lunes, 26 de julio de 2021

Donde haya tinieblas

Rios San Martin, Manuel (9/6/2021)

Donde haya tinieblas

Planeta, Barcelona, 528 pp.

ISBN: 9788408243144


Una modelo de diecisiete años a la que le falta el ombligo desaparece en Madrid. Los inspectores Martínez y Pieldelobo se hacen cargo de la investigación, pero chocan desde el primer momento. Él es un padre cincuentón y caótico, tierno pero mordaz y un tanto anticuado; ella, una milenial combativa, inteligente y feminista.

Mientras recorren por España lugares misteriosos y templos en apariencia tranquilos, surgen dos hipótesis para desenmascarar a un asesino en serie: o la mafia rusa está detrás de una red de prostitución de lujo o hay un psicópata religioso que pretende enmendarle la plana al mismo Dios.

Este thriller plantea una reflexión irónica sobre la intolerancia, la dicotomía entre pecado y belleza, entre misericordia y castigo, y las relaciones entre el hombre y la mujer como dos seres destinados a entenderse desde el principio de los tiempos.

 

“Los modelos hoy en día son como los Santos de la antigüedad.

- ¿Qué quieres decir?

- Que son referentes, “modelos que seguir”,  nunca mejor dicho. Antes, la vida de los Santos era ejemplar,  la gente trataba de imitarla. Hoy imitamos a los youtubers, a los influencers, a los futbolistas…”

 

Si algo tienen las lecturas conjuntas que realizamos en #SoyYincanera, es la riqueza de los intercambios que hacemos entre nosotras a lo largo de la lectura, lo que evidentemente, da a la novela un contenido mucho más amplio.

Si, como en este caso, tenemos la inmensa suerte, de que el autor se implique en esa lectura, contestando a nuestros fototuis e incluso añadiendo aspectos desconocidos de la novela o de su proceso de elaboración y lo hace desde el respeto, el cariño y el humor con lo que ha hecho Manuel, ¿que queréis que os diga?, que una novela que es magnífica ha sido para mí, la mejor lectura conjunta de lo que llevamos de año y me atrevería a decir, del tiempo que llevo en #SoyYincanera.

Pero volvamos a “Donde haya tinieblas”, que es lo que toca en este caso.

Estamos ante una novela anclada a nuestro día a día; una novela en la que las redes sociales son un eje fundamental en lo que se refiere tanto a la ejecución de los  crímenes, como a su propia resolución. Un ámbito que, en los tiempos que vivimos, no se puede dejar al margen y que nuestros protagonistas utilizan con mayor o menor fortuna, para dar respuesta a las preguntas que les plantea el caso que nos ocupa.

 

“- Se desea lo que se ve a diario - dije categórico algo que está en todos los manuales de Criminología.

- Hoy en día con las redes sociales -  argumentó con conocimiento de causa el Muñequín-, todo el mundo lo ve todo y a todos a diario. No hace falta ser el vecino para desear a alguien.”

 

Si me preguntáis mis razones para aconsejaros la lectura de esta novela aquí las tenéis; seguro que me quedo corta, pero, como siempre, prefiero que descubráis por vosotros mismos todo lo que se me quede en el tintero.

-              Estamos ante una novela negra, que sin duda, es de los géneros que mas disfruto y esta es una historia en la que todo encaja, en la que el autor te mantiene pegado a una trama compacta, en la que no se encuentra ningún resquicio, una trama, en la que los malos van cambiando a medida que avanzas paginas, para demostrarte al final, que nada es lo que pensabas que iba a ser.

 

“En las investigaciones hay momentos en los que la intuición conecta con la evidencia de los datos y el subidón de adrenalina es acojonante. No sé si sabría vivir sin aquello.”

 

-              Presenta una trama original y diferente, en la que, como en la anterior novela que leí del autor se intuye un enorme trabajo de documentación que se  transmite en cada línea sin que en ningún momento de la impresión de que el autor quiera darte una clase sobre todo lo que aprendió para escribir esta historia. Y ese filtro adicional, se agradece, porque además me consta que  es un trabajo ímprobo hacer que la gente aprenda, sin que parezca que esté aprendiendo. Y es que yo, personalmente, que soy católica, apostólica y romana, he aprendido de religión en esta novela lo que no había aprendido en mi vida por muchas clases de religión o por muchas catequesis a las que asistí de niña o adolescente.

 

“La Eva de la biblia no tenia ombligo- explique llamando la atención de mis compañeros gracias a mi educación católica.

- ¿Y eso?- preguntó Bigdata.

- Porque Eva no nació de una mujer, sino de la costilla de Adán.”

 

-              Por una pareja protagonista insuperable.

El Inspector Martínez: Un policía cincuentón de la vieja escuela, buen profesional, pero aun anclado en los métodos del pasado.

Un hombre educado en la religión católica, un hombre “clásico”, un poco machista, mal que le pese, un padre de tres adolescentes a los que intenta entender, metiéndose en esos mundos que para él son desconocidos de las redes sociales, un personaje que me ha brindado los momentos más hilarantes de esta novela a través de sus comentarios y reflexiones, un personaje de 10.

 

“Si a las mujeres maduras pero atractivas se les llama MILF, ¿Cuál es el término para los hombres que están en el mismo caso? ¿No existe un término ni para las páginas porno? ¿Fofisanos? ¿De verdad? ¿Eso soy?.”

 

Un personaje del que he de destacar, aparte de sus dotes policiales, una facilidad tremenda para buscar el mote adecuado con cada uno de los personajes que se encuentra. Que parece una tontería, pero esos motes han hecho que los personajes hayan sido más identificables a lo largo de la lectura y mucho mas allá de ella, que aun me acuerdo de toooodos los personajes de la novela, lo que en muchos de los casos me provoca aun una enorme carcajada.

 

“- Tengo un problema de memoria desde niño. Me gusta mucho retener los nombres y las caras, y eso es fatal para aprobar la EGB y peor para ser policía, así que me invento motes que me recuerden a los implicados en un caso y de esa manera jamás se me olvidan. Podría nombrarte los principales sospechosos de todas las investigaciones en las que he participado.”

 

La inspectora PieldeLobo: Una mujer joven, una “milenian”, una mujer combativa, independiente hasta


la autosuficiencia, inteligente y experta en artes marciales.

 

“Pieldelobo era lo que un tipo de extrema derecha llamaría una feminazi y lo que cualquier feminista calificaría de heroína. No se achantaba ante nadie, ni superiores ni tipos que por su envergadura le sacaban varias cabezas. Y es que la inspectora, además de guapa y lista, era cinturón negro de aikido con un puñado de DAN. El arte marcial ese de la catana.

La bella y la bestia, todo en uno. Pero con cerebro.”

 

Una mujer alejada de la vida tradicional, de la educación católica... Una mujer enfrentada a todo aquel que, de una u otra forma, coarte su libertad como mujer y como profesional - mujer en un mundo que sigue siendo de hombres. Una mujer que defiende a capa y espada su forma de trabajar y sus hipótesis, una mujer, que es la otra cara de la moneda del inspector Martínez, con el que no tiene más remedio que colaborar estrechamente para resolver el caso que nos ocupa.

 

“Te es imposible ver el mundo como lo vemos nosotras: un lugar donde nada más nacer mujer se va a dudar de tu capacidad, vas a tener que plantearte el tener hijos si quieres tener una carrera profesional de éxito y vas a estar a las órdenes de jefes que no te llegan a la suela del zapato, pero cuya valía nadie se cuestiona porque tiene una polla entre las piernas. Si encima eres atractiva y sexi, olvídate de que te vean como nada más que un objeto sexual. Y si te violan, tendrás que justificarte para que los policías y los jueces consideran que es posible que no haya sido consentido.  Y eso hablando del primer mundo, porque en otros países la mujer no es mucho más que un animal al que se le puede pegar, violar y matar sin tener que dar explicaciones.”

 

Y esta pareja de personaje, acompañados de un montón de secundarios, a los que no voy a referirme, porque esto sería una reseña sin fin, son el eje de la trama, porque su propia relación tanto personal como profesional, dentro de la investigación, esa continua confrontación, aligeran el peso de la trama negra y conjugan el horror y el humor de la forma justa para disfrutar tanto de lo uno como de lo otro.

-              Por la critica que el autor realiza de esa religión basada en la culpa, el castigo y la venganza, una idea que predomina aún en muchos de los componentes de la iglesia.

 

“- Pero no es solo es que sea más envarado, es que ha fomentado que nos vigilemos unos  a otros a ver si cumplimos con los preceptos, que nos sintamos culpables si hacemos algo indebido. Habla todo el rato sobre el castigo y los horrores del infierno.”

 

-              Por esa crítica del uso de las redes para mostrar una vida idealizada de nosotros mismos.

 

“La inspectora y yo nos quedamos callados tratando de asumir la vida tan complicada que debía de haber tenido Karolina, poco que ver con esas stories tan alegres de su Instagram.”

 

Por el uso indiscriminado de esas redes donde damos más información de la que, en muchos casos, queremos dar.

 

“Dicen que las redes sociales te conocen mejor que tu propia familia y que te muestran cómo eres.”

 

Por la intolerancia y el acoso, que si antes se daba en nuestro ámbito más cercano, hoy, gracias a las redes se vuelve casi universal.

 

“- ¿Y no crees que ahora hay una intolerancia parecida en las redes sociales? Sin tanta parafernalia. También se castiga al que no piensa como tu. Se le señala. No se admite el debate, solo importa cómo me siento; Si me siento ofendido hay que eliminar el motivo de esa ofensa, ya sea una película, un artículo o una cuenta de Twitter. Se aborrece el pasado cuando no es perfecto en lugar de asumirlo. No hay olvido ni perdón. Hemos dejado de llamarlo pecado pero esa intolerancia con los supuestos errores del prójimo está en la esencia del ser humano, esa mezcla de envidia, fanatismo y agresión, el miedo a poner en duda tus ideas. Hoy en día, todo es emocional, vivimos de espaldas a la razón. Enfrentados unos a otros como dos equipos en todo: en el fútbol, en la política, en la religión,  en el feminismo…”

 

-              Por esas magnificas descripciones de edificios, pinturas y esculturas que el autor nos regala a lo largo de estas páginas y que tengo apuntadas ya en mi lista de viajes pendientes.

 

“Hay que reconocer que, en España, cualquier iglesia de pueblo es una pasada.”


Por todo lo dicho y por lo mucho que aun me queda por decir, no puedo dejar de recomendaros la lectura de esta novela, que os va a entretener, a enseñar, a divertir y sobre todo a sorprender.

Yo por mi parte, no puedo más que pedir al autor que, por favor, no tarde en regalarnos otra de sus historias.

 

“A veces resulta más fácil perdonar a los demás que perdonarse a uno mismo. Somos crueles con nuestros errores, poco misericordiosos.”

jueves, 22 de julio de 2021

No oigo a los niños jugar

Rouanet, Mónica (06/05/2021)

No oigo a los niños jugar

Roca Editorial, Barcelona, 300 pp.

ISBN: 9788418417283

 

Tras un grave accidente de coche, Alma, una joven de 17 años, sufre un shock postraumático y es ingresada en una clínica psiquiátrica ubicada en un antiguo edificio rehabilitado. Allí convive con otros internos y sus patologías y se cruza con unos niños a los que solo ella puede ver. Poco a poco, la historia del edificio y sus antiguos ocupantes se enreda con la realidad de Alma y la lleva a desentrañar oscuros secretos encerrados durante años entre las paredes de la enorme casona y en su propia mente.

 

"Porque la gente teme la locura. Los locos les damos miedo, somos una amenaza, casi como una agresión constante.”

 

Cuando allá por el 2015 leí Donde las calles no tienen nombre, descubrí una autora a la que sin duda no podría dejar de leer.

Cuando en el año 2019 llegó a mis manos Despiértame cuando acabe septiembre, tuve claro que no me había equivocado al desear seguir leyendo sus historias. Ese mismo año, después de que la autora nos desvelara el titulo y un pequeño extracto de su nueva novela, tuve claro que Mónica es una autora a la que no le asusta enfrentarse a temas difíciles, que sus tramas son duras y atípicas y que esa nueva historia iba a sorprenderme tanto como lo que había leído hasta entonces.

Estamos ante una historia que se mueve entre la fantasía y la realidad, pero sin excesos. Una novela que se adentra en los trastornos mentales a los que nos llevan momentos traumáticos de nuestra existencia. 

Nos lleva a la historia de Alma, esa “casi mujer” a la que el sentimiento de culpa le lleva a perder su estabilidad psíquica, una estabilidad que intentan recuperar en una “institución”  que además de intentar devolverles a lo que entendemos por normalidad, guarda un montón de secretos de lo que fue su pasado.

Desde dos voces y conjugando distintos momentos temporales, la autora nos lleva a conocer el presente y el pasado de los protagonistas.

-              El día a día de Alma y sus compañeros en la clínica, sus rutinas, sus trastornos y esa rebelión ante las normas que se encuentra claramente en Lucia, un personaje que a pesar de su rebeldía, su faltas de respeto y su “superficialidad”, ha conseguido despertar en mi cierta ternura.

-              El presente y el pasado de esos niños que solo algunos tienen la suerte de ver, y no creo que sea por su “locura”, sino porque su “percepción” es mucho mayor que la de el común de los mortales. Y es que desde que leí “Los renglones torcidos de Dios” me cuesta mucho creer en la “locura” de las personas, y tiendo mas a pensar en desequilibrios que a veces, como en este caso, no hacen más que ayudarnos a recobrar nuestro equilibrio.

 

“Los  que más daño te hacen son las personas a las que más quieres, porque ese dolor no tiene cura.”

 

La novela está llena de sensibilidad hacia los que son diferentes, hacia aquellos que en general despiertan el desprecio y la burla, pero a los que la autora trata con un respeto infinito, ahondando en sus sentimientos y pensamientos, ahondando en una vida cuya diferencia hace muy distinta a la de nuestro día a día.

 

“El auténtico silencio se produce cuando eres incapaz de percibir tu propio ruido. Como cuando nadas bajo el agua.”

 

La forma de narrar de Mónica, sencilla, directa, elegante y sin artificios, te va atrapando en la trama sin que puedas remediarlo. A través de capítulos cortos en los que se intercala la visión de Alma y la de uno de aquellos niños invisibles. La novela, o las novelas, porque en realidad la novela podría desdoblarse en dos tramas totalmente independientes, el desarrollo de sus tramas te lleva a avanzar para resolver, no solo las incógnitas que nos `plantea el personaje principal y la forma en que se relaciona con sus compañeros, con los profesionales y con la propia institución. Sino también, y en mi caso de una forma mucho más definitiva, el conocer el pasado de esos niños y la razón por la que siguen presentes en un lugar que debían haber abandonado mucho tiempo atrás.  Y es que estos niños, han despertado en mí una ternura casi olvidada, una ternura que despertó en mi niñez en el colegio al que al que acudía y en el que existían varias aulas de integración de niños sordomudos con los que, por edad, compartíamos muchas actividades.

Los paisajes en los que se desarrolla la novela son limitados, centrados casi exclusivamente en ese edificio, que sin descripciones extensas la autora llena de oscuridad y de misterio, estableciendo una frontera clara entre esa clínica exclusiva llena de luz y ventanas abiertas al jardín y las dos plantas superiores, oscuras, silenciosas, clausuradas…

A través de esta novela, Mónica nos traslada a un mundo desconocido haciéndolo reconocible  y familiar a través de sus palabras, regalándonos una historia llena de sensibilidad y respeto por los diferentes, trayendo a nuestros días, aunque sea de forma figurada, parte de sus vivencias personales, haciendo, que podamos vivir a través de sus historias las dificultades a las que se enfrentan multitud de niños y adolescentes en nuestros días.

Una lectura que recomiendo, una autora a la que, sigo pensando, no se le puede perder la pista y de la que estoy deseando descubrir su próxima historia.

 

“Nuestra seguridad, como la del resto de la gente dependía del entorno que nos ofreciera esa sensación de inmunidad que todos buscamos y, para nosotros ese entorno había dejado de ser el mundo habitual.”

martes, 20 de julio de 2021

Disfraces Terribles

Barceló, Elia

Disfraces terribles (17/06/2021)

Roca Editorial, Barcelona, 462 pp.

ISBN: 9788417167042

 

En los años setenta, el prestigioso cuentista argentino Raúl de la Torre, residente en París, saltó a la fama al publicar su primera novela. Su popularidad como novelista del boom creció con sus siguientes obras, su segundo e inesperado matrimonio y su implicación política. Todo ello lo coloca en el punto de mira de las crónicas de sociedad cuando decide descubrir públicamente su homosexualidad o cuando se conoce su suicidio de un pistoletazo. Muchos años después, el joven crítico francés Ariel Lenormand se embarca en la biografía del escritor entrevistando a quienes lo conocieron: su editor, sus amigos y, sobre todo, Amelia, su desconcertante y sofisticada primera esposa, compañera y apoyo del autor a lo largo de su vida. Pero el misterioso mundo que rodeaba al escritor amenaza con convertirse en parte de la vida del biógrafo. ¿Qué oscuras presiones lo llevaron a la confesión de su homosexualidad en una época en la que nadie lo hacía? ¿Por qué se suicidó? ¿Cuál es el terrible misterio que esconde su obra novelística? ¿Por qué mienten los testigos después de tantos años?

 

“Todo lector es un voyeur, un mirón que, aunque nunca se atrevería a espiar por el ojo de una cerradura o escuchar tras la puerta cerrada, deriva su placer de asistir a conversaciones privadas, a actos íntimos de lujuria, de crueldad, de vergüenza o de sangre. Y todo investigador, aunque sea literario, es un detective, un prívate eye, como dicen esas novelas americanas que han comprendido lo que se oculta en la base de toda investigación: the eye, el ojo que observa y registra y recuerda.”

 

Cuando un libro de Elia llega a mis manos, se antes de abrir la primera página que es una historia que voy a disfrutar.

Podéis pensar que es porque esta autora es una de mis debilidades, que lo es, pero que lo sea se debe a una serie de razones que he encontrado en todas sus historias y que en esta, obviamente, también se cumplen.

-              Los personajes de Elia son redondos, da igual su edad y su sexo. Son personajes reales, trabajados… personas de las que encontramos con frecuencia en nuestra vida diaria, personas complejas, que no son todo lo bueno o lo malo que vemos de ellas, personas con sus luces y sus sombras. Sombras y luces que la autora va mostrándonos paulatinamente a lo largo de las páginas y que nos hacen tener una visión completa de cada uno de ellos.

 

“Uno siempre quiere comprender a los seres que le rodean, pero siempre es en vano. A veces no se comprende uno ni a sí mismo…”

 

-              Porque no encontramos siempre ante historias llenas de secretos y malentendidos que llevan a esos personajes a reaccionar de una manera o de otra. De algunas cuyas razones no entendemos en ese momento, pero que la autora, a través de sus palabras conseguirá que comprendamos.

 

“Cada uno de los participantes en aquella historia tenía un fragmento básico para completar el rompecabezas que, sin embargo, nunca había querido compartir con los demás.”

 

“Toda la vida nos separó un estúpido malentendido que ni siquiera he llegado a saber nunca cómo se produjo.”

 

-              Porque hace que los sentimientos invadan, no sólo las páginas de esta novela, sino que te sacudan a ti a través de cada palabra y cada frase que nos regala.

 

“- Tiene que darse cuenta de que las personas cambian con el tiempo,  de que el Raúl de quien le voy a hablar es un Raúl diferente en cada momento de su vida. Y de la mía. Verá que hay incoherencias, actos faltos de lógica, locuras inexplicables, pero es que la vida no es una novela donde quedan atados todos los cabos y donde todo avanza cohesionadamente hacia un final significativo y ya previsto por el autor.”

 

-              Porque leer su prosa es un regalo para los sentidos, porque es un placer el cuidado con el que trata las letras en cada frase que escribe.

 

“La memoria es como un jardín oscuro, pensó, uno de esos jardines sombríos, orientados al norte,  que solo permiten cultivar determinadas clases de plantas, plantas de sombra casi todas, que brotan trabajosamente y crecen con dificultad estirándose hacia arriba, en busca de la luz que se les niega.”

 

-              Porque, como en cada novela, en esta, ha conseguido sorprenderme con sus personajes, con su trama y con su final.

 

“Comprenderás que a veces la mentira es necesaria y los secretos son una carga que hay que arrastrar para no entorpecer con su peso el camino de las personas que amamos.”

 

Y vuelvo al eje de todas las novelas que he leído de Elia, y es que son libros llenos de secretos ocultos durante décadas, son juegos en el que los lectores conseguiremos saber toda la verdad, pero los personajes sólo conocerán una parte.

Y es que, a través de su escritura Elia explica como nadie una frase que es una máxima en mi vida, no existe una verdad, porque cada uno tiene la suya, que no es menos verdad que la del otro. A través de las vivencias y las reflexiones de los distintos personajes descubrimos verdades, a menudo, totalmente contrapuestas, pero cada una de ellas irrefutables para cada personaje. Y junto a esta otra verdad, la incomunicación que sólo crea muros entre las personas, ese cavilar sobre lo que creemos sin cotejarlo con lo que sabe el otro y que hace inamovibles nuestros pensamientos y sobre todo nuestros sentimientos, que en muchos casos, trastocan del amor al odio o, en el mejor de los casos a la desconfianza.

 

“- Dios mío, nunca supimos nada de él, nada de lo realmente importante. Compartimos toda nuestra vida con un desconocido.”

 

Y a pesar de todas estas notas en común, cada novela es única y te hace disfrutar de forma única y te atrapan en el. Momento que empiezas su lectura y te hacen enamorarte de cada personaje u odiarlo con el mimo ímpetu desde las primeras líneas.

He de reconocer que en esta novela mi enamoramiento de entrada fue para Ari, ese personaje un poco ingenuo que busca la verdad del escritor al que idolatra.

 

“Era que con Amelia se sentía tan joven, en todo el sentido negativo que la juventud podía tener, tan inocente, tan transparente,  que siempre sería ella la parte fuerte, la que decidiera, la que podría concederle o negarle lo que deseara, como había hecho con ella Raúl (“Raúl tenía la potestad de las divinidades – recordó-, dar el placer absoluto, retirarlo, dar el dolor absoluto”), y él no quería eso para su propia vida, no quería que nadie tuviera ese poder.”

 

Amelia, sin embargo, no fue de mis preferidas, me parecía pretenciosa y altiva, , una arpía despiadada, aunque esa imagen va transformándose a medida que las páginas avanzan.

 

“- ¿No te diste cuenta de que Amelia solo contaba lo que quería contar? Amelia podía ser una esfinge. Yo la conocí toda una vida y sé que hay cientos de cosas que nunca llegaré a entender. ¡Y mira que nunca me he privado de preguntar!.”

 

Andre e Yves transmiten la imagen de amigos fieles a los que todos queremos en nuestra vida.

Y Raúl, nuestro gran Raúl, que va siendo dibujado por todos como el escritor perfecto, más allá, como el hombre perfecto, y que va perdiendo, poco a poco, esa capa de perfección para convertirse en un hombre más, con más sombras que luces, un artista, con lo mejor y lo peor que comporta la fama.

 

“Los seres como Raúl no pueden ser celosos porque eso implicaría reconocer que existe en el mundo alguien mejor que ellos mismos.”

 

Y si los personajes me han parecido sublimes, que voy a decir de los escenarios. Aunque la novela se mueve por distintos paisajes, su eje central es París, ese París del que yo me enamore la primera vez que pisé sus calles y que he recorrido de nuevo de la mano de la autora, disfrutando sus calles como si mis pies recorrieran su suelo.

Estamos ante una reedición de una novela que Elia escribió hace más de 20 años, pero en la que, como en cada una de sus novelas, aborda temas, que, pasé el tiempo que pasé, siguen siendo actualidad. El amor y el odio, la culpa, el miedo a lo que los demás pensarán y sentirán por nosotros, el éxito y el fracaso, la sexualidad en todos sus ámbitos, heterosexual, homosexual, bisexual, entre personas con enormes diferencias de edad, la escritura femenina, la política, la escritura en todos sus ámbitos, como profesión, como  divertimento, como forma de vida…

Y si después de todo lo dicho no he despertado vuestras ganas de acercaros a esta novela es, evidentemente, porque no he sido capaz de transmitir fielmente todo lo que me ha transmitido esta historia, así que, os invito a leerla y que me contéis.

 

“No se puede vivir siempre arrastrando una culpa, y por eso nos la ocultamos a nosotros mismos hasta que se difumina en nuestro interior, hasta que viene alguien y, como un niño con un palito, empieza a hurgar en lo que tanto trabajo nos ha costado entrar en el jardín trasero.” 

jueves, 8 de julio de 2021

La última paloma

Marias, Men (2021)

La ultima paloma

Planeta, Barcelona, 544 pp.

ISBN: 9788408242307

 

Frente a la base naval de Rota, tras el cordón policial que acordona la brutal escena, un grupo de vecinos clama que se haga justicia: el cuerpo de la joven Diana Buffet yace salvajemente mutilado y con unas enormes alas cosidas a su espalda.

Ni las cámaras ni el helicóptero de vigilancia de la base han captado una sola imagen que pueda servir a la investigación; algo incomprensible.

La sargento Patria Santiago sabe que el asesino va a volver a matar, pero nadie la cree, ni siquiera el cabo Sacha Santos -a quien le gustaría ser algo más que su compañero-, porque al igual que piensa el resto de Rota, Patria ha convivido con el dolor demasiado tiempo como para ser de fiar.

Una sola pista, la investigación que Diana estaba haciendo sobre la base, y su relación con la desaparición de una joven hace sesenta años, cuando los americanos llegaron a Rota, parecen ser los únicos hilos de los que tirar.

 

“Pero los psicópatas son verdaderos genios, hablé con unos cuantos cuando estudiaba y jamás hubiera dicho que había algo malo en sus personas. Más bien al contrario: son los seres más encantadores de la naturaleza. Hermosas plantas carnívoras repletas de color y magia. Incluso tienden a parpadear algo menos que los demás.”

 

Esta es la primera novela que leo de esta autora, a la que de nuevo he llegado gracias a una lectura conjunta de #SoyYincanera, a la que me incorpore tarde, pero en la que enseguida me puse al día gracias a la adicción que supone la lectura de esta historia.

Para mí Rota no ha pasado de ser siempre más alla del lugar donde se encuentra la “base americana”, pero ni en sueños me plantee su situación o su forma de vida hasta que la he conocido a través de las palabras de esta autora.

Men describe Rota como el paraíso dentro de la dictadura, pero a la vez como el infierno, sobre todo para aquellos que sufrieron en sus carnes el descontrol y la impunidad de quienes lo poblaban allá por los años 50. Y es que esta novela se centra en esta ciudad en esos años, pero también en la actualidad, en esa actualidad en la que el pasado se hace presente.

 

“Rota es como una caja en la que alguien hubiese metido todo lo que sobraba en el resto del mundo. Como si quien lo creó hubiese fabricado de más desechando aquí el exceso. Lo que estaba roto.”

 

La descripción, no solo física, sino de los personajes que pueblan aquella tierra, las que la poblaron antes y ahora, es precisa y profunda, y sobre esta la autora desarrolla toda la acción de la trama y las subtramas que es mucha y sumamente intrincada. Me ha sorprendido muy gratamente ver como la autora se metía en un “charco tan profundo” y era capaz de salir de él seca y sin apenas despeinarse, hay que tener mucho oficio para encajar tantísimas piezas como la autora nos va regalando a lo largo de esas casi seiscientas paginas sin que queden aristas en la construcción de la historia y sobretodo en el final de la misma.

Podría hablaros de los personajes, pero esta reseña seria el cuento de nunca acabar, digamos que están los que deben estar y que en ninguno de ellos he encontrado ningún motivo que me impidiera creérmelos, tal vez porque son personajes que encajan perfectamente con la ciudad que habitan, soy una convencida de que el lugar donde naces, de una u otra forma determina parte de tu carácter, y en esta novela asi es.

Todos los personajes guardan algún secreto, secretos que, en la mayoría de los casos, se han mantenido en la oscuridad durante demasiados años, pero claro, los secretos no pueden guardarse para siempre, en algún momento algo ocurre que los hace descubrirse.

 

“Lo que le pase a un hijo de Rota es de dominio público, le ocurre a todo el pueblo a la vez. Como un

cuerpo al que le duele una muela o una pierna: el organismo entero se resiente.”

 

No voy a hablaros de los personajes, pero si quiero centrarme en los protagonistas de esta historia, en Patria y en Sacha.

Patria ha conseguido provocarme a lo largo de toda la novela una sensación ambivalente, a veces la entendía y a veces me enervaba, lo cierto es que a lo largo de toda la novela me ha hecho sufrir, primero por no conocer ese secreto que hacía de ella una mujer tan dañina, para los demás y sobre todo para sí misma y, una vez conocido el origen de su forma de actuar, me ha parecido que su actitud incluso, se quedaba corta, para lo que debe de ser una vida tras aquella situación.

 

“Simplemente actué. Lo mío son los hechos, no las emociones. Supongo que cada uno sobrevive a su manera. Sabía lo que tenía que hacer y lo hice, sin más. Hay ciertos asuntos para los que no se puede pedir ayuda. Nadie los entendería.”

 

Sacha, por su parte, solo ha conseguido despertar en mi cierta ternura. Un hombre que no es capaz de dejar sus sentimientos atrás y que, quiera o no, acaban dirigiendo su forma de actuar tanto en lo personal, como en lo profesional.

Y tal vez, no, con seguridad, es la oposición de estos dos caracteres lo que hace que profesionalmente funcionen de manera tan precisa, aunque en las primeras páginas parece que dicha colaboración va a ser difícil por no decir imposible.

 

“Te necesito como guardia civil y como psicólogo, pero también como amigo. Este no es un asesinato cualquiera. ¿Crees que podemos enterrar el hacha de guerra hasta que todo termine?.”

 

La autora aborda en la novela los temas más escabrosos que podáis imaginar, el asesinato no me parece lo más importante de esta trama, me inclino a pensar que el tema central son los ABUSOS, así, en mayúsculas, los abusos de antes y de ahora, sobre niños y sobre mujeres, los abusos sobre aquellos que menos posibilidades tienen para defenderse y las consecuencias que esos abusos tienen en nuestro futuro, en nuestra vida y en la forma de vivirla.

La autora habla de realidades y de creencias arraigadas y habla de la muerte y de quienes la habitan, de aquellos que se fueron y de las creencias de que no se van del todo…

 

“A los muertos no se les puede conjurar sin consecuencias. Si se les llama, vienen, pero, cuando se les echa, ya no se van.”

 

“—La Tarara no es un fantasma, Patria, cariño. No. Ella es…, bueno. ¿Verdad que no es un fantasma, Teresa? Que no es mala, quiero decir. Es un ánima.”

 

La autora no escatima en crueldad en la mayoría de las páginas de la novela, sin embargo, y lo más sorprendente de esta novela es que la misma autora que en una escena es capaz de describirte lo más escabroso de un asesinato es capaz en las líneas posteriores de escribir párrafos de una prosa y una sensibilidad exquisita. Y este es uno de los puntos fuertes de la novela, la magnífica forma de escribir de la autora, que entre escenas excesivamente rudas desliza preciosas frases y magnificas reflexiones que a menudo son capaces de robar rudeza a ciertos hechos y que convierten la lectura en una experiencia sorprendente.

 

“Un olor que nunca he sabido de qué se compone, pero que me relaja como un baño caliente. Huele como lo haría algo dulce bajo el mar.”

 

“Si rendirse es no pasar la existencia como quien camina con una vela entre las manos, supongo que me rindo. La vida es para ser la llama, no quien cuida de que no se apague. No puedes decidir a quién amas, pero sí cómo lo amas. Amor. Qué palabra tan estúpida. Y cursi. Pero no voy a consentir que se refiera a ella por ese maldito nombre.”

 

Os he comentado al principio que comencé tarde la lectura de esta novela pero que en seguida me puse al día, lo cierto es que la leí en un momento en el que no me creía capaz de leer a tal velocidad, pero es que además de que la trama te atrapa sin medida y de esa forma de escribir a la que me he referido antes, la estructura de la novela está compuesta de esos capítulos cortos que siempre obligan a decir, venga, uno más y lo dejo (lo cual nunca es verdad) y que además, cada uno de esos capítulos está construido de tal manera que al comenzar a leerlo, nunca tienes claro con que parte de la historia te vas a encontrar.

Sé que tal vez es demasiado pronto para decir esto, pero estoy segura de que de no ser la mejor, esta

estará dentro de las mejores novelas que haya leído este año y puedo aseguraros que Men Marias es una autora a la que no pienso perder de vista.

 

“Hay silencios, como el de la muerte, que lo dejan todo desierto. Lo único que no se llevan es el miedo. El miedo que siente el vivo a continuar habitando en un mundo donde esa persona ya no existe. Un mundo que ahora está vacío, seco, yermo.” 

miércoles, 7 de julio de 2021

Pastores del mal

García Hernán, Felix (2021)

Pastores del mal (Serie Javier Gallardo 2)

Alreves, Barcelona, 390 pp.

ISBN: 9788417847616

Cuando el padre Damián Isún cambió de postura para acomodarse en su cama, el corazón le dio un vuelco al palpar, bajo la colcha, el cuerpo desnudo y sin vida de uno de sus pupilos. ¿Cómo había llegado allí? El pánico se apoderó de él y acudió a su antiguo discípulo, mosén Estanis, en busca de ayuda y refugio. El mosén no dudó en contactar con el comisario Javier Gallardo, que aunque se había retirado hacía poco del servicio, nunca podría olvidar que le debía su vida al religioso. Así, junto al ahora inspector jefe Raúl Olaya, Gallardo intentará demostrar la inocencia del padre Damián. Juntos descubrirán una poderosa organización internacional cuya voracidad desmedida destroza y utiliza a cientos de niños y entre cuyos dirigentes se hallan destacados miembros de la banca, la política, las finanzas o la Iglesia. Con una prosa arrolladora, directa y sin artificios, pero absolutamente adictiva, Félix García Hernán maneja, con la precisión de un relojero, o mejor, de un cirujano, una trama que nos llevará, sin un respiro, de Barcelona a Roma, Nueva York, París o Wisconsin, y lo confirma como un narrador especialmente dotado para novelas donde lo social y la denuncia conviven con la acción más vertiginosa.

 

“Los culpables suelen estar siempre entre los que menos pensamos.”

 

Durante el pasado mes de Junio, mis compañeras de #SoyYincanera comenzaron la lectura de #PastoresdelMal, la última novela de Felix Garcia Hernán, autor al que descubrimos en abril del pasado año, a través de otra lectura conjunta del grupo y que nos sorprendió con su magnifica primera novela Cava dos fosas.

Ciertos problemas de salud me impidieron unirme a dicha lectura, pero uno de mis principios es cumplir mis compromisos, de la forma que me sea posible, asique aun no habiendo podido compartir mis tuits sobre la novela, hoy si comparto con vosotros mi opinión sobre esta dura historia.

Encontrase de nuevo con Javier Gallardo, Raul Olaya y Mosen Estanis ha sido como reencontrarme con

unos viejos amigos y continuar una conversación que quedo pendiente cuando finalizó la novela anterior.  Es cierto que Javier se retiró de la acción, para dedicar su tiempo a oficios menos peligrosos, pero como dicen en mi tierra, “La cabra tira al monte” y cuando le ponen delante un caso que no acaba de oler muy bien que se diga y además se trata de devolver un favor monumental a quien en el pasado fue una pieza importante de que el siga “vivito y coleando”, pues ahí le tenemos, a pecho descubierto, sin ningún tipo de armadura, buscando la verdad, frente a todos y contra todos, con la ayuda de su “fiel escudero” Raul Olaya y por supuesto con la colaboración de muchas otras personas de confianza que fueron parte de su vida profesional y personal.

 

“- Pero siempre serás un policía; como yo, que aunque cuelgue los hábitos siempre seré un sacerdote.”

 

Esta historia no es desde luego fácil de leer, hay momentos en que la ira y el desprecio consiguen casi sobrepasarte y no por lo que el autor cuenta, ya que no se ceba en la morbosidad de las situaciones, sino por la historia en la que te sumerge, una historia que es “parte de la imaginación del autor”, como el mismo indica al inicio de la novela, pero que podría ser una realidad en el más estricto sentido de la palabra. Me cuesta creer que tantos y tantos casos de abusos a niños por parte de la Iglesia, sean casos aislados de maniacos aislados y desde luego, si no hay una asociación como tal, si hay, desde luego un pacto de silencio en el que estoy segura que muchos de los que callaron y siguen callando, tenían y tienen mucha más información de la que han compartido.

 

“La última vez que intento expresar sus miedos respecto al muchacho, lo cortó en seco, dándole a entender que todos tenemos misterios que ocultar. Le conminó a mirar en el fondo de su corazón a ver si averiguaba cuál era el suyo.”

 

La novela, desde luego, es una crítica feroz a todos esos degenerados que abusan de niños, a todos aquellos que consideran que con su dinero y sus influencias están por encima del bien y del mal, a todos aquellos que consideran que sus “caprichos” están por encima de la vida de aquellos a quienes pueden comprar y cosificar. Y es también una crítica a aquellos que sabiendo de estas “andanzas” callan para engrosar sus bolsillos, a esos que esgrimiendo que en realidad ellos no sabían lo que ocurría, que ellos no fueron abusadores, son, a su vez, parte integrante de esos abusos, a las familias, a los educadores, a los que actúan o callan por codicia y a los que callan por miedo. Si, es cierto que a veces, enfrentarse a ciertas estructuras, a ciertas personas con poder es un riesgo, pero ¿que pesa más, el miedo o la conciencia?. Leer esta novela, te hace plantearte ciertas cuestiones que en el dia a dia no llegas a tener en cuenta.

La forma de escribir del autor, tal como nos demostró en su primera novela, es una forma de escribir directa, alejada de artificios o circunloquios, una forma de escribir que te coloca en el lugar en el que el autor desea colocarte en cada momento, una forma de escribir que te hace ser parte integrante de esa aventura en la que se embarcan los protagonistas, que te hace pasear por Central Park, que te lleva a los lagos de Wisconsin, que te pasea por los meublés y los palacetes de Barcelona, que te hace vislumbrar la forma de vivir de los poderosos, el lujo de la “alta sociedad” catalana y la necesidad de aquellos que no tienen nada y que son capaces de venderse al mejor postor.

La forma de escribir de Félix es de las que te engancha en la primera pagina y no te suelta hasta la última línea, en la que los personajes “buenos” se convierten casi en amigos y los “malos” que los hay y de muy variada condición, se convierten en enemigos a los que desearías encontrarte alguna vez en tu vida para saldar cuentas.

Así que si la pregunta es si merece la pena leer esta novela, mi repuesta es si, por muy dura que parezca la trama, es una realidad a la que no podemos cerrar los ojos y que el autor  pone ante nosotros de una manera magistral en una novela vertiginosa, escrita con el respeto que el tema se merece.

 

“Ahora en el Empordá, mirando la hostia que elevaba el cura, se preguntaba cómo un Dios justo lo había permitido.”

sábado, 24 de abril de 2021

El buen padre

Díaz, Santiago (2021)

El buen padre

Reservoir Books, Barcelona, 416 pp.

ISBN: 9788417910990

 

Después de recibir una llamada de alarma, la policía encuentra en un chalé de una urbanización madrileña a un hombre manchado de sangre y un cuchillo con sus huellas junto al cadáver de su mujer.

Un año más tarde, un anciano se entrega a la policía afirmando ser el secuestrador de tres personas desaparecidas: el abogado defensor de su hijo, la jueza que le condenó y una joven estudiante que testificó en su contra en el juicio. Convencido de que los tres fueron sobornados, el hombre asegura que morirán, uno cada semana, hasta que detengan al verdadero asesino de su nuera y su hijo sea liberado.

La inspectora Indira Ramos, de una ética tan inquebrantable como su fobia a los microbios, solo tiene tres semanas para resolver el caso antes de que "el buen padre" lleve a cabo su macabro plan.

 


“Ella ha sido así desde que nació, le viene de serie una impopular rectitud que siempre le ha  causado problemas.“

 

Hace algo más de año y medio que leí Talión, la primera novela de Santiago Díaz, una lectura con la que disfrute y mucho más cuando, poco tiempo después pudimos reunirnos con el autor y el “hermano” del mismo, en un largo café en la Plaza de Oriente.

Gracias al buen gusto que me dejaros ambos, novela y autor, cuando en #SoyYincanera se propuso la Lectura Conjunta de #ElBuenPadre,  me fue imposible negarme, y no sabéis lo que he disfrutado.

Como en la novela anterior, la lectura ha sido más que rápida. La forma de escribir del autor que más que contar te hace vivir en cada párrafo lo que se está viviendo y esos recursos de “guionista” que nos sorprenden a cada paso, unido a la construcción de capítulos cortos, hacen que una lectura de más de cuatrocientas páginas, a mi me durara apenas dos días.

 

“Subieron por la escalera intentando recordar cuál era el protocolo en este tipo de situaciones.  Pero cuando de la teoría se pasa a la acción real,  uno se olvida de todo.”

 

Si de aquella primera novela destaqué en su momento a su protagonista, Marta Aguilera, por ser un personaje al margen de la ley, en esta debo destacar a Indira Ramos, que es justo lo contrario.

Santiago tiene un don para construir protagonistas atípicas, en estas dos novelas, mujeres y vaya mujeres… Indira es una inspectora de raza, con su más y sus menos, claro, como todos. Con un TOC que le perturba la vida a ella y a quienes la rodean y con un sentido de la rectitud que, en el mundo en que se mueve, donde está más que viene visto el corporativismo para proteger a los colegas, no hará sino acarrearle un montón de problemas. Un montón de problemas que comienzan por sus propios compañeros, que no entienden tanto celo entre los suyos, pero que si valoran el celo contra los “delincuentes” de la calle. Y esta fama de mujer incorruptible es la que hace que ese anciano que no busca, más que la “exculpación” de su hijo se empeñe en que sea ella quien lleve a cabo esa misión a riesgo de perder tres vidas ¿inocentes?.

 

“Cuando a una le han diagnosticado un TOC (un trastorno obsesivo-compulsivo que le impide tener un comportamiento medianamente normal), cualquier precaución es poca.”

 

El autor es una maravilla contándonos el día a día de la investigación y las implicaciones personales en cada uno de los protagonistas.

 

“- Lo único qué necesitas saber es que,  sí trabajas para mí, aquí dentro nadie te molestara.

- ¿Y si no?

- Si no… seré yo quien te moleste.”

 

Pero no lo es menos al narrarnos los episodios de la cárcel, ni el día a día de esos secuestrados desconocedores del tiempo o el final de su cautiverio.

 

“La incertidumbre de no saber por qué se está retenido es peor aún que la falta de libertad.”

 

Y si a e este cuadro añadimos la aparición de muertos en lugares icónicos, constructores a los que lo único que les importa son los rendimientos de sus inversiones, caiga quien caiga y algún, más que otro marido celoso, la novela se convierte en una historia imposible de dejar pasar.

 

“A muchos hombres todavía les escuece que sus mujeres ganen más  que ellos.”

 

La novela sorprende por su trama,  y por sus personajes. Un desarrollo intrincado en el que cada protagonista es parte del protagonismo de los demás, pero es, sobre todo una novela que sorprende por su final; un final que tira por tierra totalmente lo que has ido elaborando a lo largo de toda la lectura.

Santiago fue un autor al que prometí seguir tras la lectura de Talión y tras #ElbuenPadre, me declaro fan absoluta de sus historias y estoy deseando que llegue una nueva aventura, tenga a quien tenga como protagonista, porque sé que, sea quien sea, dejara en mí la misma impresión que han dejado Marta Aguilera e Indira Ramos, aunque me temo que de esta última, aun nos queda mucho por descubrir.

Si aun no habéis leído a este autor, la verdad es que no se a que estáis esperando; da igual que

comencéis por una u otra novela, porque lo que es seguro es que cuando acabéis con la primera iréis irremisiblemente a buscar la segunda.

 

“- Muy normal no eres, no voy a engañarte.  Pero las personas más interesantes nunca lo son. De hecho, los genios suelen ser gente muy peculiar.”