viernes, 29 de noviembre de 2019

RETO LECTOR 2019.- Marzo.- Un libro de un autor de tu pais


Franco, Lorena (2019)
Quién mueve los hilos
La Esfera de los libros, Madrid, 471 pp
ISBN: 9788491644767

 CUANDO BUSCAS LA VERDAD
CORRES EL RIESGO DE ENCONTRARLA
Una mujer rica y de éxito muere en el mismo momento en el que el hombre al que amaba aparece en la lista de pasajeros del fatídico vuelo de Germanwings estrellado en los Alpes franceses el 24 de marzo de 2015.
Sara Mendieta, propietaria del edificio de la zona alta de Barcelona donde se halla el cadáver, será el objetivo de la investigación y la obsesión de los policías Joel Sanz e Isabel Morgado.
Sexo, violencia, riqueza, asesinatos, en definitiva lo más oscuro del alma humana. Todo ello orquestado por dos mujeres, frágiles y letales a la vez, que descubrirán quién mueve los hilos.

No es oro todo lo que reluce y nadie suele ser lo que aparenta o lo que nos deja ver. La vida está llena de mentiras, mentirosos que las cuentan e inocentes que se las creen.

La primera novela de Lorena Franco que leí también fue una de las primeras que reseñé en mi blog  Ella lo sabe.
Ya me sorprendió el estilo de la autora en aquella ocasión y ya me ganó con una trama compleja y sorprendente.

Con esta historia no hago más que confirmar aquella primera impresión, Lorena es una autora a la que tener muy en cuenta en el panorama literario actual.

La trama ha vuelto a sorprenderme por su complejidad y sin embargo la aparente facilidad con que la autora es capaz de desenredar la madeja que ella misma nos presenta completamente enmarañada en los primeros capítulos de la novela.

Uno nunca sabe que es capaz de matar hasta que conoce a alguien que merece morir. Alguien que te amenaza, te hiere y  pone en peligro la estabilidad que tanto te ha costado conseguir. Alguien que estaba destruyendo sin  piedad a quien yo quería y ella no merecía. No todas las almas están hechas para la destrucción; esas, probablemente, nunca se verán en la necesidad de acabar con vidas ajenas. Pero mi alma, desde que vino en este envoltorio, destruyó sin quererlo una vida mientras que otras, inevitablemente, cayeron a su alrededor. Es lo que algunos llaman “daños colaterales”.

Podríamos pensar que la autora ha escrito una novela policiaca si nos ceñimos a la sinopsis y al género, pero la novela trasciende ese género y se convierte en una novela negra, cruda y descarnada en la que no falta la critica a una sociedad hipócrita, a una alta sociedad enfangada en las más sucias pasiones, hundida en los instintos más bajos, en los actos más ruines… tengo la impresión de que la trama policial no es más que una excusa para ponernos delante la vida, y la  lucha por sobrevivir de

sus protagonistas.

El ser humano nace bueno. Es el mundo y las circunstancias vitales lo que le perturban; yo solo me defendí para seguir respirando. Es la gente con la que te encuentras, lo influenciable que eres, la mala o la buena suerte que tengas. Las decisiones. Todo en la vida depende de las decisiones.

Lorena vuelve a lucirse en los personajes femeninos, con dos protagonistas de lujo que son el yin y el yan, con dos mujeres, cada una de ellas a un lado del espejo, cada una de ellas con el lastre de un pasado desgraciado, dos mujeres que viven cada una en un margen de una misma realidad, dos mujeres, a priori diametralmente opuestas pero que tienen en común más de lo que ambas, más de lo que nosotros, seriamos capaces de imaginar antes de leer esta novela.
Me ha enamorado la ingenuidad, y sin embargo la dureza de Sara Mendieta; he llorado con ella, la he odiado a ratos, me ha indignado en muchos momentos y sin embargo, he conseguido empatizar con ella.

No me ha sido tan fácil hacerlo con Isabel, esa mujer a la que se le presupone la entereza, a la que entiendo pero no comprendo, a la que a ratos me han dado ganas de zarandear… una protagonista que, hasta un punto determinado casi consiguió sacarme de mis casillas, aunque en algún punto de la historia consiguió redimirse.

Y es que esta es la grandeza de esta historia, que eres capaz de creerte a los personajes, de sentirlos de carne y hueso aunque su mundo y sus vivencias sean diametralmente opuestos a tu rutinario día a día.

Junto a estas dos protagonistas un elenco de secundarios que completan un puzle perfecto, con buenos que no lo son tanto y malos que son mucho peores de lo que podamos imaginar, y es que si las mujeres son  personajes redondos, los hombres no les van a la zaga; no hay nada que me guste más en una novela negra que un “buen malo” y en esta, de eso estamos servidos.

-Porque los malos suelen ser más interesantes que los buenos y el odio hacia ellos despierta pasiones que los lectores creían escondidas y necesitan poder analizar aunque no tengan el libro delante- responde con seguridad-. Los malos son los que nos ofrecen las grandes lecciones de la vida y los que nos garantizan esos enredos que tanto disfruta el lector.

Lorena consigue personajes en tres dimensiones, personajes con sus luces y sus sombras, con sus virtudes y sus defectos, personajes que te crees, personajes que traspasan el papel y te hacen sentir y vivir sus sentimientos y sus vivencias como si fueran las tuyas.

¿Quién no oculta solo para si mismo un rasgo complejo que asusta incluso a la misma persona que lo posee? Todos tenemos nuestros propios fantasmas y, aunque nos escondamos debajo de las sabanas, no estamos exentos de que nos vengan a visitar, desencadenados por una situación extrema que los permita salir a la superficie bruscamente

Quien mueve los hilos es una aventura sobrecogedora, vertiginosa, triste, descarnada, dura… es una novela oscura y cruel, es una novela sorprendente y entretenida, pero es, sobre todo, una novela a la que os aconsejo que os acerquéis si queréis disfrutar de una buena historia, eso sí, hacedlo cuando tengáis tiempo porque va a ser difícil que podáis soltarla una vez comenzada la lectura.

Cada una de las decisiones que tomamos, por muy pequeñas que sean, nos conducen a  algo- no sabemos a qué- que será decisivo en nuestras vidas. Todo sucede, siempre, por algo.

martes, 5 de noviembre de 2019

Un cadáver con clase


Fellowes, Jessica (2019)
Un cadáver con clase
Serie: Los crímenes de Mitford, 2
Roca Editorial, Barcelona, 384 pp.
ISBN: 9788417541026

Seis hermanas. Toda una vida de misterio. Una familia incomparable. Segunda entrega de Los crímenes de Mitford, la serie con la que su autora Jessica Fellowes, la creadora de Downton Abbey, ha conquistado a prensa y lectores del mundo entero.
Mientras el glamur de la Gente Joven Brillante colisiona con el mundo de las hermanas Mitford, su doncella, Lousia Cannon se encontrará con la escena de un misterioso y atroz asesinato.
Te presentamos a la Gente Joven Brillante, un grupo de agitadores hedonistas de los años 1920s cuyas búsquedas de tesoros fueron la obsesión de los periódicos de aquella época. Uno de sus grandes juegos tiene lugar durante la fiesta del décimo octavo aniversario de Pamela Mitford, fiesta que acabará siendo tan trágica como cruel y en la que el carismático Adrian Curtis es asesinado a las puertas de una iglesia cercana a la casa de la familia Mitford.
La policía rápidamente señala a Dulcie, una de las criadas como la asesina. Pero Louisa Cannon, doncella de las hermanas Mitford y ex criminal, está convencida de que Dulcie es inocente y hará todo lo necesario para limpiar su nombre, todo eso mientras el verdadero asesino se encuentra a unos cuantos pasos.

—Necesito tu ayuda, Lou —dijo. Louisa trató de mostrarse lo más neutral posible antes de comprometerse. Las hermanas Mitford bien podían pedirle que reviviese a un ratón moribundo, como que rescatara a un conejo de la trampa de un guardabosques, con la misma facilidad con la que otros niños pedían que les ataran los zapatos.

Leer  Un cadáver con clase ha sido como reencontrarse como una vieja amiga a la que hace tiempo que  no ves y con la que tienes la necesidad de ponerte al día.
Esta es la segunda novela de las hermanas Mitford, cuya primera entrega tuvimos la suerte de leer en #SoyYincanera hace casi un año y cuya opinión  podéis leer aquí.

Si en la primera entrega conocimos a los Mitford en el periodo de entreguerras ahora nos reencontramos con ellos en los “felices 20”.

En aquella primera aventura conocimos a las dos protagonistas indiscutibles Nancy Mitford y Louisa Cannon, conocimos sus orígenes y el inicio de una complicidad y una amistad relativa, porque la clase, aunque a veces parezca lo contrario, es una barrera infranqueable.

De todos modos, Louisa no podía expresar sus dudas sin confesar que había traicionado la confianza de sus señores. En ese momento se dio cuenta de que envidiaba a Nancy por su libertad, una libertad que ella no conocería nunca. Al fin y al cabo, ¿qué diferencia existía entre  ellas, aparte de la mera suerte de haber nacido en una familia o en otra? El rencor que había ido acumulando, puede que a lo largo de los años, estalló en una furia ciega que palpitó detrás de sus ojos

En un cadáver con clase, a pesar de la irrupción de Pamela Mitford y la celebración de sus 18 años, .
que será el escenario del asesinato que da inicio a la trama, seguirán pesando Nancy y Louisa como protagonistas fundamentales.

Louisa sabía que, aunque fuera el cumpleaños de Pamela, Nancy planeaba convertirlo en su propia fiesta.

La evolución que observamos en ellas, ya desde el inicio de la novela es evidente y desde luego, no en la misma dirección.

Nancy ya tiene 21 años, y está cerca de quedarse para “vestir santos”, pero sigue caracterizada por su rebeldía y por una única razón para vivir, disfrutar cada minuto hasta las últimas consecuencias.
Por su parte Louisa es consciente de ese alejamiento de Nancy, es cada bez mas consciente de esta distancia que la separa de los Mitford y que le acerca a Dulcie, esa pobre mujer arrastrada por las circunstacias y en la que Louisa a su pesar, no puede dejar de verse reflejada.

Louisa volvió a sorprenderse por su increíble parecido, pero en esa ocasión fue como si mirase a través de un espejo la que podía haber sido su vida, un cruel recordatorio del camino que no había tomado

Como en la anterior entrega Jessica nos ofrece un excelente marco, un maravillo paisaje físico y una magnifica reconstrucción psicológica de los personajes en los que, como en la anterior entrega introduce personas reales con aquellos que han nacido de su imaginación.

Nos pasea de la mano por lo mejor y lo peor de la clase alta y de los barrios bajos y nos muestra, como en aquellos “maravillosos años” la línea divisoria se diluía para mezclar ambientes, en principio imposibles de compaginar.

Louisa no había estado nunca, pero, como todo el mundo, había leído los artículos del Daily Sketch sobre prostitutas, proxenetas y embriaguez. Desde la llegada de las flappers, los músicos de jazz y los bailes de negros, por no hablar de las sobredosis de cocaína y el alcohol que se servía después de la hora permitida, todas las historias pintaban un retrato bastante sórdido del lugar.

En esos ambientes se desarrollan las aventuras de Nancy y sus amigos, un ambiente en el que, en
principio Louisa debería sentirse cómoda pero en el que se encuentra, como en casi todos los espacios que comparte con las Mitford, como pez fuera del agua.

Un cadáver con clase es una novela que desvela un misterio, el de la muerte de Adrian Curtis y las sorprendentes razones del mismo, una novela en la que demostrar la inocencia de la culpable más fácil, de Dulcie, de la criada.

«Siempre sospechan primero de los nuestros»

Es esta, además, una novela en la que volvemos a pasear por un trozo de historia, por un escenario que nos es ajeno hasta que las descripciones de la autora nos obligan a transitar por él, en la que conocemos retazos de un pasado que de otra forma yo, al menos, no habría conocido nunca.

Ha sido una delicia ver desde los ojos de Louisa el protagonismo que comenzaban a tener las mujeres, aunque fueran Las cuarenta ladronas, y ha sido una delicia conocerlas a ellas, sus “tejemanejes” y la mano férrea con que las dirigía Alice Diamond, uno  de esos personajes reales que Jessica hace, de forma magistral, ficción en sus historias.

Y pese a que había unos cuantos varones repartidos por la sala, trasegando pintas en silencio o jugando a las cartas, casi todo eran mujeres. Louisa vio fascinada que pedían sus propias bebidas, en ocasiones más de una, y que incluso le mandaban una jarra de cerveza a un bigotudo, quien alzó el vaso e inclinó la cabeza en señal de agradecimiento. Además, eran mujeres jóvenes, de la edad de
Louisa. Y aunque resultaba evidente que no procedían de Mayfair —sus ropas no eran lo bastante elegantes ni suntuosas—, se gobernaban con el aura de confianza de cualquier esposa de millonario. No estaban oprimidas, sino al mando. Louisa no entendía cómo era posible, cuando lo más seguro era que estuvieran sometidas al mismo afanoso tráfago que todas las mujeres que había conocido durante su infancia y adolescencia.

Había sido un buen día para Alice Diamond, de modo que estaba de buen humor y todos eran libres de participar en el festejo.

viernes, 11 de octubre de 2019

La sospecha de Sofía


Sánchez-Garnica, Paloma (2019)
La sospecha de Sofía
Editorial Planeta, Barcelona,  656 pp
ISBN: 9788408205623

En una Europa dividida por un muro insalvable, dos hombres y una mujer buscan desesperadamente su destino.
La anodina vida de Sofía y Daniel cambia radicalmente cuando él recibe una carta anónima en la que se le dice que Sagrario, a la que venera, no es su verdadera madre y que si quiere conocer la verdad de su origen debe ir a París esa
misma noche. Intrigado, pregunta a su padre por esta cuestión y él le recomienda que lo deje pasar, que no remueva el pasado. Sin embargo, hay preguntas que necesitan una respuesta y esta búsqueda desencadenará una sucesión de terribles acontecimientos y encuentros inesperados de infortunado desenlace que trastocará su vida y la de su mujer, Sofía, para siempre. Madrid, París y su mayo del 68, el muro de Berlín, la Stasi y la KGB, los servicios de contraespionaje en la España tardofranquista y tres personajes en busca de su identidad son las claves de esta fantástica novela con el inconfundible sello de Paloma Sánchez-Garnica.

Y de repente la franja, el Muro, la frontera bien definida entre una ciudad y otra que las separaba como una peligrosa serpiente en reposo, latente, conminatoria a cualquiera que osara encararla, por algo se la conocía como la «franja de la muerte"

Sofía es el prototipo de la mujer bien española de finales de los años 60.

Una mujer de su casa, esposa y madre perfecta, encerrada con las niñas y con la nana, encerrada entre las cuatro paredes de una buena casa del barrio alto de Madrid, una mujer hecha a su tiempo, una mujer común. Mas o menos, porque Sofía tiene estudios y sueños, sueños que ha ido aparcando en pos de la familia y de la opinión de su marido.

Menos mal que tiene un padre y una amiga que la obligan a enfrentarse a la realidad, que la obligan a no dejar demasiado atrás el futuro que aun podría tener.

… todo estaba listo cuando Sofía llegó a la vida de Daniel, todo hecho cuando entró por primera vez al piso. Ella tan solo tuvo que colocar su ropa en los armarios y las cosas de aseo en el baño, lo demás había sido decidido de antemano. Por eso, cuando entró la primera vez en aquella casa, se sintió en un lugar ajeno; incluso ahora que irremediablemente se había convertido en su hogar, seguía sintiendo que aquello no era suyo del todo, que estaba allí como de prestado

Pero nada es eterno, ni inamovible y Sofía acaba saliendo de su espacio, de su zona de confort, no porque quiera sino porque la sacan a bofetadas. Primero su suegra, esa mujer débil en apariencia, luego su marido, que se empeña en no aparecer y por último Monique, una mujer alejada de su mentalidad patriarcal, de su clásica moral, de su vida burguesa.

—La gente que lee puede ser muy peligrosa para aquellos que pretenden el pensamiento único. La lectura es el germen de toda revolución —dijo Monique satisfecha.

Daniel es hijo del franquismo, hijo del bando ganador y por tanto con las ventajas que esa situación incluye. Daniel es un buen hijo, uno de esos que admiran y odian a su padre a partes iguales y que vive la vida con miedo a defraudarle, a no estar a su altura. Uno de esos que adoran a su madre por encima de todas las cosas, que la sobreprotege y la antepone a todo y a todos, incluida su propia familia, su mujer y su hija.

Daniel vive una vida cómoda, regalada, la vida que le toca por ser quien es en el lugar y el espacio en que le toca vivir.

Todo el mundo tiene su prurito de vanidad en esto de anunciarse al mundo, pero aquello era una guerra perdida con su padre; había perdido ya unas cuantas, entre otras el hecho precisamente de ser letrado.

Pero nada es eterno, ni inamovible y Daniel acaba saliendo de su espacio, de su zona de confort, no
porque quiera sino porque lo sacan a trompicones. Primero una carta sin remite y luego una verdad incomoda que nunca habría tenido que ser descubierta ni confirmada.

Y en  este viaje fuera de un entorno conocido, Sofía nos lleva de la mano por las calles del Paris del Mayo del 68.Y en este periplo, la autora, ayudada de Sofía y de unos secundarios de lujo, aprovecha para hacer una radiografía de la Francia de los 60 y de esa distancia moral e ideológica de España, que estando tan cerca, estaba tan lejos en aquellos años.

Los estudiantes están empezando a despertar de la modorra que proporciona el excesivo bienestar, de esta sociedad que nos acomoda hasta el hastío. La gente joven es la que debe y puede cambiar el mundo. Si no lo hacemos nosotros nadie lo hará en nuestro lugar.

Y en  este viaje fuera de un entorno conocido, Daniel nos lleva de la mano a un lugar inhóspito, a un lugar lejano en la distancia  pero cercano en la ideología, por más que hablemos de dos ideologías contrapuestas, la dictadura de Franco y el comunismo de la Europa del este.

De la mano de Daniel conoceremos Berlín y ese muro de la vergüenza que tardo demasiado en caer. Y en este periplo, la autora, ayudada de Daniel y de unos secundarios de lujo, y  cuanto menos peculiares, Klaus, Gloria, Bettina, Hanna… nos lleva a conocer las cloacas de la Stasi y lo que un estado es capaz de hacer “por el bien” de sus ciudadanos.

El jefe le dejó hablar, regocijándose con el miedo que Klaus exudaba por cada poro de la piel. Aquellos momentos eran los que más disfrutaba, ese olor a miedo que desprendía el detenido, el acusado, el sospechoso. El poder sobre la vida y el destino ajenos engordaba su vacua vanidad.

Paloma nos ofrece una magnifica recreación histórica y política de la convulsa Europa de los 60, pero nos regala, sobretodo un magnifico catalogo de personaje, creíbles, fuertes, incluso en su debilidad, unos personajes imborrables por sus ideas y por lo que por ellas son capaces de perder y de ganar, por lo que por sus ideas son capaces de luchar. Por lo que son  capaces de hacer por mantenerse con vida o por conseguir que lo sigan aquellos a los que aman.

La autora nos habla del pasado, pero vuelve a un tiempo mas cercano para cerrar un círculo que consigue reconciliarnos, al menos en cierta medida de las injusticias vividas por algunos de sus personajes, que nos reconcilie, al menos en parte, con las injusticias que tuvieron que vivir los vencidos de una guerra injustificable, que nos haga sentirnos orgullosos, un  poco, al menos, de lo que las mujeres hemos avanzado desde los 60 hasta hoy.

Solo se gana su libertad quien la conquista de nuevo cada día.
GOETHE, Fausto

La sospecha de Sofía es una novela para leer con calma, para paladear., para disfrutar. De los personajes, de la historia y de la prosa elegante y ligera que consigue que la más de 600 páginas  que conforman esta historia se deslicen entre los dedos y ante nuestros ojos a la velocidad de la luz.

Y de repente la franja, el Muro, la frontera bien definida entre una ciudad y otra que las separaba como una peligrosa serpiente en reposo, latente, conminatoria a cualquiera que osara encararla, por algo se la conocía como la «franja de la muerte"

jueves, 3 de octubre de 2019

La paloma de Ravensbrük


Martí, Carme  (Fecha de publicación 3/10/2019)
La paloma de Ravensbrück
Roca Editorial, Barcelona, 352 pp.
ISBN: 9788417805357

Su infancia en un pequeño pueblo rural; la juventud interrumpida por la Guerra Civil española y la rápida toma de conciencia social; Barcelona, Premià de Mar y, finalmente, la retirada a pie por la frontera hasta llegar al sur de Francia; la resistencia, los maquis y el primer gran amor.
Pasión y rebelión hasta el día que las SS llaman a la puerta.
Prisión. Un largo viaje en tren hasta Ravensbrück, Hollschein y el comienzo del infierno.

Debía llegar al infierno para poder volver y recordar juntos aquella dramática despedida.

Normalmente no tengo miedo de destripar las novelas en mis reseñas, pero en esta ocasión esa temor es inexistente.

El que más y el que menos conoce la vida de Neus Cátala, que en 2015 y con cien años, se convirtió la última persona de España que había sobrevivido al campo de concentración de Ravensbrück. Una mujer cuya larga vida acabó hace apenas 6 meses.

Todos sabemos que estuvo allí, pero en esta novela se nos cuenta lo que allí ocurrió. 

Todas nos prometimos lo mismo: que no olvidaríamos, que contaríamos o que habíamos visto, que se lo debíamos a las compañeras muertas y nos lo debíamos a nosotras mismas. ¡Nunca más tenía que pasar una cosa como aquella.

Reconozco que me acerque a esta historia con ciertos reparos, convencida de que no iba a poder llegar al final, de que su lectura iba a ser un baño de realidad, de una de las realidades más crueles de la historia.

Siempre me ha sorprendido la capacidad del ser humano por sobrevivir, por recoger los pedazos de una vida rota y recomponerse; resiliencia lo llaman, hacer de las malas experiencias una buena enseñanza, pero aún hoy sigue sorprendiéndome que haya personas con esa capacidad, en ciertas circunstancias.

Ocho días después de haber entrado en el campo, decido que lucharé con todas mis fuerzas para sobrevivir, y que haré lo posible para conservar bien en la memoria todo lo que veo, y veo mujeres valientes y generosas.

La que hoy os traigo no es, por desgracia, una novela de ficción, ni una novela histórica,   ni siquiera una novela; lo que hoy nos ocupa es la vida de una de las tantas o de las tan pocas, en realidad, que sobrevivieron al mayor horror de la humanidad, ese que algunos locos, más locos  aún que quienes provocaron aquella locura aún se empeñan en negar.  Una parte de nuestra historia que por desgracia está documentada en cientos de fotografías, imágenes y relatos y por suerte, por aquellos que lo sobrevivieron para contarla.

Lo que hoy nos ocupa no es una novela, es una vida, esa que Neus Catalá no se dejó arrebatar por aquellos monstruos.

Quedan algunos claros en nuestro interior adonde los malnacidos de los nazis no pueden llegar.

Os decía más arriba que me admiran los supervivientes y debo puntualizar, lo que me admira es que alguien sea capaz de seguir viviendo después de haber vivido la muerte en vida, que alguien sea capaz de superar el horror más inimaginable y volver a encontrarle un sentido a su existencia. Eso sí es admirable y contarlo, el antes, el durante y el después un acto de generosidad y de valor, con los que no lo vivimos y con los que no sobrevivieron para poder contarlo.

No se puede empezar de nuevo después de todo eso, hay que comenzar de viejo
Era libre pero tenía el corazón tan oprimido que n o me sentía libre, sino prisionera de las propias emociones, de la vida que tenía delante y no sabía cómo encarar
Oír hablar a alguien tan cerca, tener a un hombre que me miraba como a una mujer, me hizo estremecer. Yo creía que tenía las emociones muertas, pero descubrí que en mi interior todavía había amor, que la deportación no me lo había arrebatado todo.

Reconozco que me costó enfrentarme a las primeras líneas,  porque esta lectura no era una incógnita,
sabía a qué me enfrentaba y es un tema del que huyo por el dolor que me produce, por la impotencia y la ira que llega a generarme tanta maldad.

Un no mundo, un lugar que no está en el mundo y que se pude parecer al infierno, aunque tampoco es el infierno.

Tenía pavor a no poder avanzar por ese infierno que Neus nos narra a través de las palabras de Carme Marti, pero era necesario, esta es una de esas lecturas vitales y necesarias, imprescindibles para no olvidar, para no repetir lo ocurrido.

Es una historia que desgarra el alma en cada línea, en cada letra, pero que nos cuenta el infierno sin regodearse en él, que nos pone delante los hechos y la fuerza de esas mujeres para vivir entre los muertos, para moverse y sobrevivir entre sus propios fantasmas. Esos recursos que ayudan a superar lo insuperable, esos recuerdos a los que anclas tu supervivencia, esos detalles a los que Neus se aferraba en los momentos en que creía morir.

La fuerza moral es la que nos da a todas la fuerza física necesaria para aguantar lo inaguantable.

Esta novela nos habla de la capacidad de sufrimiento del ser humano y del daño q el ser humano es capaz de infligir a otros seres humanos a los que deshumaniza, pero habla sobretodo de la solidaridad, de la fuerza que llevamos dentro y que somos capaces de multiplicar, para bien y para mal.

Estoy al lado de Tití y nos miramos las dos ilusionadas, y su sonrisa lleva a mi sonrisa y me da aliento de vida.

Neus nos da una lección de vida, una lección que todos deberíamos conocer.

Sobrevivir es huir de este mundo, y nos esforzamos. Continuamos con el coro y las charlas. Estamos unas cuantas sentadas en el suelo, juntas, y yo con mis constantes preguntas animo a charlar a las camaradas. Ahora una, ahora otra, las convenzo para que hablen de cualquier cosa, ideas no me faltan, hasta que dicen “que hable Neige, que hable Neige”

He llorado, he sufrido, he rozado la locura y he sonreído y he respirado y vuelto a sufrir la incomprensión, a veces, de  esa vida que Neus fue capaz de vivir después de volver  de la muerte.

Si algún día contaba algo notaba más incomprensión que otra cosa. Cuando añadía que en el campo me había reído más que en toda mi vida, a veces se burlaban, o se echaban a reír o hacían bromas que no aceptaba, así que dejé de hablar del tema. La gente no estaba preparada ni dispuesta a escuchar tantos horrores.

Me he horrorizado y me ha conmovido a partes iguales y me ha hecho admirar aún más a esas mujeres y esos hombres que vivieron un infierno y volvieron para contarlo, para vivir otra vida, para vivir la vida que les quedó suspendida entre el frío, el hambre, la sed y la inimaginable desesperación de no saber cuál sería su futuro y ni siquiera si ese futuro sería posible.

Es un libro abrumador, devastador y a la vez es un libro esperanzador una historia, que contra todo pronóstico en ciertos momentos  del relato te hace sonreír. Es un libro que nos muestra lo peor del género humano, ese lugar donde se pierde el significado de la palabra humanidad, pero es también un libro capaz de mostrarnos también lo más sublime de nuestro género, eso que hace noble al ser humano y lo que ser humano significa.

Si me he salvado ha sido gracias a las mujeres que tenía a mi lado, fueran del partido que fuesen. Nos sostenía la fuerza moral, y con ellas viví una gran lección de humanidad, así que desde este podio no puedo más que hacer un llamamiento a la solidaridad y la amistad.

No dejéis de leer esta novela porque es una realidad, la realidad de Neus Cátala que Carme Martí ha sido capaz de plasmar con enorme maestría y con una dificilísima sensibilidad.

Y no escribo más porque será girar y girar sobre la misma idea, sobre el mismo dolor y la misma 
esperanza, leedla, no puedo decir más.

No sé que había de la joven Neus Catala bajo aquellos andrajos que se revolcaban por el suelo, y qué de victima de los nazis. La mezcla de ambas cosas era lo que tendría que aceptar el resto de mi vida, que acababa de empezar.

miércoles, 2 de octubre de 2019

En la sangre


Gomara, Laura (Fecha de publicación: 03-10-2019)
En la sangre
Roca Editorial, Barcelona, 336 pp.
ISBN: 9788417771171

Eva Valverde es carterista, tienes dos carreras y viste de Prada.
Eva Valverde vive en Barcelona, no roba por necesidad, sino para pagar un tren de vida que no podría mantener con un sueldo fijo. Y, claro, para sentirse por encima de los demás.
Pero nadie dijo que la vida del carterista fuera fácil. Tras varios años construyendo su mundo perfecto, lo pierde todo en un solo día. Lo que iba a ser un camino de champán y rosas se convierte en una sucesión de chantajes, violencia y cadáveres.
En la sangre es una trepidante novela negra narrada desde la mirada cínica de quien sabe que va a morir pronto.

Y, desde hacia un par de años, estaba adaptándome a un nuevo estilo de vida, en el que no tenia horarios ni obligaciones más que conmigo misma, pero en el que vivía en un estado permanente de paranoia.

No es fácil encontrar una historia original, no es fácil encontrar  una trama que no te recuerde a algo que ya has leído, menos en novela negra, menos con la cantidad de publicaciones que ven la luz en este país diariamente.

Sé que esto ya lo he dicho, y no hace demasiado, pero por suerte en los últimos tiempos he descubierto autores capaces de sorprenderme, capaces de hacer de la lectura de sus novelas una experiencia totalmente “fresca”.

Había leído buenas críticas de Laura Gomara y sus “vienen mal dadas”, pero como el tiempo es finito (ya sé que esto también lo he dicho), no había tenido oportunidad de conocerla hasta ahora, pero una vez conocida, no va a ser fácil que la deje escapar.

Laura ha escrito una elegantísima novela negra, por la historia que cuenta, por la forma precisa,  y por una PROTAGONISTA que es la personificación de la elegancia y el glamour.
certera y cuidada en la que la escribe

Una protagonista atípica y rebelde, una luchadora, a su modo, en todos los aspectos de su vida, una mujer que me ha conquistado desde la primera línea.

-No, que va-respondo en automático, para ahorrarme el “eres una luchadora”, “tu puedes”, ”ya verás que lo conseguirás” y el resto de chorradas que la gente te dice cuando tu enfermedad va mas allá de un refriado.

Eva Valverde tiene una forma de vida fuera de lo corriente. Una vida que ha estado plagada de infortunios, el mayor de los cuales le ha dejado una enfermedad dura, tratable a costa de la propia salud y que, aparte de efectos físicos, le ha acarreado ciertos "efectos familiares".

“Pero vamos, Eva, supera esta mierda y tira para adelante. No puedes culpar a tu madre de tus errores para siempre. Déjalo ya. Te fuiste, lo aceptó, has vuelto y finge que todo esto no ha sucedido, que nunca te dijo las cosas que te dijo. Vuelve al tema”.

Eva Valverde tiene una vida fuera de lo común, le gusta el lujo, pero de todos es sabido que uno no se hace rico trabajando de 9 a 5, al menos no trabajando legalmente;  así que ha tirado por el camino
fácil, o eso parece. Una vida que le permite llevar una existencia fuera de lo corriente, una vida que le proporciona ese nivel de alerta que genera la adrenalina y ese cosquilleo en los dedos que no puede evitar.

Eva Valverde tiene talento para la sustracción y no tiene nada que perder, ¿o sí? Porque nada es tan fácil como parece y cuando uno se pasa de frenada corre el riesgo de estrellarse, o que le estrellen.

Eva Valverde tiene “amigos” con los que se siente una extraña, cuando no una intrusa, unos padres que para ella son una de cal y una de arena y un ex novio con el que comparte algo más que tiempo.

Eva Valverde está convencida de que lo tiene todo controlado, que es capaz de conseguir sus sueños caminando por el borde del precipicio, pero el peligro de hacer equilibrismos sin red es que al mínimo empujoncito la caída puede tener efectos demoledores y a Eva le dan un empellón de los de órdago, un empujón que le obliga a volver a su cama adolescente, a volver a la cama de su ex novio, a volver al trabajo rutinario de 9 a 2… y en estas encontramos un elenco de maravillosos secundarios que no tienen desperdicio.

Ese maravilloso y enamorado Oleg, capaz de cualquier cosa por Eva, ese buen chico que, como
todos, esconde una parte oscura contra la que Rita (ese pedazo de madre) se empeña en acabar aunque no lo conozca, aunque solo lo intuya, con ese sexto sentido que parece que nos inoculan con el embarazo.

-Todos estamos igual-me susurra al oído-, no te preocupes. Parece que nos hacemos mayores, pero seguimos siendo los mismos niños, ¿verdad? Con los mismos miedos y los mismos problemas.

Elena Montisol, estrella editorial del pasado y déspota del presente, capaz de acabar con la paciencia del más pintado y de llevar al límite a todo el que se encuentra en su radio de acción, incluida Cristina Calaf, una mujer que pasa de una abnegación a otra sin aparente fin a esa situación que le permita, por fin, poner nombre propio a su propia vida. Esos personajes que se cruzan en la vida de Eva, ¿por casualidad?.

Lo siento, amigos, en los libros, como en la propia vida, las casualidades no existen, existen más bien las “causalidades” que no es lo mismo.

Y en esas causalidades de las que os hablo, la vida de Eva se cruza con la de Cano, más de lo que a ella le gustaría y tangencialmente con Mijaíl y con un rubio que conduce un porche amarillo y con Silvia Magallanes….

Hay muchos personajes más y una trama absorbente que transcurre a cien por hora, y que consigue que las más de 300 páginas del libro se deslicen ante tus ojos a la misma velocidad.

No voy a contar más, porque estoy segura de que os encantará descubrirlos por vosotros mismos.

Si os  gusta la novela negra "En la Sangre" os va a entusiasmar.

Si os gusta que os sorprendan con una buena trama, Laura Gomara es, sin duda, una escritora a la que tener muy en cuenta.

Original en la historia y elegante en la prosa, no se puede pedir más.

Estoy aterrada, pero mantengo la mirada alta, la respiración acompasada. “Nunca les dejes saber que tienes miedo”

viernes, 27 de septiembre de 2019

Una jaula de oro


Läckberg, Camilla (2019)
Una jaula de oro
Maeva Noir, Madrid, 360 pp
ISBN:     978-84-17708-18-4

Una nueva y sorprendente Camilla Läckberg.
Una novela de suspense psicológico, sexy y con una protagonista fascinante y ambigua.
Faye, con un oscuro pasado, ha conseguido todo lo que siempre había soñado, un marido atractivo, una hija a la que quiere y, sobre todo, estatus social y una vida llena de lujo. Pero cuando, de un día para otro, esta vida perfecta se va al traste, surge una nueva mujer intrépida y vengadora. Con Faye ha nacido una nueva heroína sorprendente y polifacética, y con algunos secretos muy oscuros.

—¿Qué quieres decir? —Que parece como si llevaras dentro una pena. Y me parece bonito. La gente que siempre está contenta me aburre. No estamos hechos para ser felices sin solución de continuidad, de ser así, se pararía el mundo.

Leer a Camila Lackberg en "Una jaula de oro" ha sido como charlar con una vieja amiga a la que hace tiempo que no ves. Cambia el registro y el tema para ponerte al día de lo que ha vivido en el tiempo que lleváis sin veros pero sigues reconociéndola en esa nueva voz, sigues captando su esencia.

Contemplé a la gente que bailaba, cerré los ojos y pensé en cómo eran las cosas en Fjällbacka. En la curiosidad de la gente, en las miradas, que me seguían allí donde fuese, en aquella mezcla de fascinación y compasión, una mezcla pegajosa, agobiante, asfixiante. Aquí nadie lo sabía. Nadie lo veía. Aquí estaba mi sitio. En Estocolmo.

Camila abandona, en esta ocasión su serie de los crímenes de Fallbacka para presentarnos un thriller psicológico muy alejado de los crímenes abyectos que nos presentan Erica Falck y Patrik Hedström, pero en el que sigue utilizando esos recursos tan suyos para mantenernos, como en aquellos, pegados a sus páginas.

Y hasta aquí los paralelismos, es la misma autora y la protagonista es una mujer. Una mujer, a la que debo reconocer que he odiado durante gran parte de esta novela, hay situaciones que, por quedar tan lejos de mi experiencia vital, me resultan imposibles de entender.
La autora hace un perfecto perfil psicológico de la Faye, es un personaje  de manual, una mujer cuyas actitudes y sobre todo pensamientos y sentimientos te van indignando más y más a medida que vas descubriendo su autoflagelación, la destrucción de su autoestima, que no es más que el reflejo de lo que a veces por acción y muchísimas por omisión, su “vida de ensueño”  hace de ella.

Estocolmo era una selva cuyas reinas eran ella y otra media docena de esposas de millonarios. Faye sabía que la gente analizaba cada palabra, cada sílaba que pronunciaba, que revoloteaban a su alrededor y le hacían la pelota solo porque era la mujer de Jack. Sabía que Lisa no dudaría un segundo en dejar a su marido por Jack. O por otro como él. Las mujeres se sentían atraídas por el poder y el dinero. Incluso las que se las daban de feministas como Lisa

Frente a Faye y siempre a su lado Cris, esa amiga que todas tenemos, esa mujer que es la cara opuesta de la protagonista, que sabe más de lo que le cuentan, esa amiga que dice verdades como puños a esa mujer que se niega a ver, que intenta salvarla aunque solo reciba su desprecio, y que es tan generosa, que después de todos los desplantes, cuando su amiga, por fin se da de bruces con la realidad recoge los pedazos en los que queda rota y la empuja, la obliga y la ayuda a reconstruirse.

—¿Sabes cuál es tu problema, Chris? Que te crees mejor que yo. Te has creído que todos quieren vivir esa vida absurda que llevas tú, pero a mí no me parece tan divertido pasarme las noches follando con un entrenador personal de veinticuatro años o acabar tan borracha que no recuerde
nada al día siguiente. Es vulgar y vergonzoso. En lugar de darme lecciones, deberías crecer. Yo quiero a mi marido, quiero a mi hija, ¡tengo una familia! Y quiero estar con ellos. Y creo que lo que te pasa en realidad es que sientes envidia de mí y de la vida que llevo. Creo que es eso lo que te pasa. ¡Y comprendo que ningún hombre quiera vivir contigo! Y... Chris había colgado. Faye se quedó mirando su propia imagen en el espejo. Ya no sabía quién era la mujer que la miraba desde el otro lado.

Pero no nos engañemos, no es Faye quien pone pie en pared, es más que no tiene otro remedio que reinventarse cuando se encuentra en la calle con una mano delante y otra detrás.
Faye no es ninguna tonta, aunque  en esa burbuja de lujo y glamour llegará a parecerlo, es una mujer inteligente, marcada por un pasado que intuimos pero no descubrimos hasta las últimas páginas de la novela.
Una mujer que tiene la suerte de encontrarse en su peor momento con otra mujer (si, esta novela es una novela de mujeres fuertes y sobretodo de mujeres supervivientes) que junto a Cris le dan la estabilidad que necesita para salir definitivamente y por la puerta grande de un pasado infame.

¿Cuántas veces las engañarían? ¿Cuántas verían sus sueños frustrados? Delante de ellas se extendía un largo collar de maldades que los hombres les harían sufrir. La experiencia de sentirse apartado, de que te juzguen por el aspecto físico, la ambición de encajar, de agradar: eso era lo que unía a las mujeres de todas las edades, de todos los países y de todos los tiempos. Y entonces lo vio. Había un ejército entero allí fuera.

Pero no creáis que está es una novela intimista, ni contemporánea.... No es una novela de amor, ni siquiera de desamor, no es una novela de sumisión, ni de dominación y sin embargo es todo eso y mucho más.
Y para rematar la faena, es una historia plagada de secretos, de sexo y de algún que otro crimen sin resolver.
Leer esta nueva historia ha sido, como siempre, una grandísima experiencia, Camila es una autora en la que lo menos importante es lo que cuenta, lo que más, como lo hace, como consigue mantenerte en la historia sin posibilidad de que te despistes ni una sola línea.

En momentos de cinismo, Faye podía preguntarse dónde estaba el mensaje feminista de las imágenes de un culo bien entrenado mirando a la cámara en biquini o en la publicidad de tés de adelgazamiento. Pero Chris apuntaba tajante que a veces había que aceptar el feminismo que se ofrecía, y que el camino nunca era totalmente recto. Por lo demás, la red era un hormiguero de influencers masculinos que hacían fotos de su torso desnudo y publicitaban proteínas en polvo