimos, había leído en alguna parte. Y era cierto.