lunes, 28 de mayo de 2018

La ciudad de la lluvia


Del Rio Moreno, Alfonso (2018)
La ciudad de la lluvia
Ed Destino, Barcelona, 622 pp
ISBN: 978-84-233-5342-2 

"En el Bilbao de principios de los años ochenta, tres misteriosas muertes unirán los destinos de varios personajes sin conexión aparente. Alain Lara, un joven y prometedor jugador del Athletic, descubre una vieja fotografía de los años cuarenta que su abuelo Rodrigo había mantenido siempre oculta. De todos los personajes que aparecen en ella Alain reconoce a su abuelo, junto a un también joven Ignacio Aberasturi, el gran empresario bilbaíno y actual candidato a la presidencia del Banco del Norte. La repentina y extraña coincidente desaparición de ambos, junto con otros sucesos, lo llevará a una investigación que se remontará a un pasado oculto.
En un intento por entender lo que sucede, Alain contactará con María, la hija y heredera del imperio Aberasturi, y junto a ella tejerán los hilos del pasado que unieron a sus familias en los años del Berlín nazi, en busca de respuestas. Pero lo que obtendrán serán más preguntas, más dudas, más sospechas.
¿Qué pudo unir hace más de cuarenta años a estos dos hombres cuyas vidas nunca más volvieron a cruzarse? ¿Quiénes son los demás personajes que aparecen retratados junto a ellos? ¿Quién y por qué anda detrás de ellos?
La ciudad de la lluvia es un thriller que reúne lo mejor y lo peor que anida en el ser humano. Es una historia sobre el poder magnético de la ambición, el amor y la complicidad entre las personas, y que nos muestra que la cara oculta que todos tenemos no puede permanecer indefinidamente en la sombra.”


“Siempre ha sido así y así está bien“

Nos encontramos ante una novela con una de las tramas más complicadas y trabajadas y sin embargo más perfectamente resueltas que he leído en mucho tiempo.

No solo se sucede en dos líneas temporales que ensamblan perfectamente, sino que se simultanean así mismo las visiones  de los personajes, encontramos un narrador omnisciente que nos lleva de la mano a través de la trama y por otra parte tenemos la biografía intercalada y escrita en primera persona de uno de los protagonistas absolutos.

La recreación novelada de personas reales y la realidad que destilan los personajes de ficción empastan de una forma tan precisa a lo largo de toda la trama, que en algunos momentos nos induce a pensar si las escenas que narra no se producirían en realidad.

Esta no es solo una novela negra, es una novela histórica en dos tiempos y dos realidades. La Alemania de la segunda guerra mundial y el Bilbao de los 80, ese Bilbao industrial abandonado, ese Bilbao inundado, ese Bilbao que se nos presenta en la mente sin necesidad de que el autor realice grandes esfuerzos descriptivos. 

Es una novela policiaca, con un protagonista absolutamente delicioso y atípico, Lucas Bieda, policía irreverente e intuitivo, poco agraciado físicamente, poco discreto, un policía de raza que confiere grandes momentos de humor a lo largo de la trama. 

Es un homenaje al deporte rey, al fútbol y a ese Athletic de Bilbao que en unos años convulsos política y socialmente consiguió unir a una sociedad fracturada con su gesta.

Es una crítica al mundo de los negocios, a las luchas de poder, a los egos y ambiciones que fluctúan en las elites empresariales y financieras. 

Es un gran homenaje a la figura de la mujer, a la que trata de igual a igual, a la que confiere, a través de María y de Isabella belleza y sensualidad pero sobretodo inteligencia y a las que dota, también, de pasiones no tan comunes en las mujeres de los 80, la ambición profesional desmedida, la frialdad en los negocios, la mano dura…

Y es, sobre todo, una novela que profundiza en las pasiones humanas, en la ambición, en la venganza y también en el amor y el desamor. 

La frase “siempre ha sido así y así está bien” se repite como una letanía en la boca de el extranjero a lo largo de toda la novela, es parte de la propia definición del personaje, pero es también un recurso del autor para centrarnos en las motivaciones.

Porque dentro de esta novela hay muchas novelas y una de ellas podría haberse titulado “el extranjero”, es este un personaje tan oscuro, tan ambicioso y calculador, tan inteligente y frío, un hombre cuyo único objetivo es enriquecerse utilizando todos los recursos que tiene a su alcance, incluso a costa de las graves consecuencias que sus actos pueden tener en los demás, incluso en  sus propios aliados.

Es el malo perfecto, el que no conoce la culpa, el que la aleja cuando amenaza con cercarle, porque, aunque intente negárselo a sí mismo, el extranjero tiene alma, es humano. Y como si de las negaciones de Pedro de tratara, sus tres errores, solo tres errores, determinan su futuro y por extensión el futuro de todos los personajes de la novela.

“Es demasiado peligroso sentir cualquier tipo de remordimiento. No puede permitírselo. No mientras siga en Alemania. Ya tendrá tiempo para evaluar sus actos cuando esté de vuelta en su país y haya sacado todo el beneficio que quiere sacar. Aunque quizá, entonces ya no le apetezca rememorar lo que ha hecho. Quizá para entonces ya sea demasiado tarde.”

David Schaffer, “el mejor abogado del mundo” como el mismo se considera. Un hombre hecho a sí mismo, un hombre que antepone la consecución de sus objetivos al que sabe que será el amor de su vida, un hombre al que solo le importa seguir cumpliendo sueños, un personaje que lo tiene todo. Un personaje que es la actualización en el Bilbao de los 80 del extranjero en los 40, personajes que, por encima de todo, dirigen todos y cada uno de sus pasos, todos y cada uno de sus esfuerzos a conseguir la meta que se fijaron en un momento determinado de su vida. 

“Pero lo cierto es que, cada vez que consigo cumplir un sueño, ya no me parece tan importante haberlo conseguido, y me pongo a buscar uno nuevo. Me tengo que buscar uno nuevo.
[…]
Tal vez fuera cierto lo que María me dijo una vez sobre que nuestros sueños, normalmente, no tienen nada que ver con nuestra felicidad.”

Y en contraposición a estos dos personajes alimentados por la ambición, encontramos a Alain, la promesa del futbol, ese hombre que parece estar por encima de la fama y de la admiración que despierta a su alrededor, ese personaje de corazón puro, cuyo único objetivo es saber porque ha desparecido la persona más importante de su vida, un personaje que se tambalea cuando pierde ese cimiento, el personaje, que en el fondo desencadena todos los acontecimientos del momento más actual de la narración. 

“En la medida en que no solo depende de mí conseguir mis metas, digamos que me desprendo de ellas. Ya no me como la cabeza con conseguir esto o lo otro. Vivo al día. Pongo los medios, el trabajo. Y así siempre. Desde que me lo planteo asó, vivo más tranquilo.”

Y a nuestro Alain, le acompañara María, un personaje lleno de inseguridades provocadas por el desamor, no solo el romántico, también el paterno, y el deseo de huir del dolor que le provoca. Una mujer que se niega a sí misma la posibilidad de ser feliz. Una mujer profesionalmente completa y personalmente demasiado frágil, una mujer que comenzará a reconstruirse enfrentándose a su vuelta a las raíces y a todo aquello de lo que ha estado huyendo durante años una mujer que tendrá que aprender a confiar. 

“[…] Apostaste mucho por mí, desde el principio, María, lo sé.
-No aposté mucho por ti David. Lo aposté todo.
Y se quedó en silencio. No hizo falta que terminara. Lo apostó todo por mí y perdió. Lo peor es que yo no podía rebatirle eso.”

Y si hay un personaje que ha provocado en mi una ternura y una pena infinita ese es el de Maruska, una mujer que solo quiere salir adelante en un mundo extraño, una mujer que como tantas otras a lo largo de los tiempos, es  capaz de cualquier cosa con tal de sobrevivir. 

“He renunciado a mi honor. He renunciado a mi pasado. He renunciado a mi futuro. Y he renunciado a mi cuerpo. Cuando sacrificas todo eso por alguien que amas, ¿en qué te conviertes? No sé si soy una amante sacrificada o una esclava que ha vendido su alma”.

Habría muchos personajes más que reseñar, ya que cada uno de ellos, incluso los secundarios, incluso los que aparecen de manera tangencial son contundentes y cada uno, a su manera, tiene cualidades para enamorarse de ellos, son personajes en los que pesa un pasado que se nos va presentando dosificado a lo largo de la novela y que nos va despistando cuando tenemos la seguridad de poseer ciertas respuestas, habria mucho mas que escribir, pero esto se alargaría innecesariamente, es mejor que los descubrais por vosotros mismos.

Cada uno de los capítulos se inicia con un párrafo referido al protagonista del mismo, lo que  ayuda a centrar la trama y la repetición de párrafos en distintos momentos, unifica la narración.

El autor utiliza este recurso magistralmente, no solo a través de esta frase, sino también en la reaparición de uno de los primeros párrafos del libro casi al final del mismo, lo que consigue cerrar la historia con “casi” todos los datos en nuestro poder.

Los constantes giros argumentales, consiguen mantener la intriga hasta las últimas páginas y llegar a un desenlace absolutamente sorprendente e inesperado, un final que consiguió dejarme con la boca abierta y que supuso aún la existencia de una última pregunta sin respuesta, al menos para mí.

Ha sido una gran lectura, con muchísimos momentos de reflexión provocados por frases contundentes hiladas en una prosa exquisita. Un libro que se lee rápidamente porque la intriga que crea el autor en la trama así lo exige, pero que te obliga a  detenerte porque hay párrafos que te llevan a pensar mucho más allá de las palabras escritas. 

Un libro que merece la pena ser leído y releído.

“Pero él ya no puede hacer nada, no va a hacer nada, para frenar esa gran rueda que él mismo empujara hace unos meses desde su reunión con el general Marcks. No puede permitirse sentir compasión. Esa es una rueda que ya no puede controlar. Una rueda implacable que decide por sí misma por donde avanzar y a quien sacrificar por el camino. Siempre que el extranjero no sea la víctima.
“Siempre ha sido así y así está bien”, piensa.”

domingo, 13 de mayo de 2018

"Amores contra el tiempo".- Dolores Conquero


El pasado jueves 10 de Mayo en el espacio Forum de la Fnac, Dolores Conquero presentó su obra Amores contra el tiempo.

El escritor Jesús Ferrero a quien Dolores se refirió como “maestro” fue el encargado de introducir la obra.

Se congratuló el autor de que nuestra protagonista hubiera llevado al papel las vivencias que plasmara en su blog (Y que sigue escribiendo)  “Mi novio es más joven que yo” y resaltó que al igual que en aquel, en éste libro se tratan estas historias de amor entre mujeres maduras y hombres jóvenes sin patetismos, pero sin esconder las dificultades a las que sus protagonistas hubieron de enfrentarse.

Nos recordó el autor que estas historias no son nuevas, que ya se daban desde antiguo, en la época clásica y que así nos han sido narradas en muchos de las tragedias griegas y romanas, siendo Elena de Troya un buen ejemplo de estas historias que se escapan de la norma social establecida en todos los tiempos.

Realizó un pequeño recorrido por otras historias en las que esta diferencia de edad es notoria, Lolita de Nobokov o las obras de Maguerite Duras, señalando que estas últimas siempre han estado aun más denostadas, por ser la mujer quien superaba en edad al hombre.

Enfatizó Jesús, que muchos de estos amores, nacen antes de convertirse en tales, porque tal como señaló, los amores nacen antes de lo que pensamos, pero no nos damos cuenta hasta que son un hecho e introdujo para explicarlo la aparición de las arrugas, que se van formando en nuestra piel, pero de las que nosotros no somos conscientes hasta que nos miramos en el espejo y pensamos que han aparecido allí de golpe.

Señaló que a veces, esos amores nacen en la infancia, en ese momento en que somos especialmente sensibles a los afectos y a las marcas indelebles que dejan en nosotros y que años después, al reencontrarnos con quien nos brindó ese afecto los sentimientos reaparecen dando lugar a historias de amor únicas.

Incidió en las dificultades a las que se enfrenta una pareja dispar, no solo en edad, sino en sexo o en cualquier otra condición que no siga la pauta social establecida y recalcó que la autoestima se construye  en gran medida influida por esa moral dominante que rechaza estas formas de vivir el amor.

Dolores tomó el relevo para concretar que esta obra recoge nueve historias, nueve biografías de nueve mujeres que provienen de diferentes estratos sociales y culturales, y de las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse y que a pesar de sus diferencias, fueron muy similares. Narró detalles de la vida de Marie Curie y de la Reina Victoria, de Coco Chanel y de la Pasionaria…. de esas mujeres cuya vida ha estudiado a fondo para incluirlas en su libro, que no es una novela, que es un ensayo porque todas las historias son reales. Historias de mujeres radicalmente distintas con un denominador común, enamorarse de quien la sociedad decía que no podían hacerlo.

Tras la intervención de Dolores se abrió un pequeño turno de preguntas en las que se buscaron respuestas a si hemos superado los prejuicios que marcaron estas historias y a si las mujeres maduras tienen “derecho” a seguir viviendo el amor.

Fue una interesante presentación tras la que la autora firmó los ejemplares a los asistentes mostrándose cercana y agradecida, lo cual es de agradecer en los tiempos que corren.

Fue fantástico conocer a Dolores y fue magnífico poder asistir acompañada de Pilar, Ana, Mayte y Elena, algunas de las amigas de #SoyYincanera, con quienes después compartimos café y una más que interesante charla, gracias por esos momentos, por todos.

Lo dicho, una gran tarde y una más que interesante lectura de las que os hablaré próximamente.


lunes, 7 de mayo de 2018

La tragedia del girasol


OLMO, Benito (2018)
La tragedia del girasol
Suma de Letras, Barcelona, 396 pp
ISBN: 978-84-9129-182-4

Suspendido de empleo y sueldo, el exinspector de policía Manuel Bianquetti se ve obligado a malvender sus servicios como investigador privado hasta que recibe un encargo aparentemente sencillo: proteger a un importante empresario durante su estancia en la ciudad.
Sin embargo, lo que parece un trabajo rutinario desembocará en un reguero de muertes que obligará a Bianquetti a dar rienda suelta a su instinto de investigador para sobrevivir, llevándole a descubrir que, a menudo, el sol que más calienta también es el que más quema


“Como un girasol- se dijo-, condenado hasta el final de sus días a seguir el movimiento del sol que le da la vida, el mismo sol que al cabo de unas semanas se la quitará, achicharrándolo.”

Esta es la magnífica respuesta al porqué del magnifico título de una magnífica novela.

La tragedia del girasol es una perfecta novela negra, una perfecta actualización de las clásicas.

Una trama perfectamente hilada, con giros argumentales constantes y un final inesperado, sorprendente y que cierra a la perfección el circulo de esta historia.

Las descripciones de la ciudad llevan inequívocamente al escenario de todas y cada una de las aventuras y desventuras de los personajes, y no es menos precisa la poética descripción de los sentimientos que el autor es capaz de intercalar con maestria entre tanta crudeza.

El autor consigue sorprendernos, emocionarnos y hacernos sonreir, tal es su manejo del lenguaje. Con un estilo directo, sin palabras indescifrables ni circunloquios innecesarios el autor es capaz de llevarnos en volandas por las escenas de acción y hacernos detenernos en los momentos de reflexión. Es capaz de hacernos sentir vértigo, miedo, desconcierto… pero también ternura e incluso regocijo con algunos de los métodos del protagonista.

El narrador externo y la brevedad de los capítulos  confieren un dinamismo a la lectura que consigue que las páginas se deslicen a una velocidad de vértigo, estas dos características son las que me han llevado a vivir la novela como si de una película se tratara.

La novela gira entorno a una  trama central que se desarrolla de forma lineal en el tiempo, a la que se adosa, la propia vida privada del autor, así como una segunda trama paralela que acabara convergiendo con el tema central.

Si los escenarios tanto externos como internos están cuidados hasta el mínimo detalle, los personajes que dan vida a lo novela son de matrícula de honor.

Un policía caído en desgracia, obligado a ser lo que detesta pero que necesita trabajar para vivir. Torturado, permanentemente enfadado, pero que nos sorprende con momentos de ternura inesperados.
Un personaje masculino, rodeado de fuertes personajes femeninos que consiguen aplacar, a ratos, la desazón de nuestro protagonista, que de alguna forma lo anclan a la realidad y le equilibran.
Cristina, una mujer más fuerte de lo que Bianquetti quiere pensar.
Sol, que está en edad de buscar su camino y que no va a dejar que nadie influya en sus decisiones.
Un empresario de éxito, uno de esos octogenarios de gustos excéntricos que se ha hecho a sí mismo.
Unos guardaespaldas, que a todas luces, carecen de la profesionalidad que Bianquetti espera.
Algún personaje al que Bianquetti no dudaría de definir como pusilánime.
El único “amigo” al que Bianquetti no es capaz de considerar como tal, pero que si es merecedor de los favores que nuestro protagonista le puede hacer.
Una mujer con un pasado complicado y un presente incierto.
Una mujer de bandera que despierta la admiración por donde pasa, y lo sabe.
Un  ex compañero que es la antítesis y la “cruz” del protagonista…
Y un protagonista indiscutible, Cádiz, la ciudad, sus rincones, pero también y sobre todo su clima, ese clima, que por momentos es capaz de desesperar.

A pesar de que la descripción del protagonista indiscutibe de la trama, Manuel Bianquetti, está perfectamente perfilada a lo largo de la novela, presentándonos un hombre alto, corpulento y mal encarado, yo no he podido dejar de imaginarlo a lo largo de la novela como un Humphrey Bogart gigante en el halcón maltes (Tal es el ambiente que describe el autor que durante toda la lectura en mi cerebro la trama se ha desarrollado en blanco y negro).

Bianquetti es un personaje con el se empatiza de forma inequívoca a pesar de sus defectos o tal vez debido, precisamente  a ellos.

Este ángel caído no disfraza sus actos ni sus ideales, no se justifica ni se escuda en un bien superior, asume y se asume a sí mismo con una honestidad y una crudeza que hacía tiempo que no encontraba en un personaje.
Es un hombre que se enfrenta a su destino a pecho descubierto aun a riesgo de poner en riesgo su integridad.

“La sensación de estar a punto de cometer una estupidez se volvió más fuerte. Reconoció los síntomas, pero no hizo nada por reprimirla, sabiendo que ya no había vuelta atrás. Su cabeza había dictado sentencia y dadas las circunstancia, no cabía otra posibilidad que la de pactar las condiciones en las que iba a aceptar aquel encargo.
En algún lugar de su subconsciente sonó la voz de alarma, el zafarrancho de combate, ante la certeza de que iba a cometer un error imperdonable”

Es un personaje tan compacto que es capaz de amalgamar toda la novela a su alrededor. Un personaje que permanecerá por mucho tiempo en mi memoria, el protagonista de una novela que considero imprescindible en el género de la novela negra.  

“Durante aquellos 12 meses de inactividad, sus malos modos y su permanente mal humor no habían hecho otra cosa que aumentar y empezaba a ser consciente de que su trabajo como inspector de policía no había sido solo un medio para subsistir, sino también una vía por la que canalizar la rabia”

En resumen, una NOVELA NEGRA, así, con mayúsculas. Magnífica en el estilo, en la trama y en los personajes. Grandísimo Bianquetti y no menos grandes quienes le acompañan destacando esa Mary que bien podría ser la reencarnación de Lauren Bacall en mi película en blanco y negro. Un final fantástico como broche de oro de una gran historia y que provoca la impaciencia por encontrarme pronto con otra aventura de Bianquetti.

Por último no puedo dejar de reseñar que esta lectura ha sido una aventura maravillosa incluso antes de empezar.
Como iniciativa de #SoyYincanera, sus promotoras @kayena_Ana y @detintaenvena idearon como base del sorteo para conseguir el ejemplar del libro para la lectura conjunta presentarle a Bianquetti a otros detectives de ficción lo que me proporcionó dos horas de frenética rememoración e investigación.
Fue una magnifica lucha de Tuits y ha sido una gran lectura conjunta en la que hemos compartido impresiones de la lectura, hemos preparado y compartido fototuits y hemos enriquecido la lectura de una grandísima novela.

martes, 10 de abril de 2018

Premio Azorin de Novela 2018.- "Quiéreme siempre".- Nuria Gago


El premio Azorín de Novela, uno de los más importantes de habla hispana, los otorga la Diputación de Alicante desde el año 1970,  y desde 1994 junto con la Editorial Planeta a través de un acuerdo con el que se pretendía darle, si cabe, mayor proyección a este galardón.

En el Hotel Intercontinental  de Madrid se presentó ayer la obra ganadora del Premio Azorín de Novela 2018, “Quiéreme mucho” de Nuria Gago y que hoy llega a las librerías de toda España.

En la presentación la autora estuvo acompañada por Cesar Augusto Asencio, presidente del Jurado y Vicepresidente de la Diputación de Alicante, Belén López, miembro del Jurado y Editora de Planeta y su compañera de “profesiones” y amiga Leticia Dolera, con quien se llevo a cabo  grueso de la presentación.


La amistad, la complicidad y las continuas bromas privadas de las que nos hicieron participes ambas autoras hicieron de la presentación una experiencia amena, divertida y , sobretodo, muy emotiva.

Tal vez penséis que la novela galardonada es una historia que puede ser catalogada de “Romántica”, a mi me ocurrió, tal vez por ese título que resonaba en mi cabeza con la voz de Gloria Lasso de los cinco latinos o con la “más moderna” de la versión de Paloma San Basilio; gran error el mío.  

“Quiéreme siempre” es una novela de amor, pero no de amor romántico, sino del amor maternal, del que existe y del que falta, y también del amor que se da en las relaciones de amistad, ese amor que nace y se afianza, a veces, en situaciones y con personas que a priori no son terreno abonado para que esta semilla pueda germinar.

Nuria comenzó leyendo unos párrafos de la novela, unos párrafos en los que descubrimos una prosa cuidada y el germen de una historia que promete emoción a raudales. A través de la conversación que las dos autoras mantuvieron descubrimos lo que encierra esta historia; el peso y el homenaje que la autora rinde en esta novela a sus abuelos, y a todos esos mayores que la sociedad aparca y que tienen tanto que decir, lo que de Nuria tiene la protagonista de esta historia, el poder de la música y sobre todo el poder de la amistad.

Es ésta, como recoge la sinopsis de la obra,” una novela que habla sobre la importancia de ayudarnos los unos a los otros, sobre la soledad de nuestros mayores, sobre como la música puede abrir puertas que ya nadie encuentra y, sobre todo, de como el humor, el amor y la valentía de mirar hacia dentro puede salvarnos”.

Fue una gran presentación y estoy segura de que esta será una gran lectura, cuyas impresiones os contaré en cuanto acabe mi inmersión en sus páginas.


martes, 27 de marzo de 2018

"El otro Manuel".- Manuel Bartual



El pasado martes día 20 de Marzo, en el espacio Fundación Telefónica se presentó la primera novela de Manuel Bartual.- El otro Manuel, publicado por Planeta y como esta fue una breve presentación, la crónica también lo será.

He de reconocer que no conocía al autor; debo ser de las pocas personas que no leyó su historia de verano en tuits, aunque si oí hablar de él en todos los medios posibles; confieso, que después de la presentación y leídas las primeras páginas de su novela he recuperado la historia para leerla, aunque sea “a toro pasado”.

Manuel llegó a la presentación acompañado por su editora Raquel Gisbert y por Emilio Pila, director creativo de Twitwer España. 

Manuel se define a sí mismo, como un contador de historias. Desde niño ha estado ligado a esta afición que se ha convertido en profesión, sobre todo a través de la imagen, a través de comics, de cortometrajes y  de su único largometraje hasta el momento.

Que aprovecha cualquier ocasión y/o medio para transmitir sus historias quedó patente en el propio visionado de booktrailer, escrito y dirigido por él y en el que comparte actuación con sus propios editores que han hecho en éste sus primeros pinitos interpretativos.
Nos contaba Manuel su afán por explorar todas las posibilidades, vías y medios para transmitir esas historias y como esa fue la razón de contar su historia a través de twitter y también la actual de contarnos una historia novelada en la que las imágenes, por primera vez, no las pone él, sino que ha de crearlas el propio lector.

Nos contó Manuel lo que sucedió en el tiempo que ha transcurrido entre su historia de verano y la presentación de esta novela; nos habló, junto a Emilio de su visita a Twitter España y de la “producción”, con todos los medios que pusieron a su disposición, de Manuel Xmas. Nos habló de sus contactos con la editorial y nos habló, muy poco, del contenido de la novela. He de decir, que leídas las primeras 70 páginas, el libro promete entretenimiento, humor y misterio a partes iguales.

Os contaré cuando finalice su lectura. ;)

viernes, 23 de marzo de 2018

El color de la luz


QUINTÍN, Marta (2018)
El color de la luz
Suma de Letras, Barcelona, 427 p.p.
ISBN: 978-84-9129-028-5

Blanca Luz Miranda es una empresaria de éxito. Su objetivo: amasar una gran fortuna para comprar arte. La adquisición, en una subasta de Nueva York, de uno de los cuadros más inquietantes del pintor Martín Pendragón cumplirá el sueño de esta anciana de ojos enigmáticos. En esa misma sala una periodista observa la escena con interés, está convencida de que tras ese pago millonario se esconde un secreto y hará todo lo posible por descubrirlo. Lo que no sabe es que será Blanca Luz quien decida cómo se escribe su historia.

“No se trata de lo grande o pequeña que sea una historia. El conflicto puede nacer de lo más nimio. La vida es conflictiva. Cualquier sentimiento humano lo es. Y tú eres humana ¿verdad?-el silogismo resultaba irrefutable-. Todo es susceptible de convertirse en arte, solo depende de la mirada que se le dedique. Que se mire con interés, con pasión, con amor. Y, luego, solo se trata de contarlo. Tú historia, la de otros, lo que has visto, lo que has escuchado…, qué más da. Pero sal ahí fuera, implícate, emociónate, convéncete de que eso que estás escribiendo es lo más importante que existe en el mundo, y que no existirá realmente hasta que no le des vida con tus palabras. ¿No es acaso eso lo más fascinante? Y así, mi viejo profesor me había impuesto la asignatura pendiente mas hueso de todas: que viviese”.

Acostumbrada al ritmo vertiginoso de las novelas negras, ésta es una novela que hay que beber a tragos cortos. Cada párrafo es poesía pura, cada frase una sentencia que te lleva a la reflexión, una prosa cuidada y un sentimiento en cada letra que te llega a lo más hondo.

El color de la luz es una novela de amor, pero no una novela romántica, es una historia íntima, e intimista, es un paseo por la historia del siglo XX, pero no es una novela histórica. Es todo y nada de lo anterior, pero es, sobre todo, una historia preciosa, escrita con mimo, cuidado y mucho, mucho oficio.

Tengo, desde niña, la costumbre de apuntar las frases  que mas me atraen de cada uno de los libros que leo, en éste me he superado, he contabilizado más de 50 anotaciones y no sólo de sentencias sino de párrafos completos y es que, insisto, esta historia esta novela es puro arte, pura poesía.

Si hay una protagonista indiscutible en esta historia, es sin duda Blanca Luz Miranda, que se nos muestra diseccionada, de la que descubrimos todas y cada una de sus miserias. Es un personaje potente, arrollador, una mujer a la que se odia y se ama a partes iguales dependiendo del punto de la novela en que nos encontremos, una mujer con mas sombras que luces, una mujer, a pesar de todo difícil de conocer, difícil de tratar y con la que, a pesar de todo, la autora consigue que, en algún punto, empatices, si y solo si, eres capaz de ver a la mujer en el contexto temporal de la historia.

Martin Pendragón, el otro gran pilar de la historia, sin el que ésta no tendría sentido alguno, se presenta como la cara opuesta de esta protagonista absoluta, representa su anverso, presentando mas luces que sombras, un hombre arrastrado por sus pasiones, un también “rara avis” en el tiempo que le toca vivir. Aún compartiendo protagonismo con Blanca, su peso en la novela es mucho menor y a veces, se me antoja sólo como la excusa para que Blanca Luz pueda tener una historia, esta historia. Su imagen es la que vemos a través de la mirada de Blanca Luz, una  Blanca expuesta hasta la extenuación y un Martin que cobra o pierde protagonismo en función del propio devenir de la vida de la protagonista.

Y si hay un personaje central en esta novela, que consigue, a veces, incluso eclipsar a Blanca Luz, es ese cuadro,  que en ningún momento se describe de forma concreta, pero que se analiza punto por punto hasta obligarnos a visualizarlo por nosotros mismos, pero de una forma distinta en cada uno de los momentos en los que Blanca Luz se enfrenta a sus colores. Una pintura que, se convierte en protagonista indiscutible de la trama, sobrevolando toda la novela, convirtiéndose en hilo conductor y apareciendo en decenas de momentos en los que se nos da un apunte más de su composición, de sus colores, de su trazo… y son tantos que estoy segura, de que sin verlo, todos hemos dibujado de una u otra forma ese cuadro en nuestra cabeza.

No menos importante es la propia narradora, esa periodista que es, sin duda, la propiciadora de toda la novela, esa joven de la que poco sabemos mas allá de sus motivaciones iniciales: pura curiosidad, de ese “miedo” a vivir con el que rompe en pos de una historia que intuye: la que se esconde detrás de un cuadro, y de las emociones que los secretos de Blanca y su vida van suscitando en ella a lo largo de esa aventura; es un personaje del que ni siquiera llegamos a conocer el nombre, que aparece de relativamente en pocas ocasiones más allá del segundo capítulo, pero sin el que la novela no tendría ningún significado.

A pesar de que Marta consigue una descripción maravillosa de paisajes y que se reconoce la grandísima labor de documentación que ha llevado a cabo para construir una historia consistente en los espacios y en los tiempos, ésta es una novela de personajes en la que la fuerza de los protagonistas se ve potenciada por un elenco de secundarios que no les van a la zaga.

Francisco Miranda, el padre de la protagonista,  se hace presente solo al principio de la novela, pero es tan importante para el devenir de los protagonistas, es tal su importancia como origen de las decisiones vitales de ambos, que en ciertos momentos de esos primeros capítulos se convierte en protagonista absoluto de la trama:

“Los alumnos no notaban que aprendían. Francisco Miranda, aparentemente, se desentendía de ellos Les permitía que se enredaran solos en escaramuzas personales. Pero nunca dejaba de acudir en su rescate. Aunque con una sutileza tal que tampoco se daban cuenta de que estaban siendo rescatados. De lo que si se cuidaba muy mucho, y eso sin ambages, era de inocularles un amor acérrimo y porfiado por el arte, por lo que hacían. Y les enseñaba a creer en sí mismos. Dejaba que se adentraran en el error, pero previamente les había dotado de los mecanismos para que lo detectaran y supieran retroceder a tiempo ellos solos, sin escudarse en la comodidad de no admitirlo y sin que les diera pereza demorarse en la búsqueda de la senda correcta”

El punto humorístico, la distensión a la gravedad de la historia la encontramos bien representada en el personaje de Leidy, esa puertorriqueña vivaz y “disfrutona” que es el antagónico de la responsabilidad de nuestra reportera; que es quien se empeña en que ésta se lance a vivir y en esa carta de negativa editorial que es más que una negativa, un matarife certero de una vocación en ciernes; por suerte, solo existente en la imaginación de la autora.

Existen otros secundarios, como Chema, ese fiel escudero del protagonista, ese leal amigo, que aparece para dar el pié a los protagonistas y salen de la escena haciendo mutis por el foro, para volver a hacerse presente en el momento más insospechado, pero el más necesario, para el buen desarrollo de la novela.

El titulo de la historia, no podía ser más acertado que el elegido, toda la historia está centrada en los colores y en la luz:

-¿Qué pasa con mis ojos?
-Que en ellos está el azul, y el verde, y el amarillo y el añil y el violeta… Que son de todos los colores y de ninguno. Eso es lo increíble Blanca Luz. Que me has regalado un color nuevo, que solo conozco yo. En ese color tendría que estar pintado el amor.
-Bueno, si soy de todos los colores, entonces seré blanca, no? En el blanco viven todos los colores. Como en un arcoíris. Como en la luz.
-Exacto. La luz es blanca. No importa bajo qué color aparezca. En el fondo, siempre es blanca. Y tú eres Blanca Luz. Y eres mía. Mi blanco. Y mi luz.

Hay que tener, no solo vocación, sino talento,  para escribir una novela tan grande como la que nos ocupa. Así que, si sois amantes de la buena literatura, de la literatura en mayúsculas, si os habéis emocionado con esta pequeña muestra compartida, estáis tardando en comenzar una lectura que provocará en vosotros amor y odio, alegría y tristeza, pero que con seguridad no os dejará indiferentes.

Basta con vivir


AMORAGA, Carmen (2017)
Basta con vivir
Ed. Destino, Barcelona, 318 p.p.
ISBN: 978-84-233-5287-6

Pepa es una mujer madura en quiebra emocional. Siente que ha malgastado su vida y culpa al mundo de su aparente desgracia. Sola, enfadada y amargada, siente como una herida la felicidad del resto, y para protegerse del dolor no encuentra otra forma que vivir dentro de una coraza que oculta sus verdaderos sentimientos.

Durante unas vacaciones forzosas, Pepa se ve obligada a reflexionar y a tomar consciencia de los errores que la han llevado a estar donde está. Justo cuando comienza a reconciliarse con sus recuerdos, empieza a observar a una chica embarazada que toma el sol a diario en un banco de la misma plaza en la que Pepa pasea a su perro. Esa joven es Crina, que vive una tragedia ante los ojos impasibles de una sociedad que no quiere verla.
Crina llegó a España engañada por su propia pareja, que la vendió a una red de trata de blancas, y ahora esa red planea vender al bebé que espera. Pepa, inmersa en el proceso de rehabilitación de su invalidez emocional, es la única persona que puede ver más allá de lo que se ve, y decide volcarse en ayudar a esa desconocida.

“Pepa, que vivir no es dejar pasar un día después del otro, que el día menos pensado te mueres con el café en la mano y no hay más oportunidad”
Comencé el libro atraída por su titulo y por una portada más que sugerente.
No había leído ninguna opinión, ni siquiera una de las múltiples reseñas que se han publicado en las redes, ni había tenido siquiera la necesidad de leer la sinopsis; si lo hubiera hecho quizá no estaría escribiendo esto, tal vez ni siquiera hubiera comenzado la lectura del libro. Y no porque sea un mal libro, todo lo contrario, sino porque creo firmemente que hay un momento adecuado para cada lectura y tal vez yo no estoy en el mejor estado anímico para enfrentarme a una lectura de esta índole.
Sin embargo, lo he leído de un tirón, en un día, porque necesitaba encontrar un rayo de esperanza tras la oscuridad de las primeras páginas.
Existen tantas Pepas en nuestro mundo, tantas mujeres solitarias y solas, con una vida anodina, sin objetivos, sin motivación, para las que la vivir, o mejor dicho, sobrevivir, consiste en pasar un día tras otro, de casa al trabajo y del trabajo a casa, mujeres y hombres, que también los hay, convencidos de que el mundo es su enemigo, de que no hay nadie que merezca ser amado  ni hay nadie de quien merezcan amor.
Está tan bien retratado el mundo interior de Pepa, esa toxicidad que retroalimenta su resentimiento, que es imposible no compadecerla, es imposible que al leer no te venga a la cabeza la imagen de cualquier Pepa de carne y hueso a la que tienes más cerca de lo que te habías parado a pensar.
Y Crina, Crina representa esa realidad a la que no nos queremos enfrentar, pero que existe; esa realidad que, para protegernos de su sordidez, arrinconamos en un lugar recóndito de la memoria, como esas notas breves que leemos sin demasiada atención en las portadas de los periódicos u oímos, sin escuchar realmente, en los sumarios de las noticias. Mujeres que han sido “liberadas” de un mundo sórdido y cruel que nos toca de refilón y al que la autora nos obliga a mirar de frente.
“A veces pienso que somos invisibles […] Que de tanto mirar para otro lado, la gente ni nos ve.
Ese submundo de esclavitud, aislamiento y abusos, lo recrea la autora con rigor y crudeza, consigue, sin “truculencias” innecesarias, sin entrar en detalles escabrosos que seamos capaces de revivir el miedo, las ganas de rendirse  y a la vez la necesidad innata del ser humano por intentar sobrevivir aun en las circunstancias más extremas.
Pepa, anclada al pasado, un pasado que reinterpreta llenándolo de enemigos imaginarios para justificar su ira; Pepa, que se encuentra de frente con esos fantasmas del pasado y no tiene más remedio que asumir que el pasado no es lo que ella recuerda; Pepa, que obligada a reinterpretar sus recuerdos, comienza, en ese presente a descubrir a las personas que la rodean, que no tiene más remedio que abrir los ojos y ver, tal vez, por primera vez, que su vida es mucho más que ella misma; Pepa, descubriendo un motivo que la lleva a tener una razón para vivir.
Y en el lado opuesto Crina; Crina añorando ese pasado que contrariamente a Pepa, idealiza, porque lo ha perdido; porque su presente es infinitamente peor que ese pasado que le parecía poco.
Y son dos realidades que chocan frontalmente, la de quien se ha negado a vivir y la que ha vivido más de lo que deseaba, más de lo que le tocaba vivir…
Además de una historia magníficamente estructurada y unos personajes  definidos a la perfección, incluidos esos secundarios entre los que encontramos malos, malísimos, de la peor calaña y también malos con resquicios de bondad; me ha sorprendido el magnífico uso de los diálogos, muy presentes en la historia y que en múltiples ocasiones, es una conversión del propio pensamiento de quien habla, en un recurso estilístico que descubro por vez primera y que consigue funcionar como prólogo de lo que va a venir y a la vez como llamada de atención sobre lo que los personajes tienen que decir.
“La madre insistía en la falta de tiempo de la hija.
-Te falta tiempo para todo, hija.
La hija insistía en que tenía tiempo para la madre.
-Para ti siempre tengo tiempo, mamá.
La madre protestaba porque no tenía tiempo para nada.
-Pero si nunca tienes tiempo para nada”.

Es una gran historia plasmada en una gran novela, con un lenguaje cuidado y un estilo impecable, con una coherencia y una verdad que hacen creíble la ficción; es una de esas novelas que me hacen recordar porque la lectura es mi mayor afición.